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Red Internacional

Hace una semana diversos coordinadores filtraron una supuesta reestructuración en los programas de Cultura Comunitaria por órdenes de la jefa de gobierno Claudia Sheinbaum, cuya consecuencia es la movilidad selectiva a SECTEI o la eliminación como parte del ajuste presupuestario. ¿Qué podemos hacer?

Jueves 6 de enero | 17:31

El llamado de nuestros coordinadores del programa Promotores Culturales Comunitarios, dos días antes de que quedáramos despedidos por parte de los diversos programas, tuvo dos respuestas importantes, la primera con la reunión del jueves 30 de diciembre y la reunión del 3 de enero.

En ambos espacios se contó con una destacada participación de compañeras y compañeros de cultura con varias interrogantes como ¿Cuál será el rumbo de la cultura comunitaria bajo una dependencia especializada en actividades educativas y de desarrollo científico y tecnológico?

Cuestión que no es menor, pues responde a una política que contradice el discurso de la 4T que dio origen a estos programas en 2019, bajo el anuncio de la “promoción del ejercicio de los derechos culturales de personas, grupos y comunidades, prioritariamente para las que han quedado al margen de las políticas comunitarias”.

Y aunque los coordinadores señalaban que esté medida definitivamente violenta la esencia de la cultura comunitaria y llamaban a exigir que no hubiera movilidad a la Secretaría de Educación Ciencia Tecnología e Innovación (SECTEI), a través de una carta que describía la “correcta funcionalidad de los programas” y cuyas exigencias radican en que los programas sociales: Promotores Culturales Comunitarios (PCC), Talleres de Artes y Oficios Comunitarios (TAOC) y Colectivos Culturales Comunitarios (CCC) se mantengan bajo la atribución de la Secretaría de Cultura de la CDMX, a través de la cultura comunitaria, respeto a la continuidad dentro de los programas sociales a los beneficiarios que han detonado procesos comunitarios y han tenido incidencia en la comunidad, que se mantengan los ejes y proyectos por los programas ya mencionados, que se mantengan las condiciones dignas para la operación de los Centros Culturales Comunitarios, Fabricas de Artes y Oficios y que se comunique quienes serán las autoridades pertinentes que darán seguimiento a los programas y a las Reglas de Operación.

En realidad, es una política que expresa la continuidad de la política de ajuste (ahora sobre programas oficiales ya presupuestados) con el fin de “ahorrar” recursos y “depurar” parte del aparato gubernamental de la CDMX con miras a la carrera por la presidencia en el 2024.

Por lo que esta determinación del gobierno de la CDMX, supone despidos masivos y baja en los salarios (de 12,000 a 6,000) para quienes permanezcan este nuevo año. Todo esto expresa un salto en el ataque contra los trabajadores precarios de cultura y contra el derecho a la cultura comunitaria.

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¿A dónde nos lleva está política?

Esta carta no aborda las difíciles condiciones que enfrentamos para que nuestras comunidades realmente puedan acceder a la cultura, no explica que ningún derecho está por encima de otro, ni tampoco aborda que el arte y la cultura no pueden disociarse de los derechos laborales de quienes los promueven en los barrios y comunidades.

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Entonces, resulta contradictorio que se busque frenar la reestructuración de los programas sin reconocimiento de la relación laboral, sin que tengamos que padecer la inestabilidad y angustia por no poder ejercer nuestros derechos laborales.

Perspectiva que también disocia los ejes de nuestra lucha, pareciera que hoy solo podemos lugar por etapas, es decir, primero debemos frenar esta escalada contra nuestra fuente de trabajo, y luego, pelear porque podamos ejercer un trabajo con todas las garantías plenas como trabajadores. Cuando en realidad lo que oculta, es que esa postura no pretende enfrentar la política precaria hacia los trabajadores del sector que son considerados “becarios”, solo busca frenar la movilidad para que mantengan su status quo, y aunque no queremos que se extinga nuestro trabajo, ni que se restringa el acceso a la población, tampoco deseamos que se nos siga saturando de una brutal carga de trabajo sin derechos, ni violentando psicológicamente por nuestros “jefes”.

Otro aspecto que queremos recuperar en este debate, es que la ruta que nos proponen estos coordinadores tiende a depositar la confianza en que la solución a nuestras demandas vendrá del dialogo con las autoridades, mismas que demuestran que ante la “austeridad republicana” primero se recortan los derechos laborales y luego los derechos sociales.

El hecho de carecer de un espacio democrático, como una asamblea general, que permita que se viertan las diversas posturas para discutir un plan de acción nos debilita, puesto que nos deja a la espera de “los acuerdos en las alturas” sin que necesariamente respondan a nuestras necesidades y nos retrasa en aprovechar este tiempo para prepararnos contra los despidos, los recortes presupuestarios y la profundización de la precarización.

Por una perspectiva unitaria e independiente ¡Que nadie quede fuera!

Con la perdida de la mitad de la CDMX después de las elecciones del 7 de junio, el gobierno de la 4T busca que funcione a toda costa su programa estrella “PILARES” para ello promueve una política de reestructuración sin importar lo que implica para sus trabajadores y los usuarios.

Por todo lo anterior, requerimos dar una respuesta organizada, nuestra situación laboral no es un hecho aislado en el sector estatal con el Estado de “patrón”, así que no tendríamos que luchar por separado, siendo presas fáciles de duras derrotas. Nuestra unidad los hace temblar porque implica reconocernos como parte de una misma clase de trabajadores que enfrenta a los de arriba que descargan sus crisis sobre nuestras espaldas mientras implementan los ajustes que traen consigo perores condiciones de vida sin derechos, y eso no es menor, es un ejemplo para el conjunto de los trabajadores de las diversas ramas.

Requerimos construir la unidad con todos los trabajadores de los diversos programas a cargo de la Secretaría de Cultura y también de SECTEI, pues las condiciones en PILARES también se van a recrudecer con estas medidas, con la fusión muchos talleristas, docentes y demás también pueden ser desechados.

Es urgente pelear por la permanencia de los programas de cultura comunitaria de la mano de imponer el reconocimiento de la relación de trabajo, lo que implica conquistar la inmediata basificación y la conquista de plenos derechos laborales. No permitamos que nuestros “coordinadores” solo nos usen para defender sus puestos de trabajo mientras bajo su silencio cómplice avalan que continúe la precarización laboral.

Impongamos de forma organizada con un plan de acción y movilización que no haya ni un solo despido ¡Que nadie quede fuera debe ser nuestra consigna!

En una Ciudad de Derechos, nuestros Derechos también importan.

Puedes contactarnos y mandarnos tus denuncias y testimonios al whatsapp: 5574795559 o con un mensaje aquí.




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