Política México

"AUSTERIDAD REPUBLICANA"

Por qué “rectificaron” al presupuesto a IMER

El pasado martes el gobierno de Morena recortó el presupuesto del Instituto Mexicano de la Radio por “error”. Ante el descontento social que produjo el hecho AMLO rectificó esta decisión.

Viernes 28 de junio de 2019 | 21:50

El recorte brutal del presupuesto al Instituto Mexicano de la Radio (Imer) fue un escándalo nacional que se manifestó en redes sociales en los últimos días. la indignación corrió la noche del martes pasado cuando se anunció lo que representaba el cierre de varias estaciones y programas de la radiodifusora.

En el Imer se desempeñan estaciones como Reactor, conocida por presentar música de rock al público joven, Horizonte que transmite Jazz y Opus, que ofrece música clásica, estos son géneros que en la radio comercial no encuentran espacio.

Al día siguiente en su conferencia mañanera, el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) fue duramente cuestionado por esta decisión, él respondió que: “Se va a arreglar, vamos a buscar la manera. No lo sabía, me estoy enterando ahora, lo voy a revisar”. Posteriormente el titular del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano (SPREM), Genaro Villamil, anunció una ampliación de 19.3 millones de pesos para el Imer, después de haberse reunido con Hacienda.

Pero ¿cómo es que pudieron cometer este “error” y cómo es que López Obrador no estaba enterado”? lo cierto es que no es un error, esta acción ocurre en el marco de la aplicación de la “austeridad republicana”, que ha sido aplicada contra el DIF, el sector salud y educativo. De hecho no es la primera vez que alega un “error” ante las críticas, en diciembre de 2018, justo cuando tenía unos pocos días de haber asumido el gobierno, Morena anunció que en el paquete económico 2019 se recortaría el presupuesto de las universidades públicas, lo cual causó mucho revuelo y una oleada de críticas justo como ahora.

En aquella ocasión también se alegó un “error”, no se dieron cuenta de que le habían quitado cinco mil millones de pesos a la educación superior. Sin embargo, como ya se mencionó, dichos errores contrastan con la aplicación de la austeridad republicana, la cual por cierto ha servido mucho para atacar a los trabajadores y muy poco (en realidad nada) para acabar con los privilegios de la casta política y los empresarios.

Pareciera que dicha austeridad sólo tiene validez cuando se trata de despojar de presupuesto a organismos que sirven para el bienestar público, mientras que la Guardia Nacional conserva sus recursos de forma inalterada, como si el viejo concepto neoliberal del adelgazamiento del Estado hubiera sido sustituido por el de la austeridad republicana.

Situación en el Imer

La situación de los trabajadores del Imer no es muy diferente al de otras instituciones públicas, ante la falta de presupuesto le cuesta más trabajo hacer llegar sus contenidos frente a la competencia de radiodifusoras privadas. Muchas veces a sus programas los recursos llegan a cuenta gotas, donde la condición básica de una parte importante de los trabajadores es de inestabilidad laboral, se encuentran bajo el esquema de subcontratación, además de la presencia de voluntarios que no cobran y cuyo deseo es otorgar buena programación al público.

Allí adentro existen también trabajadores sindicalizados pero se fomenta la división con el resto. Claramente la dirección sindical no se juega a afiliar a la mayoría y permite que a un importante sector se le tenga precarizado; así, cuando surgen los ataques a la fuente de trabajo no hay una defensa unitaria por el centro de trabajo.

Lo que se justificó como un “error” del recorte presupuestal iba a repercutir directamente sobre los trabajadores subcontratados, quienes son una pieza importante para sostener las estaciones y los programas de radio, como es el ejemplo de Reactor, ya que son ellos quienes en su mayoría lo hacen funcionar, de la misma manera con Ciudadana 660.

Básicamente se está reproduciendo el mismo esquema neoliberal de precarización del trabajo y de sueldos desproporcionados a los altos funcionarios, esto muy a pesar de que AMLO decretó “el fin del neoliberalismo”.

Estas medidas tienen a atacar a los medios públicos, su existencia implica la creación de contenidos hechos a partir de la asignación de presupuesto que otorga el Estado. Su orientación tendría que estar dirigida a la elaboración de contenidos sociales, culturales, políticos y educativos presentados a la comunidad de una manera más amena, con el fin de impactar en determinados públicos.

La particularidad del IMER es mantener la idea de ofrecer programación que no esté condicionada por la ganancia sino por la calidad, aunque debe luchar porque se guíe por la independencia política del Estado, porque si no, los involucrados estarían obligados a hablar bien de los gobiernos en turno. Y, al parecer el Estado de la 4 transformación no está muy de acuerdo con esto.

De fondo, el recorte y la degradación de los medios públicos apuntan a la privatización de las frecuencias que ocupan, ya que dificultan que organismos como el Imer puedan competir con las empresas particulares de radio, además de que el recorte de poco a poco las estrangula.

De manera que se asume que si el servicio público no puede hacer uso del espacio radioeléctrico entonces deben ser privados quienes vayan a ocuparlo, como lo que paso con el Instituto Mexicano de la Televisión (Imevisión), que finalmente terminó en manos de Ricardo Salinas Pliego para fundar TV Azteca.

Los que los medios públicos necesitan es democratización en todos los sentidos, primero la basificación y sindicalización de todos sus trabajadores, aumento de su presupuesto, que sus funcionarios ganen igual que el resto de los trabajadores, que el sueldo de los trabajadores sea igual al de la canasta básica y aumente conforme a la inflación. Y que los contenidos sean producto de decisiones colectivas de los trabajadores y no les sea impuesta ninguna línea de ningún gobierno.






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