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Red Internacional

TRABAJO PRECARIZADO.Otro caso de esclavitud moderna: PKC Group Arneses y Accesorios

La trasnacional finlandesa obliga a sus trabajadores a pasar más de 9 horas de pie, sostiene salarios de miseria, brutales ritmos de producción, sin posibilidad de ir al baño sin autorización de un supervisor, un caso más de esclavitud moderna.

Jueves 28 de julio de 2016 | 15:31

PCK Arneses y Accesorios es parte de PKC Group, líder mundial en producción de sistemas electrónicos, cableado y componentes de la industria automotriz, es quién hoy se distingue como una de las patronales más voraces en Ciudad Acuña.
Los obreros perciben un salario promedio de entre mil 700 y mil 800 pesos quincenales y algunos obreros nos han demostrado recibos por 400 pesos por quincena.

Con una carga promedio de 200 arneses por día y dos mil series, los obreros denuncian que ni siquiera pueden ir al baño, cuestión que se hace exclusivamente con autorización de un supervisor, solo dos veces al día y con un tiempo máximo de 10 minutos.

La planta se encuentra en una región sumamente calurosa, la empresa no cuenta con un sistema de ventilación y encima prohíbe a los obreros tomar líquidos.
Los problemas de salud no se hacen esperar: dolor de cuello, hinchazón en las piernas y ulceras varicosas son algunos de los padecimientos más comunes entre los obreros. Los obreros que sufren accidentes son despedidos u obligados a firmar su renuncia voluntaria.

La fábrica en Ciudad Acuña cuenta con 6 plantas y un centro de administración; cuatro plantas son de manufactura de arneses, una planta de manufactura de alambrado y una planta de soporte, con una plantilla laboral de 5,400 obreros.

Los paros técnicos son también resentidos por el bolsillo del trabajador, ya que el día es directamente descontado al 100% o en su defecto descontado de las vacaciones de los obreros.

Desde el 2001 el Sindicato Minero dirigido por Napoleón Gómez Urrutia ha peleado la titularidad del Contrato Colectivo de Trabajo (CCT), frente a esto, la patronal, como en cientos de casos a nivel nacional, recurrió a la famosa Confederación de Trabajadores de México, una central priísta y charra que oferta la máxima protección a la empresa y asegura represión feroz a los obreros que se organicen por democracia sindical.

Recientemente el Sindicato Minero se apuesta nuevamente a disputar la titularidad del CCT, para lo cual la empresa ha rayado en lo absurdo al contratar psicólogos para convencer a los obreros de votar por la CTM, además de utilizar la coerción desde los supervisores para amenazar a los trabajadores de base.

No conforme con esto, la empresa ha lanzado encuestas para ver por quién votarán los obreros y han levantado una campaña de demonización contra el Sindicato Minero en PKC como parte de los ataques de los charros de la CTM, el aparato estatal y la patronal a otras secciones y su dirección nacional. Pero los obreros de base tienen todo el derecho de pugnar porque la organización que les parezca que se pondrá al frente de sus luchas, en este caso el Sindicato Minero, sea quien los represente.

“Paz laboral”, el sueño de toda patronal

Como es recurrente en estos casos, la empresa ha salido a decir que no hay ningún problema con sus empleados, salvo la disputa entre dos gremios en la cual la empresa tiene el cinismo de decir que es imparcial. Muy lejos del discurso de los directivos de la empresa, ésta sostiene una íntima relación con los charros de la CTM que fungen como el látigo de la patronal dentro de la fábrica.

La empresa ha despedido a decenas de obreros que cuestionan las condiciones de trabajo y a la propia CTM por estar del lado del patrón, la fuerza de los trabajadores reside en ellos mismos. Los 5,400 obreros que generan ganancias millonarias, son los mismos que pueden parar la producción, organizarse y luchar por un sindicato que represente sus intereses y esté al servicio de su lucha.

El jefe de recursos humanos, Rodolfo Gonzáles comentó que si la “paz laboral” se pierde, es decir que comiencen los emplazamientos a huelga o paros en las líneas de producción valorarían su estancia en la ciudad, una amenaza recurrente de las patronales para evitar el accionar de la clase obrera.

Nosotros decimos que si la empresa argumenta quiebra, que abra sus libros de contabilidad y si la empresa se va, los obreros pueden ponerla a producir bajo su control.

Anteriormente en La Izquierda Diario publicamos la denuncia de los obreros de PKC. De igual manera llamamos a nuestros lectores a denunciar sus condiciones laborales y a sumarse a la red de corresponsales de La Izquierda Diario a nivel nacional, colaborando con notas o fotografías de las condiciones en sus centros de trabajo.




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