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Red Internacional

Defendamos el derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos, así como nuestro derecho a una educación sexual integral.

Miércoles 28 de septiembre | 19:13

Soy maestra de primaria en Coyoacán, y la semana pasada, al dar la clase de Ciencias Naturales con el tema sobre “los caracteres sexuales de mujeres y hombres”, le hice a mis alumnxs una pregunta para la reflexión: ¿Por qué aprender sobre la reproducción humana es importante?
Y rápidamente una de mis pequeñas alumnas respondió: “para no salir embarazadas”.

De ahí surgieron más comentarios de otras alumnas y alumnos que contaban historias de alguna prima, hermana, vecina -todas adolescentes-, que habían quedado embarazadas, mencionando como un signo común, que todas ellas abandonaron la escuela.

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Estas historias que contaron en clase mis alumnas y alumnos de cuarto grado de primaria, alguna de ellas llenas de tragedia, reafirmaron mi convicción acerca de por qué el magisterio debe defender el derecho a decidir de las mujeres y todo cuerpo gestante, pero también que debemos exigir educación sexual integral en todas las escuelas del país.

Madres adolescentes

En efecto, todas y todos conocemos una historia de alguna adolescente que ha quedado embarazada y en todo lo que esa situación deriva. Y es por ello que, las cifras de esta problemática nos deben de preocupar mucho, ya que dentro de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), México encabeza el primer lugar en embarazos de adolescentes, con una tasa de fecundidad de 77 nacimientos por cada mil adolescentes de 15 a 19 años de edad.

De acuerdo a cifras del INEGI, en nuestro país, el 23 % de las y los adolescentes inician su vida sexual entre los 12 y 19 años. Y de acuerdo con otras cifras, ahora las del Consejo Nacional de Población, esta iniciación, comienzan a una edad promedio de 15.5 años. Aunque, las estadísticas del Instituto Nacional de Perinatología indican que, en verdad, esto sucede a los 14.6 años en promedio, Observándose una tendencia al inicio de la vida sexual, a más temprana edad aun.

Mientras tanto, en las redes sociales a las que las y los jóvenes acceden, como sabemos, hay mucha información falsa o sesgada, y a la vez, la educación sexual que reciben en las escuelas o de sus seres cercanos, es muchas veces escasa y no es necesariamente la más adecuada.

Las madres adolescentes, en su gran mayoría, se convierten en madres solteras con poca o nula información sobre, por ejemplo, cómo criar a un niñ@. Las mismas, también se ven forzadas a abandonar la escuela, y por lo tanto, consiguen trabajos muy explotados con salarios paupérrimos, vulnerables a los abusos patronales por su situación, muchas veces, desesperada.

Además, debemos saber que, sus embarazos, son mucho más propensos a ser de alto riesgo.

Exijamos educación sexual integral

Ante esta situación que permanentemente es invisibilizada por autoridades, instituciones y gobiernos, las maestras y maestros, de todos los niveles, no podemos seguir ignorando esta problemática que está afectando a nuestras alumnas y alumnos, negándoles su derecho a la educación e infancias y adolescencias plenas.

La educación sexual integral es imprescindible

Esta, debería iniciar con los niños más pequeños, como los de preescolar, pues también permitiría detectar y frenar situaciones de abuso sexual de menores, por ejemplo. Recordemos que, México encabeza el primer lugar del mundo en abuso sexual de menores, de acuerdo con datos de la misma OCDE.

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Pero, no solo nuestros estudiantes necesitan educación sexual integral, sino también las jóvenes madres de familias e incluso las maestras (y maestros). Es necesario contar con todo el conocimiento necesario, como la vital orientaciones acerca de cómo usar métodos anticonceptivos y cuales existen. Pero a la vez, juntxs debemos exigir la creación de clínicas ginecológicas públicas y gratuitas en todas las comunidades, que ayuden a revisiones periódicas y detecten enfermedades de manera temprana con tratamientos totalmente totalmente a cargo del estado, como parte de Salud Pública digna para todas y todos.

Para ello, son necesarios los espacios de organización en las escuelas, donde llevemos a cabo charlas, foros y conferencias de profesionales sobre el tema, para comenzar a resolver esta problemática, para que nunca más sea un tema tabú y podamos romper los prejuicios religiosos y contrarrestar la desinformación que los alimenta.

Para que eso comience a desarrollarse, es muy necesaria la unidad entre al magisterio y movimiento de mujeres, las maestras debemos ser parte de él, ya que las demandas de este movimiento también son sentidas en nuestro gremio, en el cual la mayoritariamente somos mujeres.

Únete a Nuestra Clase - Pan y Rosas y juntxs luchemos por arrancarle a la SEP y al gobierno una verdadera educación sexual integral en todas nuestras escuelas y el aborto legal, seguro y gratuito en todo el país.


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