Géneros y Sexualidades

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#ABORTOLEGAL2020

Nicolás del Caño: "El Frente de Izquierda sostiene la lucha por el derecho al aborto de manera coherente y unánime"

El diputado Nicolás del Caño, del PTS/ Frente de Izquierda manifestó su apoyo a la legalización del aborto, con una gran reivindicación de la lucha del movimiento de mujeres. Reproducimos algunos de los pasajes más emotivos y las críticas más duras contra los sectores antiderechos.

Jueves 10 de diciembre de 2020 | 18:36

"Van a encontrar en la bancada del #FIT una trinchera para pelear por que esta vez sea ley". - YouTube

En esta sociedad capitalista patriarcal, a las mujeres, todo les cuesta más. Por eso, en pleno siglo XXI aún estamos discutiendo si este Congreso va a reconocer a las mujeres y las personas con capacidad de gestar como sujetos de pleno derecho para decidir sobre sus embarazos y sus proyectos de vida, si quieren maternar o no, cómo y cuándo.

También en esta sociedad, el esfuerzo de las mujeres es invisibilizado, como sucede cotidianamente con el trabajo doméstico y las tareas de cuidado no remuneradas que recaen sobre sus espaldas. Y cuántas veces sus méritos y sus logros son silenciados o, peor aún, expropiados por otros, cuyos nombres figuran en la Historia, detrás de los cuales, las mujeres quedan sepultadas en el anonimato.

Por eso, Presidente, esperamos que este Congreso reconozca que, si estamos acá, es por la fuerza, por la lucha y la persistencia de un movimiento de mujeres que lleva décadas en esta lucha y que ha encontrado un renovado impulso, en las nuevas generaciones que lo transformaron en una marea verde. Y también, Presidente, si llegamos a esta instancia, a este debate nuevamente, es por aquellas mujeres que supieron construir un proyecto de ley de autoría colectiva y que no dejaron de presentarlo durante más de una década a pesar de que este Congreso decidió dejarlo dormir en un cajón.

Por las mujeres que murieron por abortos clandestinos, por las que han quedado con secuelas en su cuerpo y su salud, por las pioneras que no llegaron a vivir este momento pero que sin duda les pertenece, por las que luchan por sus derechos todos los días, quiero decir que

tendrán, en la bancada del Frente de Izquierda, una vez más, una trinchera para luchar porque esta vez sea ley.

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Presidente, hoy escuchamos a los mismos que hace más de un siglo dijeron que el matrimonio civil era el fin de la familia, y que lo repitieron en los ’80 cuando se legalizó el divorcio y, más recientemente, cuando se aprobó el matrimonio igualitario… los mismos que dijeron que el voto femenino o la patria potestad compartida destruían la jerarquía "natural" que debía haber entre el hombre y la mujer… Esos mismos vuelven a repetir que el aborto debe seguir penalizado.

Pero, nos preguntamos si acaso esta penalización ha impedido su práctica? Por supuesto que no. Se estima que Argentina, donde la mayoría de la población se reconoce católica, es uno de los países con cifras más altas de interrupciones del embarazo clandestinas e inseguras. Y la penalización sólo provocó que se perdieran las vidas de muchas mujeres jóvenes y pobres, incluso dejando a sus hijas e hijos en la orfandad, por no permitirles evitar un embarazo que les afectaba su salud, como es el caso de Ana María Acevedo, que fue mencionado por una diputada que me antecedió en la palabra, cuya madre acompaña este reclamo en su memoria.

La ley amplía derechos, y no le prohíbe a nadie vivir según sus creencias y sus valores. Por eso es inexplicable que aún en pleno siglo XXI, los sectores fundamentalistas intervengan en este debate con la pretensión de imponer sus creencias a toda la población, como si esas mujeres y esas personas con capacidad de gestar no profesaran distintas religiones, diversas creencias, principios y valores.

Quienes se oponen a que sea un derecho, no defienden la vida: defienden el aborto clandestino.

