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Red Internacional

Mujeres trabajadoras. Pese a reforma en seguridad social, derecho pendiente para trabajadoras del hogar

La Cámara de Diputados aprobó la seguridad social para las trabajadoras del hogar, pero ¿con qué garantías?

Lunes 7 de noviembre | 16:34

El 27 de octubre, en la Cámara de Diputados se aprobó con 486 votos a favor, ninguno en contra y una abstención la reforma a la Ley del Seguro Social (LSS) que establece obligaciones para los patrones de inscribir a las trabajadoras del hogar al seguro social. El siguiente paso es que la reforma sea publicada por el Poder Ejecutivo federal para su entrada en vigor.

La reforma suma el capítulo XI a la ley señalada, cuyo artículo 239-A define a una persona trabajadora del hogar “como aquella que, de manera remunerada, realice actividades de cuidados, aseo, asistencia o cualquier otra actividad inherente al hogar en el marco de una relación laboral que no aporte para la persona empleadora beneficio económico directo, en cualquiera de las siguientes modalidades: quien trabaje para una o diferentes personas empleadoras y resida o no, en el domicilio donde realice actividades”. El artículo 239-C establece la obligación patronal de la inscripción de la trabajadora al IMSS y aportar su cuota.

Situación de las trabajadoras del hogar

Pese a la variada normatividad que regula la situación de las trabajadoras del hogar, ésta ha sido insuficiente para garantizarles plenos derechos. Entre dicha normatividad se encuentra la sentencia del amparo directo 9/2018 de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), que estableció que el régimen especial de afiliación voluntaria de la LSS era inconstitucional. Luego se estableció el programa piloto en el Instituto Mexicano del Seguro Social, hasta la fecha con 52 mil 060 personas afiliadas, apenas el 2% del total. En 2019 se reformó la Ley Federal del Trabajo (LFT) y se ratificó el Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre las trabajadoras del hogar.

No obstante, la realidad para las 2.3 millones de personas trabajadoras del hogar en el país (92% de ellas mujeres de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo) es que una parte considerable de ellas comienza su labor desde niñas, sin condiciones laborales dignas, de acuerdo con Fiorella Mancini, investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM. Lo anterior viene acompañado de la negativa de plenos derechos laborales, abusos, jornadas extenuantes de trabajo, exposición a riesgos o accidentes de trabajo, violencia, acoso laboral y sexual, entre otras situaciones.

Adicionalmente, la OIT señala que México es el segundo país en Latinoamérica con más personas empleadas en tareas del hogar, donde el 99.2 por ciento de las personas trabajadoras del hogar no tiene contrato de trabajo escrito y 71.3 por ciento no tiene algún tipo de prestación.

Las legisladoras y las trabajadoras del hogar

Los derechos que hoy se conquistan y son retomados en las leyes son reflejo de una larga lucha de las trabajadoras del hogar, además de que visibilizan lo que gran parte de las mujeres vivimos bajo este sistema: la opresión y la explotación. Esto debe quedar por delante frente a las legisladoras de la Cámara de Diputados, que viven una vida totalmente distinta a las trabajadoras del hogar, ganan cientos de miles de pesos, provienen de los partidos del régimen y alzan esta bandera como si fuera suya pero sin garantizar realmente los derechos.

Sin embargo, esta reforma visibiliza lo que por años se ha omitido: el reconocimiento de los derechos de las trabajadoras del hogar que hoy siguen exigiendo justicia y contar con plenos derechos laborales.

Cabe aclarar que esta reforma no incorpora a todas las trabajadoras del hogar que realizan trabajo eventual -pues escasea-, que no cuentan con estabilidad; para quienes tienen varios patrones, tampoco tiene mecanismos para garantizar la afiliación, entre otras críticas. Además, los legisladores tampoco han aclarado si habrá un aumento al presupuesto a salud para que el Instituto Mexicano del Seguro Social haga efectivo este derecho con todos los seguros que se requieren; de lo contrario, implicaría una redistribución de los pocos recursos que hay, sin ofrecer un servicio digno.

El 88% de las 2.3 millones no fueron tomadas en cuenta para ver qué opinaban sobre una reforma que pone en discusión su presente y su futuro, que no cuentan con dirigentes sindicales que se ponga al frente en la defensa de sus derechos, en la que se juegan su sustento diario y una pensión digna.

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Ante esta situación, es importante la organización de las trabajadoras del hogar, independiente del gobierno y los partidos del régimen, para discutir sus problemáticas cotidianas, laborales y sindicales –en la perspectiva de recuperar el sindicato que se creó y ponerlo al servicio de sus propias demandas-, así como políticas.

Desde la agrupación de mujeres y diversidad sexual Pan y Rosas, en donde nos organizamos trabajadoras de distintos sectores y estudiantes contra la violencia y la precarización, llamamos a conformar comités para luchar juntas por plenos derechos laborales y derechos como mujeres.

Desde La Izquierda Diario México les invitamos a enviar sus testimonios sobre sus condiciones de trabajo.


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