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Red Internacional

En las normales y en educación básica las mujeres somos mayoría.

Miércoles 20 de abril | 16:09

De acuerdo con los datos del Sistema Nacional de Información de Estadística Educativa de la Secretaría de Educación Pública (SEP), en 2017, en México había 132 mil 205 alumnos en escuelas normales, de los cuales 71% eran mujeres. Es decir, 93 mil 979 mujeres y 38 mil 226 varones. Aproximadamente esta es la media de estudiantes en estas escuelas cada año.

Sin embargo, los estudiantes normalistas son alumnos que, al observar sus historias de vida, se ve que les costó mucho trabajo poder llegar a un nivel universitario, esto aunado a los obstáculos que impone la SEP, como los exámenes de admisión, los promedios e incluso la edad (hace unos pocos años quitaron estos dos requisitos) y el nivel socioeconómico de [email protected] estudiantes.

En general, otra estadística que verifica la exclusión en el nivel universitario es que cuatro de cada diez mexicanos en edad de asistir a la universidad lo están haciendo.

Los embarazos adolescentes frenan la educación de las jóvenes

En el nivel universitario, cerca del 60% de las matrículas es ocupado por el sector femenino, e incluso hay estudios que señalan que las mujeres son más estudiosas y hay un mayor porcentaje de titulación por parte de las alumnas. Sin embargo, más allá de estas cifras está el problema de la exclusión generado por los embarazos adolescentes, los bajos niveles socioeconómicos, etc.

México destaca por tener el primer lugar en embarazos adolescentes a nivel mundial entre los países de la OCDE. Según el Instituto Nacional de Mujeres (INMUJERES), de los 2 millones de nacimientos registrados en 2019, el 16.6% (348,046) fueron de madres de menores de 20 años: 339,539 en adolescentes y 8,507 nacimientos en niñas menores de 15 años.

Un estudio realizado por el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) muestra que el embarazo y la maternidad temprana representan un costo de oportunidad para las mujeres, ya que la falta de condiciones idóneas, comprensión y abordaje adecuado de la problemática, trae como consecuencias la interrupción de la trayectoria educativa o el abandono del sistema educativo por parte de las adolescentes, representando un 36 % en la región.

Educación Sexual Integral ¡ya!

México también tiene el primer lugar en abuso sexual infantil entre los países de la OCDE. Cada año, más de 4 millones y medio de niñas y niños son víctimas de abuso sexual. De acuerdo con el Colectivo contra el Maltrato y Abuso Sexual Infantil, esta cifra es poco realista porque sólo es denunciado uno de cada 100 casos de abuso sexual infantil.

Estas problemáticas hacen urgente el tema de la educación sexual integral (ESI), que se sigue viendo de manera muy escasa o con sesgos moralinos en las escuelas, como con el nuevo modelo educativo que les recomienda a los adolescentes “aplazar el inicio de las relaciones sexuales”. Dejando la abstinencia como método de prevención, que no es la mejor alternativa para ofrecerle a alumnas y alumnos que comienzan su vida sexual precozmente, mucho menos el negar el desarrollo y reconocimiento de su propios cuerpos y sexualidades.

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No hay una política de prevención para los embarazos adolescentes o de jóvenes, y aunque en nuestro país pareciera que se incentiva a las mujeres a ser madres, no se les dan facilidades. Incluso no hay apoyos para las madres adolescentes, ni en la parte económica ni en las escuelas.

Por ejemplo, en las escuelas normales, cuando alguna compañera está embarazada o es madre, no hay consideraciones para ella, e incluso la institución las hace ver como irresponsables, cuando obviamente esta situación les va a representar un obstáculo.

Además, como normalistas, en las escuelas de práctica nos encontramos con casos de abuso sexual infantil o casos de embarazos adolescentes, en donde los protocolos para proteger y defender a [email protected] [email protected] son inoperantes y decadentes, dejándoles indefensos ante esta situación, dando un mensaje a las futuras maestras de resignación.

Es por eso que las normalistas y maestras debemos exigir educación sexual integral, anticonceptivos gratuitos y aborto legal, seguro y gratuito en todo el país. Pongamos en pie un gran movimiento nacional para poder lograrlo, y que la ESI se incluya en los planes de estudio tanto para educación básica como para la normal.

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El magisterio, al ser un sector predominantemente femenino, en conjunto con las normalistas debe de unirse al movimiento de mujeres para luchar por ganar todas nuestras demandas.

* Integrante de la agrupación magisterial y normalista Nuestra Clase




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