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Red Internacional

Luego de que la fiscalía diera como primera versión que Abigail se había suicidado, tras la presión de la familia ha quedado en evidencia una sería de irregularidades en el caso que implican que fue la policía quien la asesinó.

Joss Espinosa@Joss_font

Sábado 27 de agosto | 17:03

Abigail Hay Urrutia, de 30 años, fue detenida el pasado 29 de agosto en el municipio de Salina Cruz, Oaxaca, por elementos de la policía municipal. La detención de Abigail de dio a una supuesta pelea con su pareja sentimental, y mientras a él lo dejaron en libertad, ella tuvo un fatal desenlace.

Luego de su detención, fue trasladada a los separos de Salina Cruz y horas después los policías declararon a la familia que Abigail “se había suicidado”. Esta versión fue rechazada por la familia de Abigail, su hermana declaró que el cuerpo tenía moretones y rasguños en piernas y brazos, lo que deja en evidencia que fue víctima de agresión física.

Tras la presión que ejerció la familia, algunas protestas y al viralizarse el caso en redes sociales, la fiscalía tuvo que acceder a realizar otra autopsia para determinar la muerte de Abigail y abrir una carpeta de investigación por el delito de feminicidio. Las autopsias arrojaron que la causa de la muerte fue asfixia por ahorcamiento. Esto llevó a la detención de cuatro personas que eran responsables de su custodia: el juez cívico municipal, el comandante y dos elementos más de la policía.

El último comunicado únicamente indica asfixia por ahorcamiento y no por estrangulamiento, y aunque existen diferencias en el mismo, no deja claro si fue provocado por un suicidio o si fue asesinada. Tampoco quedan claras las sentencias para los elementos detenidos, ni si se les juzgará por feminicidio.

Este caso nos recuerda al de la doctora Beatriz Hernández, detenida en Hidalgo en junio de 2021, tras un accidente automovilístico, mismo que la jueza declaró como suicidio, pero que tanto la familia como organizaciones de mujeres denunciaron irregularidades en el caso y lo señalaron como un feminicidio.

Son múltiples los casos en los que las fiscalías dan carpetazos declarando a los feminicidios como suicidios, tal es el caso de Mariana Lima Buendía y Lesvy Berlín, ambas victimas de feminicidio.

Por otro lado, la violencia y los feminicidios en Oaxaca van en aumento, tan solo en el gobierno del priista Alejandro Murat se han registrados 673 feminicidios, algo que ha sido denunciado por diversas organizaciones de mujeres y que incluso tuvo expresiones de denuncia en la Guelaguetza.

Pero acá no solamente son los elementos de machismo en una sociedad capitalista degradada que sistemáticamente envía el mensaje de que las vidas de las mujeres no importan, sino que también se muestra el actuar de la policía. Lejos de ser un caso de “brutalidad policial” como si fuera una excepción a la regla, lo cierto es que la policía es una institución que no está al servicio de resguardar la integridad de las mujeres, la juventud y la clase trabajadora, sino al servicio de defender los intereses de la burguesía.

Esto es parte de lo que hemos denunciado cuando vemos que la solución que los distintos gobiernos dan a la creciente ola de violencia es mayor presencia policial y militar en las calles, pues ha quedado demostrado que no solo no soluciona la situación de violencia, sino que, la agrava.

Contrario ha eso, hemos señalado que, la situación de violencia no puede entenderse sin integrar que esta ha aumentado a la par de las condiciones de precarización y la militarización, como el caso de Abigail que era trabajadora, madre de dos hijos, muchos de los casos de feminicidio se dan precisamente en mujeres trabajadoras, precarias, de sectores populares que, por la posición de vulnerabilidad que se desprende de las condiciones estructurales que atraviesan a dichos sectores; por tanto, una forma de hacer frente a la violencia es precisamente enfrentando y cambiando dichas condiciones.

Pero dichos cambios y la justicia para los casos de feminicidio no vendrán de la buena voluntad de los gobiernos, sino que tienen que ser impuestos por el movimiento de mujeres que ha mostrado su fuerza en los últimos años, con las movilizaciones masivas los 8M, y las múltiples protestas que denuncian algunos casos de feminicidio; un potencial que tendría aun más fuerza si se vincularan las luchas contra la opresión a las luchas contra la explotación, y tejiendo una poderosa alianza con el conjunto de la clase trabajadora.




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