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Red Internacional

La referente de la comunidad mapuche Ruka Kimun – Lof Kuripan Kayuman, desde la Patagonia, reflexiona sobre la situación de los pueblos originarios a lo largo del país, en un mensaje que envió con motivo del 8M y a días del 24 de Marzo. Hace un año, Olga sufrió un ataque con consignas fascistas (que sigue impune) en su casa, en Bahía Blanca. Desde La Izquierda Diario reproducimos sus palabras.

Viernes 17 de marzo | Edición del día

Mari mari kom pu peñi, kom pu lamgen, mari mari kom pu che, inche ta María Olga Curipán pigñen, a ku nei mi meu lof Mawida, lof Wallmapu, inche ta meu Lafken Mapu. Un saludo desde el territorio cordillerano, desde los lagos y los ríos. Estoy en la cordillera, no me encuentro en Bahía en este momento.

Con problemas de conexión pero agradeciéndole a Daniela [Rodríguez, Secretaria de DDHH del Suteba Bahía Blanca (N. de R.)] y a los compañeros que están alli por haberse comunicado. En este día particular que me llamaron por el día de la mujer, me parece pertinente decirles que desde la cosmovisión de nuestro pueblo nosotros vivimos la dualidad, un tema para tratar en otro momento.

Más allá de eso, se agradecen los reconocimientos, los espacios para darnos a conocer y para informarnos de lo que nos está pasando, que lo que nos está ocurriendo como pueblos y comunidades indígenas es terrible. No tiene otra connotación que decir que se está viviendo una verdadera cacería y muerte hacia nuestros pueblos, mientras nosotros como representantes indígenas, desde hace mucho tiempo, estamos solicitando que alguien escuche a las mujeres por las niñas abusadas, por los niños desaparecidos. El poder en todas sus formas hace caso omiso.

Ustedes lo habrán visto, lo habrán escuchado por la televisión: hay niños desaparecidos en el Chaco, en otras provincias, desde hace mucho tiempo. Y desde hace mucho tiempo nosotros estamos solicitando la presencia del Gobierno tanto Nacional y Provincial en estos hechos. Pero claro, son pueblos indígenas ¿quién les presta atención?

Solicitamos colaboración al Gobierno Nacional pero no estamos seguros ni tranquilos de cómo será esa ayuda luego de lo ocurrido con las hermanas mapuche en Mascardi, de conocimiento público todo lo que sucedió. En este momento particularmente me encuentro en la Patagonia profunda, estuve en El Bolsón el día del incendio, y me parece pertinente comentar esto para que se entienda qué es lo que estamos sufriendo los pueblos indígenas.

Ese día en El Bolsón hubo todo un sistema de contención popular, (...) se escucharon las sirenas, la gente ya sabe lo que tiene que hacer, salió todo el pueblo en un sistema de solidaridad mutua muy particular en la Patagonia. Salieron a ayudar, con el sistema local y las fuerzas públicas que ayudan en estos casos. Nadie, ni los funcionarios, ni los vecinos, ni los afectados, ni la gente que salía por las radios locales (que son realmente un servicio al poblador rural patagónico) nadie, pero nadie de nadie (porque lo escuché, estuve ahí, estoy entre ellos) mencionó la presencia mapuche tras estos incendios.

Pero claro, el multimedio nacional que todos conocen, en todas sus plataformas, lo primero que hizo es imponer la presencia mapuche de manera tendenciosa y mentirosa, con la idea de seguir sosteniendo un enemigo interno... que no existe y que es absolutamente vulnerable. Como decían mis propios paisanos, cómo se les puede ocurrir que nosotros vayamos a quemar nuestras humildes casas, nuestros humildes bienes. ¡Un absurdo total!

Luego habrán escuchado, porque eso no sale mucho en las noticias, encontraron a otras personas que parece ser que negligentemente iniciaron el incendio porque estaban haciendo un asado. Pero claro, la noticia llega tergiversada y malintencionada a esos grandes medios. Y después se colonizan esas cabezas, y están los mapuches o los pueblos originarios detrás de todos los males, como está ocurriendo a lo largo del país.

Por esa razón me pareció importante contarles un poco todo esto, para saber la realidad que estamos viviendo en todo el país. Nosotros particularmente como comunidad, como familia, y yo personalmente, vamos a estar eternamente agradecidos a ustedes, a la sociedad bahiense que, en ocasión del atentado terrorista que sufrimos, se autoconvocó se organizó y salió a movilizarse por las calles para que esto no vuelva a suceder en Bahía Blanca.

