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Red Internacional

Mientras que los trabajadores y el pueblo pobre seguimos pagando las consecuencias de la pandemia y la crisis económica, este martes se discutirá en el pleno de la Cámara de Diputados el dictamen sobre el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2022, mismo que ha sido elaborado por la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública.

Maestro Arturo Méndez Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase

Lunes 8 de noviembre de 2021 | 18:48

Según el presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Sergio Gutiérrez Luna, del Morena, el PEF es equilibrado y reactivará la economía de nuestro país.

El diputado señaló, por ejemplo, que aumenta el gasto federalizado en casi 6 % para estados y municipios. Para Salud se contemplan fondos y previsiones que incrementan los recursos para la compra de vacunas contra el Covid y para todo el cuadro básico. Además, se destinarán 793 mil 952 millones de pesos para rehabilitar hospitales y contratar enfermeras y médicos especialistas.

Por otra parte, se pretende destinar cientos de miles de millones de pesos para fortalecer la “seguridad”. Así, para “abatir la delincuencia y prevenir la violencia” se asignarán 116 mil 273 millones; para orden público y seguridad interior, 73 mil 695 millones; y para la Guardia Nacional 88 mil 150 millones.

Habrá también un incremento importante para la construcción de obras de infraestructura. Al respecto, no olvidemos el presupuesto millonario que ha sido destinado a los megaproyectos en lo que va del sexenio.

Una alternativa por derecha

Por su parte, la oposición de derecha (PRI-PAN-PRD) agrupada en la coalición Va por México, impulsada por los empresarios Claudio X González y Gustavo de Hoyos, tiene una propuesta alternativa.

A decir del presidente del PRD, Jesús Zambrano, el gobierno de López Obrador sostiene una permanente indiferencia ante los problemas del empresariado mexicano. La propuesta de Va por México, entonces, “representa un proyecto de nación que la sociedad necesita” pues, por ejemplo, prioriza al sector agrícola, a las micro, pequeñas y medianas empresas y a gobiernos municipales.

Recordemos que se trata de los mismos partidos que suscribieron en el sexenio pasado el Pacto por México, de donde salieron las llamadas reformas estructurales en beneficio de los grandes empresarios, contrarias a los intereses del pueblo trabajador.

Pero el carácter pro empresarial de Va por México no anula los beneficios para los grandes empresarios otorgados por el gobierno de la 4T, como no aumentarles impuestos, preservar el outsourcing, los negocios con los megaproyectos y toda la política de reapertura económica en medio de la pandemia, en donde los contagios y los muertos los hemos puesto fundamentalmente los de abajo.

Junto a ello, la precarización laboral se extiende cada vez más entre los trabajadores al servicio del Estado, como en el sector salud, las universidades públicas o el programa Pilares en la CDMX.

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Al mismo tiempo, un punto en el que coinciden la propuesta oficial y la de la oposición es el fortalecimiento del presupuesto para la seguridad pública, una política preventiva frente a la posibilidad de mayores expresiones de descontento obrero y popular, al servicio de garantizar –si es necesario con el uso de la fuerza- la estabilidad que necesitan los capitalistas para hacer negocios.

En beneficio de las grandes mayorías

La realidad detrás del equilibrio presupuestario que pretende Sergio Gutiérrez es que los intereses a los que responde son contrapuestos, y necesariamente aquello que beneficia a la iniciativa privada lo hace en perjuicio del interés colectivo de las grandes mayorías, entre ellas las y los trabajadores, productores de la riqueza.

Un presupuesto destinado realmente a satisfacer las necesidades de las grandes mayorías, aumentaría sustancialmente los recursos para rubros como salud, educación, arte y cultura, vivienda y servicios públicos, incluyendo lo necesario para garantizar la basificación y plenos derechos para todas y todos los trabajadores al servicio del Estado.

Dichos recursos podrían provenir, por ejemplo, del no pago del Fobaproa y la deuda externa, de impuestos progresivos a las grandes fortunas y de lo que hoy se destina a la Guardia Nacional, a la militarización del país y a las mega obras rechazadas por las comunidades afectadas.

Pero esto no vendrá de la mano del Morena, ni de la oposición de derecha, que protegen los intereses de los grandes empresarios. Para conquistarlo, es necesaria la unidad y la organización independiente de la clase trabajadora y el conjunto del pueblo oprimido para la movilización en las calles.




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