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Puerto Rico: entre la crisis de la deuda y la cuestión nacional

La llaman la “Grecia” de Estados Unidos, porque Alejandro Gracia Padilla, el gobernador, declaró que la isla no podía afrontar el pago de la deuda externa, de 72 millones de dólares. Los fondos buitre se preparan a hacer su agosto.

Bárbara Funes

México D.F |

Jueves 8 de octubre de 2015

Son varios los protagonistas de este verdadero drama internacional. En primer lugar, el gobierno estadounidense, hoy encabezado por Barack Obama.

Los acreedores: Oppenheimer Funds, Franklin Templeton, Marathon Assest Management, Blue Mountain Capital, Angelo Gordon & Company, Knighthead Capital, D. E. Shaw Galvanic Portfolio y Ad Hoc Group –integrado por los fondos buitres Fir Tree Partners, Monarch, Perry Capital, Brigade Capital, Centerbridge Capital, Stone Lion y Davidson Kempner.

Los partidos que se alternan en el poder: Partido Popular Democrático (PPD) y el Partido Nuevo Progresista (PNP).

Las trasnacionales y los organismos internacionales, que pretenden aprovechar la actual crisis para precarizar las condiciones de vida y de trabajo de la clase obrera y los sectores populares de la isla.

El endeudamiento actual es producto de un proceso iniciado en la década de 1970 –aunque hay quienes afirman que se arrastra desde inicios del siglo XX–. El gobierno local emitió bonos, comprados por inversores internacionales, y ahora no puede afrontar el pago. Se supone que se aplicó a los gastos de operación del gobierno de la isla, así como a la realización de distintas obras de infraestructura. Desde 2006, año de inicio de la recesión, hasta ahora la deuda aumentó 64%.

Por su status de Estado libre asociado, Puerto Rico no puede acogerse al régimen de bancarrota ante los acreedores.

La receta del gobierno de Padilla y de los economistas al servicio del capital internacional como Anne Krueger, ex funcionaria del Fondo Monetario Internacional es aplicar un paquete de medidas de austeridad. La misma salida que se propuso para Grecia.

Entre estas medidas, se incluyen la baja del salario mínimo –hoy 7.25 dólares la hora en empresas sujetas a la Ley Federal de Normas Justas de Trabajo. 5.08 dólares la hora en empresas que no se rigen por esa ley–. También proponen despidos masivos de maestros y cierre de escuelas públicas. Según Krueger y sus socios, la isla “sobregastó en educación”. Asimismo, demandan una reducción del gasto público y la privatización de bienes públicos.

Hacen estas propuestas en el marco de que hay dos tercios de los niños que viven en la pobreza y que el gobierno de la isla ya cerró más de 100 escuelas.

¿Pasarán estas medidas de ajuste? Aun no está nada dicho. Trabajadores del sector público y profesores universitarios han realizado varias manifestaciones contra la austeridad.

De geopolítica e intereses estratégicos

Esta crisis de la deuda hizo explotar también la crisis del estatus de Estado Libre Asociado (ELA).

A decir de Juan González, columnista del Daily News y co-conductor de Democracy Now, “el problema para Puerto Rico es que durante 117 años todas las decisiones mayores sobre la isla se toman por el Congreso, no por los políticos electos de Puerto Rico... es una colonia de Estados Unidos”. En el mismo sentido, José de La Luz, activista social en Estados Unidos y Puerto Rico, sostuvo en entrevista para La Jornada que “Puerto Rico es la Grecia de Estados Unidos…Porque es precisamente un territorio no incorporado, pero que es sin duda una colonia.”

En la actualidad, más puertorriqueños residen en territorio continental –4.9 millones hasta 2013– que en la isla –3.548 millones, 2014–. Constituyen el segundo grupo hispano en Estados Unidos, luego de los mexicanos. En el estado de Florida su voto define las elecciones.

Desde 1898, con la ocupación de la isla por parte de Estados Unidos durante la Guerra Hispano-estadounidense, el gigante del norte impuso su mando en Puerto Rico. En 1952, Luis Muñoz Marín, uno de los fundadores del PPD, el partido que gobierna, impuso la adopción del estatus de ELA. Esto implica que la isla es propiedad de Estados Unidos, pero no tiene los derechos de los 50 estados que constituyen ese país.

Lo cierto es que al ser parte del arco de las Antillas –junto con el istmo centroamericano, el golfo de México y el mar Caribe– Puerto Rico reviste gran importancia geopolítica, ya que desde la administración Roosevelt en adelante se considera a la región como frontera sur estratégica del gigante del norte.

Y este factor es uno de los que pesa para que en los hechos la isla sea una colonia estadounidense. ¿Cómo se expresa en concreto el colonialismo?

Una pieza fundamental de las cadenas imperialistas que atan a la isla es la Ley de Cabotaje. Esta ley implica que cualquier producto que quiera vender en el exterior Puerto Rico debe ser transportado por navíos estadounidenses, a precio dólar. Y todo lo que compran también, cuestión que trae como consecuencia el encarecimiento de numerosos productos, incluyendo algo básico como los alimentos.

Por ejemplo, hace pocos días naufragó el buque “El Faro”, frente a las Bahamas. Entre otras mercancías, transportaba alimentos. Alimentos caros, por la ley de Cabotaje, pero de los que depende Puerto Rico en un 85%. Así, por 15 días habrá escasez de alimentos en la isla y se encarecerán aún más.

Romper con el imperialismo

Ante la crisis en curso, una red de sindicatos y organizaciones sociales en Estados Unidos lleva a cabo medidas de presión sobre el gobierno de Obama y el congreso. Demandan un paquete de emergencia fiscal, para que los golpes sean menos duros.

Por otro lado, ante la cuestión nacional, según el PNP –uno de los responsables políticos de la actual crisis de la deuda– la isla debe integrarse como estado número 51 a Estados Unidos. El oficialista PPD –el otro gran responsable de la crisis- está por mantener el ELA. Mientras tanto, el Partido Pueblo Trabajador está por “el derecho del pueblo de Puerto Rico a determinar libremente su status político mediante un procedimiento democrático, justo, participativo”. Y el Partido Independentista Portorriqueño plantea la descolonización y la independencia como uno de sus principales puntos.

El estatus de ELA y la deuda externa son las dos caras de la profunda crisis que enfrenta Puerto Rico. La resolución de la misma no puede venir de la mano de los partidos tradicionales.

La clase trabajadora –tanto la que vive en Estados Unidos como la que reside en la isla– junto a los sectores populares deben unir fuerzas para no cargar sobre sus hombros con esta crisis. Y con la movilización en las calles deben abrir camino para imponer la independencia de la isla y el desconocimiento de esta deuda fraudulenta de los capitales internacionales y el imperialismo.

Con información de Metro Puerto Rico, Univision, La Jornada, BBC Mundo y United States Department of Labor.






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