Y pretenden seguir imponiendo los mandatos patriarcales que sostienen que la sexualidad de las mujeres sólo debe estar al servicio de la reproducción, y el disfrute del cuerpo y el deseo solo debe estar reservado a los varones. Por eso no solo se oponen al aborto legal, sino también al misoprostol, al uso de anticonceptivos y a la educación sexual integral.

Porque defendemos la vida de las mujeres y porque es un problema de salud pública, luchamos para que sea ley. Pero también, porque defendemos la autonomía de las personas para elegir libremente sus proyectos de vida y disfrutar plenamente de su sexualidad.

Y en ese camino, el Frente de Izquierda reafirma una vez más la necesidad de hacer efectiva la separación de la Iglesia del Estado, como lo reclaman también en las calles.

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No debemos perder de vista que esto no termina hoy. Después de la media sanción que vamos a lograr (esa es nuestra expectativa como de las mujeres que están movilizadas acá afuera y en todo el país), sabemos que este proyecto tiene que tratarse en el Senado. Ese mismo Senado que les dio la espalda esa noche lluviosa, con un temporal de viento a esas mujeres que se quedaron masticando bronca. Se tiene que tratar en ese mismo Senado que está acá a unos pasos y que ahora está aprobando modificación en la movilidad para seguir ajustando a millones de jubiladas que trabajaron toda su vida y a las mujeres que reciben la Asignación Universal por Hijo, las mujeres de los hogares más humildes que necesitan esos ingresos para que sus hijos no se mueran de hambre.

Los bloques mayoritarios tienen tanto defensores de este proyecto, como también defensores acérrimos del aborto clandestino. Durante mucho tiempo, diputadas y diputados "verdes" de esos bloques, firmaban el proyecto de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, pero se subordinaban a la disciplina de bloque y, también por orden del Poder Ejecutivo durante mucho tiempo no se pudo avanzar con el proyecto de aborto legal.

Quiero decir que, sin embargo, diputadas y diputados que se oponen a este proyecto, de esos mismos bloques, hoy no van a dar su aprobación, más allá de quién sea la autoría de este proyecto. Y quiero decir también, Presidente, que algunos de estos que no están de acuerdo ahora dicen que lo van a votar por las modificaciones que se incluyeron en el dictamen sobre objeción de conciencia. Y como ya lo señaló mi compañera Romina del Plá en una disidencia parcial que presentó en el plenario de comisiones, nosotros no estamos de acuerdo, lo vemos con mucha preocupación que, en los hechos, haya una objeción de conciencia institucional, porque si un centro médico tiene a todos sus profesionales objetores, no va a garantizar ese derecho. Quién garantiza el traslado, que se cumpla, cómo se va a realizar… y en muchas provincias donde obligan a las niñas a ser madres ¿quién va a garantizar el derecho al aborto? Por eso señalamos nuestra oposición a esa modificación.

Quiero decir, Presidente, que en el Frente de Izquierda, la lucha por el derecho al aborto seguro y gratuito, la sostenemos en las calles, en nuestros ámbitos de militancia, en las campañas electorales y aquí en el Congreso, de manera coherente, consecuente y unánime.

La nuestra, es la tradición socialista de la revolución obrera que, hizo de Rusia el primer país del mundo, hace un siglo, en otorgar el aborto legal y permitir que las mujeres del pueblo trabajador puedan realizarlo en los hospitales públicos.

Para terminar, quiero decir algo que dijo mi compañera Myriam Bregman cuando expuso aquí, en el plenario de comisiones, trayendo la frase que repite el movimiento de lucha de las mujeres. Que sabemos que los diputados y diputadas somos los que vamos a legislar, pero tenemos bien en claro que este derecho se conquista por la lucha de décadas de ese gran movimiento de mujeres, que hoy también está aquí afuera y en todo el país, y que va a multiplicar su fuerza para cuando se trate en el Senado, para que finalmente Sea Ley.






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