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Red Internacional

Con la investigación de la Universidad Autónoma de Querétaro y la futura infraestructura de Birmex se contempla la producción en México de vacunas contra el COVID. Estaría lista en 2022.

Jueves 18 de marzo | 01:43

A más de un año de que se registrara el primer caso positivo de COVID en México, la pandemia ha cobrado ya casi 200 mil vidas en nuestro país. El arranque de las campañas de vacunación significó una esperanza para millones de personas que, con esta medida, esperan el próximo fin de la crisis sanitaria. Pero el sistema de vacunación implementado por el gobierno ha demostrado que no hay una verdadera preocupación por la salud de la población. Las vacunas llegan a cuenta gotas, sujetas a la voluntad de las grandes farmacéuticas que las producen y de los gobiernos imperialistas que las representan.

Para satisfacer medianamente la enorme demanda se han adquirido las vacunas Pfizer, Cansino, Sputnik V y AstraZeneca, esta última cuestionada por causar reacciones adversas en otros países, e incluso se ha suspendido su aplicación en lugares como Alemania, Francia, Italia y España, si bien la Organización Panamericana de la Salud ha dicho que es seguro continuar aplicándola.

Intentando responder a esta penosa situación, se anunció por parte de Marcelo Ebrard la intención de que México produzca sus propias vacunas, para lo cual se planea invertir en la empresa Laboratorios de Biológicos y Reactivos de México (Birmex). Esta empresa, junto en con el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), se apuesta a que sea la productora de una vacuna 100% creada en el país.

Birmex es una empresa paraestatal creada en 1999 con el propósito de producir y comercializar vacunas, en décadas anteriores era la principal productora de vacunas de América Latina. Sin embargo, durante las administraciones del PAN y el PRI, en las que se le dio prioridad al sector privado, Birmex fue perdiendo recursos hasta llegar a un estado de desmantelamiento. Actualmente su principal función es la de adquirir, almacenar y distribuir los medicamentos del sector médico público.

¿De dónde saldría la vacuna?

Actualmente, en México son tres instituciones las que han empezado proyectos de investigación para desarrollar una vacuna: el Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM, la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y la Universidad Autónoma de Querétaro.

De ellas, la más avanzada es la Universidad Autónoma de Querétaro que ya ha realizado pruebas exitosas del proyecto de vacuna en animales. Hasta el momento no se han registrado reacciones adversas relevantes. También ha tenido resultados positivos contra las distintas variantes del virus, por lo que los investigadores se mantienen positivos en cuanto a su posible éxito.

Sin embargo, para poder avanzar a la siguiente etapa de pruebas en personas se necesitan aproximadamente 20 millones de pesos. Si bien la universidad ha recibido donaciones tanto gubernamentales como privadas para llevar su proyecto hasta el punto en el que se encuentra actualmente, se han topado con la falta de recursos para avanzar al siguiente nivel. Si se llegara a continuar con el proyecto, se podría tener lista la vacuna para aplicarse a la población en 2022.

Si bien el gobierno de la 4T ha publicitado con bombo y platillo las campañas de vacunación, al personal médico en la primera línea aún se les concluye de aplicar la segunda dosis. Y al resto de los trabajadores del sector salud no hay señales de que se les vaya a aplicar de manera prioritaria.

Con la aplicación de las vacunas también se ha acelerado la reapertura económica, creando una falsa sensación de que las cosas regresan a la normalidad. Sin embargo, los hospitales continúan batallando para atender a los crecientes casos de covid, el personal médico está exhausto y México sigue siendo el principal país con personal médico fallecido durante la pandemia.

Uno de los grandes problemas en los sistemas de vacunación de todos los países es poco acceso que se tiene a los fármacos para poder aplicarlos en gran escala. Ante este panorama organizaciones como Médicos sin Fronteras han propuesto que se anulen las patentes farmacéuticas de las vacunas para que se puedan fabricar de manera masiva y así se acelere la distribución a nivel mundial.

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