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Red Internacional

Con la mención a que se trata de un “conflicto entre sindicatos”, el presidente López Obrador desestimó la importancia de las demandas obreras en Dos Bocas.

Viernes 22 de octubre | 14:54

Con la mención a que se trata de un “conflicto entre sindicatos”, el presidente López Obrador desestimó la importancia de las demandas obreras y aseguró que los 25 mil obreros que trabajan en la construcción de la refinería en Dos Bocas, cuentan con salario y prestaciones justas. Tampoco asumió responsabilidad del gobierno federal en la represión a las exigencias de los trabajadores de la empresa ICA Fluor, en el municipio de Paraíso, Tabasco.

¿Qué hay de cierto en estos dichos? Muy poco, ya que es una muestra de realidad de lo que está viviendo la clase trabajadora del país. A nivel de sus condiciones laborales, pero también a nivel de sus organizaciones sindicales. Contrario a lo que creen los que gobiernan, la lucha por los derechos, salario y prestaciones, va de la mano de recuperar los sindicatos como herramientas de lucha y ello supone el combate a los patrones y las direcciones sindicales, burocráticas y charras.

Las declaraciones de Rocío Nahle, secretaria de energía también dan cuenta de la negligencia y el desdén con la que se trata, en los tiempos de la 4T, a toda lucha de las y los trabajadores, para los que poco cambió con este elenco gobernante que se precia tanto de no ser iguales a los gobiernos del PRI y el del PAN.

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Sí hay conflicto y el régimen de la 4T es juez y parte

Hay dos niveles del problema que se expresó el pasado jueves 14 de octubre. Por una parte, las legítimas demandas de los trabajadores de la empresa ICA Fluor. Y al contrario de las declaraciones oficiales, esta debería ser la primera consideración para abordar este conflicto, ya que se debe ser categóricos en la defensa de mejores condiciones de trabajo, salario y derechos para las y los trabajadores. Un sindicato cual sea, debe ser una herramienta de lucha de sus agremiados y agremiadas, y por lo tanto anteponer esta lucha a toda disputa entre aparatos de control burocrático.

En segundo lugar, en la definición de la titularidad del contrato colectivo de trabajo de la refinería de Dos Bocas. Las dos fuerzas sindicales en disputa no son una alternativa favorable a las y los trabajadores, ya que por un lado está el Sindicato Estatal de la Construcción afiliado a la Confederación de Trabajadores de México (CTM), que preside Ricardo Hernández Daza, acusado de coerción y corrupción en la conducción del sindicato. Este dirigente, declaró que la represión se había generado por infiltrados, sin mencionar una sola palabra de las demandas obreras ni de la responsabilidad de la represión.

Su contraparte, el Sindicato Nacional de Trabajadores y Empleados de la Industria de la Construcción, Similares y Conexos de la República Mexicana “28 de enero”, que fue constituido el día 28 de enero del año 2014 en el municipio de Irapuato, Guanajuato, es un sindicato que también es parte de la CTM. Su secretario general en el estado, Juan Carlos Ortiz Celaya, ha sido, además militante político del partido Encuentro Solidario de marcada ideología derechista y que tampoco defiende la lucha combativa por los derechos de la clase trabajadora como parte de sus principios.

En una de las principales obras de este gobierno “cercano a la gente”, si se trata de las condiciones que se garantizan a sus trabajadores, los resultados son incumplimiento de sus derechos, falta de pago de salarios y precarización. Este árbitro en realidad se favorece de esta disputa donde además se hace de la vista gorda ante la falta de cumplimiento de derechos laborales por parte de ICA Fluor.

Las trampas de la “libertad sindical” y la independencia que necesita la clase trabajadora

La llamada democracia sindical bajo la 4T y la reforma laboral que opera actualmente, han generado el espejismo de que automáticamente se abren mejores condiciones para liberarse de la CTM y otras tradicionales centrales sindicales charras. Lo cual traería el resultado inmediato de mejores condiciones de vida y trabajo para las y los trabajadores. Lo que muestra es lo contrario, siendo las patronales las que resultan favorecidas para avanzar en la precarización laboral ante la indefensión en la que quedan las y los trabajadores.

En el ejemplo de la construcción de la refinería de Dos Bocas, el propio dirigente Hernández Daza declara que hay 7 sindicatos “debidamente establecidos y con documentos en regla”, esto muestra que esta libertad sindical, aparentemente legal y democrática, encierra una trampa para las y los trabajadores, que necesitan de la unidad de sus filas obreras para luchar por sus propias demandas. Ya que, mientras sus direcciones se concentran en el litigio laboral, dejan de lado la verdadera lucha activa por las demandas obreras.

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El proceso en curso da cuenta en mayor medida de fragmentación de las y los trabajadores y de estados de indefensión y pulverización de la lucha por sus propias demandas, frente a la patronal y los gobiernos en turno. Es fundamental que las y los trabajadores no caigan en las trampas que tiene esta reforma. Luchar por democratizar los sindicatos, es una tarea necesaria hoy más que nunca. Pero la misma va indisolublemente ligada a la lucha por enfrentar medidas como los paros técnicos, los despidos, el boletinaje y listas negras, así como los topes salariales y la precarización.

Recientemente la representante legal del SNITIS 20/32 y hoy diputada federal plurinominal por Morena, Susana Prieto Terrazas, presentó un proyecto para reformar el artículo 388 y agregar la fracción IV en la que se establece que se cuente con permisos o licencias con goce de sueldo otorgadas por el patrón, a fin de realizar trabajo sindical, así como poder recibir cuotas sindicales.

Es decir que aquellos sindicatos minoritarios, que se entenderían así, al contar con la minoría en determinadas plantas y empresas, en proporción al número de sus agremiados, buscarían proponer a la patronal aspirante a plazas de nueva creación y percibir la parte proporcional de todas las prestaciones económicas que se deriven de la contratación colectiva y se paguen en favor del sindicato mayoritario.

Si bien es cierto que se mantiene el contubernio entre las empresas y los sindicatos tradicionales charros para cerrar el paso a toda organización o corriente crítica en los sindicatos y centros de trabajo, el gran límite que han mostrado los llamados sindicatos independientes es que solo se han apoyado en la formalidad del nuevo marco legal, por fuera de iniciativas reales de lucha que enfrenten el ataque patronal y los golpes a las condiciones de vida y organización de las y los trabajadores.

Por la vía de sólo buscar una alternativa autónoma o independiente de nuevos sindicatos, renunciaron a cualquier tipo de pelea por recuperar los sindicatos como herramientas de lucha de las y los trabajadores y trasladaron los principales esfuerzos a los tribunales de la conciliación y el arbitraje del Estado. Mientras tanto, como se vio en Matamoros luego de los paros del movimiento 20/32, el nuevo sindicato surgido al calor de este proceso de lucha, desde su dirección y su principal figura Susana Prieto, se negó a luchar decididamente por la reinstalación de los despedidos y por el contrario aconsejo aceptar liquidaciones justas “como lo marca la ley”.

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