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Red Internacional

A casi un año de iniciada la fase crítica de la pandemia en México, Mike Ryan, el director de emergencias de la Organización Mundial de la Salud (OMS) habló sobre el estado de la pandemia en México e hizo algunas recomendaciones, pero ¿Son posibles?

Miércoles 10 de marzo | 00:06

Vayamos por partes, Ryan afirmó, que en México han sido aplicadas unas 2.6 millones de dosis de la vacuna, pero también consideró que acelerar el número de aplicaciones permitirá que la hospitalización descienda aún más.

Y aunque coincide que en América Latina, México no es el único país que ha sido gravemente afectado por la pandemia, sí invitó a tomar medidas para contralar aun mejor lo casos, reconociendo que aunque hay una significativa baja, aun hay más de 10 mil casos diarios, lo cuál sigue siendo una cifra muy por encima de cualquier indicio de control epidémico.

Ahora bien, insistió en hacer mayor número de pruebas cosa que Gatell y su equipo han negado como eficaz para el control del número de casis y su propagación, considerando que por la dinámica de contagios en México, en realidad hay una subestimación de los mismos.

Pero aquí es donde la OMS no pasa de las recomendaciones a la realidad, cosas que el gobierno de la 4T tampoco hace.

En primer lugar porque la grandes potencias económicas y militares del mundo acapararon el stock de vacunas disponibles, y aunque en México ha sido posible que llegue cantidad importante, es totalmente insuficiente para los casi 130 millones de habitante del país.

En segundo lugar, porque México ha aceptado todos planes económicos de vasallaje y expoliación del país, lo cuál impide cualquier medida real, donde la gente no tenga que salir a trabajar exponiendo la vida, pues la industria trabaja a machar forzadas con miles de muertes, para cumplir el T-Mec.

En tercer lugar, ni en México ni el mundo, la industria farmacéutica está al servicio de salvar la vida de millones, sino, al servicio de la ganancia de unos cuantos laboratorios multinacionales, entre los que se encuentra Pfizer, Astra Zaneca -con quien la 4T junto a Slim hizo contratos millonarios que no se verán reflejados en dosis de la vacuna- y algunos más.

Cuarto lugar, la competencia por el control de las vacunas es también una carrera geopolítica, para ver quien puede tener mayor control económico y social sobre naciones pobres una vez superada la crisis sanitaria que nos rodea.

Un verdadero plan que enfrente la pandemia no pude venir de quienes se enriquecen a costa de la muerte de millones, mucho menos de la oposición de derecha del país que desmanteló el sistema de salud público, pero es notorio que el gobierno con su discurso tranquilizante ha ayudado en gran medida a que hoy existan 191 mil decesos por Covid-19 en el país.

Peleemos por dejar de pagar la ilegal e ilegítima deuda externa, de financiar ejército y Guardia Nacional y por invertir en un sistema de salud público, gratuito de calidad. Que en la gestión de la pandemia se pongan nuestras vidas por encima de las ganancias de unos pocos.




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