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Red Internacional

Desde el 2019, miles de jóvenes, científicos, ambientalistas, defensores de la tierra y trabajadores han salido a las calles para exigir que se declare la emergencia climática y que los gobiernos tengan una agenda política que responda a esta crisis.

Maestra Teresa AguilarMaestra de secundaria, Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase

Miércoles 21 de septiembre | 22:59

En diciembre de 2018, Greta Thunberg, una joven sueca de tan solo 15 años, intervino ante los representantes de 200 países en la cumbre del clima organizada por las Naciones Unidas. La joven planteó la necesidad de una huelga estudiantil por el clima y su llamado se ha convertido en cientos de movilizaciones a lo largo del planeta.

Este 23 de septiembre de 2022, sin haber salido aún de la crisis sanitaria de Covid-19 que ha golpeado fuertemente a la clase trabajadora, nuevamente se espera que participen miles de personas en diversas partes del mundo en esta jornada de protesta. Nuestro país no será la excepción.

¿Por qué debemos salir a las calles este 23S las maestras y maestros?

Desde 1880, en los comienzos de la revolución industrial, la temperatura media global se ha incrementado en aproximadamente 1 °C. Siendo las emisiones descontroladas de gases de efecto invernadero responsables de generar un desequilibrio global que nos está llevando a la catástrofe.
Como menciona Alejandro Bravo en este artículo, el cambio climático es un hecho científico y sus consecuencias pueden ser terribles, desde fenómenos naturales que antes no se veían como el aumento del nivel del mar, hasta el deterioro de los ecosistemas, la escasez de agua y alimentos, la extinción de especies y de la nuestra también.

Según el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC), organismo de la ONU, la temperatura podría incrementarse entre 2 y 5 grados centígrados en los próximos 50 años, aumentando el nivel del océano entre 18 y 59 centímetros, mientras que las emisiones pasadas y futuras de dióxido de carbono (CO2) seguirán contribuyendo al calentamiento global durante más de un milenio.

Según esto, las emisiones de gases contaminantes tendrían que reducirse mínimamente en un 45 % en menos de 11 años para evitar superar el umbral de calentamiento de 1.5 ºC.

El sistema capitalista es incompatible con la vida, pone las ganancias multimillonarias de una minoría por sobre la vida humana y la naturaleza toda. Según un informe de Intermon Oxfam, el 10 % de la población más rica, aquella que posee más riqueza que 3.800 millones de personas, es responsable del 50 % de las emisiones de CO2, pero para el Carbon Disclosure Proyect, solo 100 grandes empresas son responsables del 70% del CO2 emitido desde 1988.

Actualmente existen más de 20 millones de refugiados por causas climáticas, que se suman a otros tantos millones que huyen de la violencia, el hambre y la pobreza engendradas por las políticas del imperialismo, que son reproducidas por los gobiernos de los países semicoloniales que se subordinan a ellas.

Ni los gobiernos ni los y las dueñas de empresas en todo el mundo van a evitar el cambio climático, porque ninguno se apuesta a terminar con el sistema actual que les privilegia y que antepone las ganancias a la protección del medio ambiente. Cuando mucho, pretenden engañar a la población poniendo limitados parámetros y normas a las industrias para que se pinten de verde, sin detener la sobreexplotación y contaminación del ambiente.

En México, se permite la impunidad ante los desastres naturales como es el caso de la minera Grupo México, que generó el peor desastre ambiental en la historia del país y, al mismo tiempo, se acallan las voces de las y los defensores medioambientales, ya sea, enviando a las fuerzas armadas a amedrentar o reprimir sus luchas, o bien, dejando en la impunidad sus muertes y desapariciones.

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A lo anterior se suma la continuidad en los megaproyectos ecocidas, implementados por la 4T, como el Tren Maya, el Corredor Transístmico y el Proyecto Integral Morelos, que no solo son un ataque a las comunidades indígenas, pueblos originarios y al medio ambiente, sino que han sido impuestos sobre la base de la represión, persecución y el asesinato de quienes se oponen. México se ha convertido en el tercer país más peligroso para defender el medio ambiente, después de Colombia y Brasil.

Los informes de la sexta evaluación del IPCC muestran que los escenarios posibles de aquí a 50 años son todos catastróficos. La inacción por el clima de los gobiernos capitalistas, originó que diversos especialistas en medio ambiente de todo el mundo salieran a protestar agrupados bajo el nombre “Scientist Rebellion”, una plataforma digital creada en 2020, que ha llamado a sumarse a la semana de huelgas por el clima con manifestaciones pacíficas, encierros y tomas de edificios.

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Las consecuencias del cambio climático ya se sufren en todo el mundo. Basta mirar la escasez de agua en nuestro país, los climas extremos, el aumento de inundaciones, etc. Que se convierten en tragedias por la falta de presupuesto para el mantenimiento de establecimientos y redes de alcantarillado; los asentamientos en zonas de riesgo; la falta de refugios y de condiciones adecuadas en nuestras propias viviendas.

En escuelas mexicanas, las condiciones inadecuadas para la seguridad comienza por las aulas repletas con hasta 60 estudiantes, un mal común que dificulta su aprendizaje y es un peligro latente en medio de una pandemia o de un sismo.

El capitalismo destruye el medio ambiente, acabemos con el capitalismo

Las y los docentes socialistas de la Agrupación Nuestra Clase, consideramos que la única forma de frenar definitivamente el deterioro ambiental es con la planificación democrática y racional de la economía mundial. Esto solo puede ser posible si dicha planificación se encuentra, como dice Axomalli Villanueva:,

"En manos de la única clase que por su situación objetiva y sus intereses materiales tiene la capacidad de acaudillar al resto de los sectores oprimidos para evitar la catástrofe: la clase trabajadora, con sus diferentes nacionalidades, pueblos originarios, comunidades campesinas y la lucha de las mujeres contra la opresión patriarcal"

Por eso es muy importante que los sindicatos que se reivindican democráticos, así como el conjunto de las organizaciones obreras y populares tomen en sus manos las demandas del movimiento ambientalista y se unan a esta lucha, poniendo en movimiento la fuerza de la clase trabajadora para ponerle un alto a los responsables de la catástrofe ambiental y climática: los capitalistas y los gobiernos que les sirven.

Como docentes, tenemos la necesidad de mostrar a nuestrxs estudiantes que se puede hacer mucho para rescatar nuestro planeta; así como defenderlo nosotrxs mismxs. Somos las y los trabajadores, la juventud y los pueblos originarios quienes debemos tomar la responsabilidad de rescatar el mundo para que las próximas generaciones puedan “vivir y disfrutar plenamente”.

¡El capitalismo y sus gobiernos destruyen el planeta; destruyamos el capitalismo! ¡[Organízate con nosotres!

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