Yo no conocía todas esas personas que me llamaron, me convocaron, y salimos por las calles para pedir que esto no suceda. Porque no era el caso particular de mi persona, la comunidad o mi origen identitario. Es toda la sociedad que sufrió este hecho que no debe repetirse, atentados terroristas en plena vigencia de la democracia.

Lo que sí me parece destacable es que yo fui atentada, pusieron una bomba en mi casa, me amenazaron y me sentenciaron de muerte el día de la no violencia a la mujer... ¡qué paradójico! Y también debo destacar que ni el Ministerio de la Mujer de la Nación ni de la Provincia se hicieron presentes. Al día de la fecha ninguno de nosotros sabemos cuál es su función, qué es lo que hacen. Ni nosotros ni ninguna de las mujeres con las que yo hablo a lo largo del territorio, que sufren violencia de diferentes tipos.

Sin ir más lejos lo que está sucediendo ahora con mis hermanas mapuche acá en Bariloche, mis hermanas indígenas de los diferentes territorios, de norte a sur del país, de los cuatro puntos regionales donde habitamos los pueblos y comunidades indígenas. Y sin ir más lejos, ahora nomás, las mujeres wichi, las mujeres qom. Lo que está sucediendo en el Chaco, que son mujeres a las que nadie le pregunta cuáles serían las políticas de género o políticas públicas que nos favorecerían. Nadie nadie nos ha convocado a eso, ni siquiera saben cuál es el concepto que nosotros tenemos, si tenemos algún concepto, de género. Desde mi cosmovisión nosotros creemos en la dualidad, vivimos la dualidad, pero es un tema para otro momento.

Quizás las políticas de género o políticas públicas deberían ser consultadas con las mujeres indígenas, pero no pasa eso. En estos días escuché por la radio decir a una persona: “invitamos a unas indias que vinieron, unas indias mapuches, unas indias qom”, lo decía de una manera tan fea que parecía como que les hacía un favor, y que estaba mostrando algo exótico. Y justamente era la jefa de gabinete del Ministerio de la Mujer actual, el sábado [4 de marzo (N.deR.)] por la Radio Nacional. Lo escuché por la radio, que es lo que más se escucha por estos lugares.

Por otro lado quiero comentar que quizás sea de conocimiento público que en este mes se realiza el Foro Mundial de los Derechos Humanos en Argentina, por primera vez. Mientras que sigilosamente, silenciosamente, se está produciendo un nuevo genocidio: el genocidio de los pueblos indígenas a lo largo del territorio, y en plena vigencia de la democracia en nuestro país.

Una cacería humana de magnitud se está produciendo en Argentina, la de los pueblos indígenas, hombres mujeres y niños, que están en la defensa de los territorios. Sin duda una molestia para el poderoso, ese poderoso que pretende todos los recursos, la biodiversidad, la minería. Que tiene un montón de intereses, a quien nadie le pregunta ¿por qué tiene sus mansiones en los Parques Nacionales? ¿por qué se queda con los ríos y los lagos? ¿Cómo es que pone montones de puentes, seguridad y militariza territorios?

¿Nadie le pregunta? No sale por la televisión eso. Y justamente aquellos vulnerables que viven en el territorio, que justamente son en su mayoría paisanos y pueblos indígenas, son a los que no quieren en el territorio. y ahí se está produciendo silenciosamente un nuevo genocidio en Argentina y nadie lo está lo está informando. Y al poderoso sin duda le molesta, y antes de hablar, antes de dialogar con nuestros pueblos, que le pedimos respetuosamente una entrevista, prefiere matar. Porque tiene la impunidad de matar.

Por lo tanto yo este desde mi humilde lugar y por lo que ustedes me conocen, ahí en la localidad de Bahía Blanca, el puerto y la puerta de la Patagonia, les hago un llamado a la reflexión para la acción. No podemos seguir naturalizando la violencia sobre el más débil. Este no es el camino para una sociedad que pretende proyectarse hacia una vida digna. Yo lo pido por ustedes, por nosotros, pero sobre todo por las futuras generaciones que deben vivir en el territorio. Es nuestra responsabilidad dejarles un territorio sano y digno para vivir. Reaccionemos como sociedad, ¡reaccionemos!!

Challtumay kom, Kiñe Rakiduam kompu che. Muchas gracias por escucharme, y un buen pensamiento para todos.


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