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Red Internacional

Del 3 al 6 de enero, las maestras y maestros asistimos al Taller Intensivo de Formación Continua sobre el nuevo Plan de Estudios 2022, en el cual se desarrollaron distintos aspectos relacionados con los cambios al marco curricular. ¿Qué opinión tenemos al respecto?

Luego de una “capacitación” exprés a los directivos de las escuelas del país, las maestras y maestros recibimos un taller que nos dejó con más dudas que certezas.

En primer lugar, llama la atención que la información proporcionada a los docentes fue muy parcial y desigual. Mientras que en algunas escuelas se analizaron más a fondo los cambios constitucionales que se han llevado a cabo en los últimos sexenios y su relación con el proyecto educativo -dando paso a una reflexión sobre el carácter político que tienen-, en otras, este tema estuvo prácticamente ausente, dándole mayor peso al análisis del nuevo marco curricular y la responsabilidad que tendrán las maestras y maestros en la “contextualización” y “codiseño” del mismo.

En redes sociales circula mucha información relacionada con el plan. Esquemas, diagramas, infografías, etc. que fomentan un acercamiento de las maestras y maestras con el nuevo marco curricular. Si bien han pasado varios meses ya desde que se dio a conocer la versión preliminar, ésta ha variado con el tiempo, cada día surgen nuevos materiales y se modifican los anteriores, lo que deja al magisterio con mucha incertidumbre sobre la viabilidad de aplicar el mismo para el próximo ciclo escolar, sobre todo, dada la definición del rol que jugarán las y los docentes en la contextualización y concreción de los contenidos -que implica su elaboración a través del desarrollo de los “programas analíticos”, a partir de las líneas generales que marcan los llamados “programas sintéticos”-.

Asimismo, circulan distintas opiniones y visiones que van desde que este nuevo marco curricular “es más de lo mismo, solo con otras palabras”, hasta visiones que plantean que “es una posibilidad para una transformación educativa”.

Cabe señalar que la mayoría de las y los docentes no fuimos tomados en cuenta para la elaboración del mismo, a pesar de la retórica de revalorización del magisterio y de que el Plan sustenta la visión del docente como “profesional de la educación”. Es importante señalar esto porque al no surgir de las comunidades ni de las maestras y maestros, la urgencia de las y los docentes nos ’apropiemos’ del Plan es una tarea de primer orden para las autoridades educativas, pues sin ella no hay cambio curricular que pueda llevarse adelante, por lo que están haciendo una gran campaña -que incluye la implementación de este taller que tomaron cientos de miles de docentes en todo el país- para que el magisterio lo conozca y lo adopte como propio.

Mientras que la política educativa nacional se sigue definiendo desde arriba, burocráticamente, por las y los funcionarios, al margen de las comunidades escolares.

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La educación necesita transformarse, ¿podemos esperar esto del nuevo Plan de Estudios?

Para nadie, principalmente para las y los maestros, es un secreto que la educación necesita transformarse para responder a las necesidades de los trabajadores y el pueblo, no a las demandas de los empresarios que se expresan a través de asociaciones como Mexicanos Primero y los organismos financieros internacionales, como sucedió con el Nuevo Modelo Educativo en el sexenio anterior.

A pesar de que el nuevo Plan critica los modelos anteriores por estar basados en las exigencias de organismos como la OCDE y no “responder a un proyecto político, cultural y social de nación”, a lo que se supone que este nuevo Plan sí responde, la realidad es que la reforma educativa de López Obrador, que cambió en el 2019 el texto constitucional y que no se puede desvincular del proyecto educativo de la 4T, mantiene la mayoría de las exigencias de estos organismos internacionales en lo que respecta a la situación laboral de las maestras y maestros. Mantiene la evaluación -a través de la USICAMM- como parte de un régimen laboral de excepción y de los requisitos cada vez más arbitrarios para el ingreso y la promoción en el servicio docente que profundizan la precarización del magisterio.

Es por esto que las y los maestros tenemos la responsabilidad de analizar críticamente el Plan y los Programas Educativos, pues sustentan el Proyecto Educativo de la 4T, llamado Nueva Escuela Mexicana, que no puede estar desvinculado de la realidad y los problemas que enfrentamos como trabajadores de la educación, así como en las escuelas -dadas sus carencias materiales- día con día.

Es imprescindible construir espacios de diálogo y discusión entre maestros, que vinculen el proyecto educativo que necesitamos las y lo trabajadores y el pueblo con la defensa de la educación pública y nuestros derechos laborales, así como con las exigencias materiales que requerimos para llevar a cabo nuestra labor -como aumento al presupuesto educativo, contratación de personal necesario en las escuelas con plenos derechos laborales (como médicos y psicólogos), construcción de más y mejores escuelas, otorgamiento de horas de servicio y horas colegiadas para las maestras y maestros, y un largo etc.-, que vincule también las necesidades de las comunidad -y de las y los trabajadores que la conforman- para avanzar en la perspectiva de luchar por una verdadera transformación educativa, que solo podrá conquistarse a través de una transformación radical de la sociedad, encabezada por la clase trabajadora en alianza con los sectores más explotados y oprimidos, que somos los únicos interesados en que la educación se transforme de raíz.

Te invitamos a la reunión entre maestras y maestros que llevaremos a cabo este sábado 14, a las 6:00 pm. vía Zoom para dialogar sobre estos temas. Contáctanos por inbox Agrupación Nuestra Clase.

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