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Red Internacional

PRESAS POLÍTICAS. Nestora y Jacqueline, presas por luchar

Sin duda alguna, las que menos tenemos que perder somos nosotras, y tenemos tanto por ganar. Dejar atrás las dobles o triples cargas de trabajo, el acoso, hostigamiento y abuso sexual, poder decidir sobre nuestros cuerpos, vivir nuestra sexualidad de manera libre y de todo tipo de opresión y explotación. Quizá por ello, hemos visto enormes gestas protagonizadas por trabajadoras, maestras, indígenas, estudiantes, amas de casa…

Soledad FarfallaMaestra de secundaria, Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase

Miércoles 17 de junio de 2015 | 02:46

En México son emblema las madres de Juárez buscando a sus hijas y exigiendo que regresen a casa, las aguerridas maestras que no dejan de exigir la abrogación de la reforma educativa, las mujeres que se han puesto al frente de las policías comunitarias como Nestora Salgado, las miles que salimos a exigir la aparición con vida de los 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa. Sin embargo lo único que hemos recibido como respuesta es represión, a continuación dos historias ejemplo de ello.

Nestora Salgado rehén del estado
Nestora Salgado es miembro de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias, Política Comunitaria (CRAC-PC) en el municipio de Olinalá, fue detenida desde el 21 de agosto de 2014 acusada de participar en 50 secuestros.

A pesar de no existir prueba alguna en su contra y que el Primer Tribunal Unitario de Chilpancingo Guerrero ordenó su libertad y del desistimiento de la acción penal por parte del gobierno del Estado de Guerrero, Nestora sigue presa, con daños considerables en su estado de salud, producto de una huelga de hambre que duró casi un mes.

El caso de Nestora, como el de muchos luchadores sociales que han sido encarcelados, no es un asunto jurídico, es político. Giovanni, familiar y miembro de las autodefensas, en entrevista para la Izquierda Diario, habló sobre la situación de Nestora y otros compañeros presos y afirmó: “…lo único que hicieron fue organizar al pueblo para defendernos de la delincuencia que vivíamos, de las extorsiones, de los secuestros. La policía comunitaria surge como una necesidad del pueblo por la inseguridad, ante la incompetencia de nuestras autoridades”.

Jacqueline Santana estudiante presa por luchar
Ya han pasado 7 meses desde que más de una docena de Policías Federales vestidos de civil intentaran desaparecer a Jacqueline Santana, estudiante de excelencia académica de Economía en la Facultad de Estudios Superiores Aragón, y Bryan Reyes, músico y profesor de flamenco.

Tres de los agentes acusan a los estudiantes de haber robado 500 pesos. Tanto Lydia Zárate Herrera, presunta “victima” del robo como sus dos compañeros quienes señalan a los jóvenes como asaltantes, pertenecen a la División de Inteligencia de la Policía Federal, específicamente a la Dirección General de Operaciones e Infiltración de la Coordinación de Operaciones Encubiertas.

A pesar de no existir evidencia que sostenga las declaraciones –llenas de contradicciones- de los agentes, Jacqueline y Bryan cumplen ya siete meses de injusta prisión. Durante el proceso se han presentado peritajes. Mediante un peritaje de dactiloscopia que demuestran que el arma que presuntamente usaron los chicos no presenta sus huellas. También se presentaron las videograbaciones de las cámaras de vigilancia de la delegación Venustiano Carranza, donde se pueden ver los autos que interceptaron a Jacqueline y Bryan. El billete no pudo ser sometido a peritaje alguno puesto que fue depositado en una cuenta bancaria del GDF.

Jacqueline, como miles de jóvenes fue parte de la lucha por la aparición con vida de los 43 normalistas de Ayotzinapa que provocó la emergencia de un gran movimiento democrático nacional, en las calles y con eco internacional, cuyas demandas han cuestionado y puesto en crisis al régimen político mexicano, sus partidos e instituciones.

Represión contra las mujeres
La cara más putrefacta del estado es mostrada siempre a las mujeres. Cuando una mujer decide levantarse, organizarse y luchar corre el riesgo de ser castigada con brutales métodos. No podemos olvidar la tortura sexual cometida contra mujeres en Atenco, contra las maestras de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación Guerrero, por policías federales; el caso de Yakiri Rubio son tan sólo algunos ejemplos de los atropellos, una muestra de la brutalidad del régimen mexicano contra las mujeres.

Nestora Salgado y Jacqueline Santana son dos mujeres aguerridas, que levantaron sus voces contra el estado que desaparece estudiantes, que con sus políticas y omisiones permite que el feminicidio siga creciendo y extendiéndose por cada rincón del país. Jacqui y Nestora son cruelmente castigadas por luchar. A pesar de esto ambas no cesan la lucha por su libertad.




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