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Música Híbrida: Mucho más que un proyecto cultural

Entrevista con el músico, fotógrafo y docente Orlando Canseco, "Lobo Estepario", a propósito de su visión sobre la escena musical capitalina independiente.

Nancy Cázares

@nancynan.cazares

Martes 15 de septiembre | 18:36

El proyecto Música Híbrida nació hace 6 años como un programa de entrevistas que posteriormente se convertiría en "MH Radio". Su fundador, el comunicólogo social, músico y fotógrafo Orlando Canseco, busca "encontrar y mostrar los nuevos discursos de la juventud de la segunda década del siglo XXI" expresados principal aunque no exclusivamente, en su cultura musical. "Siempre me he visto más como un documentalista que como un promotor cultural. Ésto último lo entiendo más como el que hace gestión, busca recursos, medios de comunicación o realiza festivales, sobre todo desde el punto de vista institucional. Yo me encasillo más como quien hace periodismo cultural."

Deseaba tener un medio de comunicación donde reflejar y documentar, en audio y fotografía (después en video), el germen de la música subterránea en la Ciudad. 

Su propuesta tiene como manifiesto la frase "Donde la nostalgia no cabe", que expresa al mismo tiempo la visión de Música Híbrida sobre la cultura musical y su impacto en el público. "El revival no aporta nada y despolitiza", nos dice Orlando sobre la tendencia de "recuperar" del pasado estilos, formas y discursos que no necesariamente representan en su plenitud y contradicciones a las nuevas generaciones. Su reto, dice, es "documentar cultura" sin ceder a las presiones de monetización en plataformas digitales al mismo tiempo que aprovecha opciones gratuitas en la red. 

¿Qué cultura y para quiénes?

El concepto de "hibridismo cultural" -acuñado por Nestor García Canclini a finales de la década de los ochentas y que marcaría los estudios culturales latinoamericanos de la década siguiente- está suscrito a una tradición de estudiosos que rescatan ideas de autores marxistas como Antonio Gramsci para repensar la realidad en América Latina. En el caso de Canclini, en su libro Culturas Híbridas reflexionó sobre la "utilidad" que presta la cultura a la hegemonía, así como sobre la relación entre hegemonía y resistencia. 

Es precisamente este concepto del que Canseco parte para nombrar Música Híbrida y cuestionar la idea de la "cultura pura". Una cultura que, en los márgenes del capitalismo, ha sido impactada también por la tecnología en sus procesos productivos y sociales. De ahí su carácter "híbrido". La idea de cruce o mezcla de elementos funcionó también para definir una particularidad entre los autores de música emergente a los que Canseco ha entrevistado y que quiso señalar: un "bagaje musical diverso que ya no se limita a una sola corriente o género musical". 

 
Entre las reflexiones que Canseco rescata para la configuración del proyecto de Música híbrida, se encuentran también los trabajos del comunicólogo José Candón Mena a propósito de lo que llamó "espacios de sociabilización híbridos". Éstos, nos explica Canseco, "son espacios que van de la calle a las redes sociales por Internet; y de las redes sociales a la calle. Es un ir y venir de los actores colectivos". Planteado por Candón Mena para explicar el impacto de la cultura digital en movimientos sociales como el 15M, Canseco propone que en el caso artístico musical, se trata de espacios "que van de espacios físicos a espacios virtuales y viceversa". 

Lo interesante de esta propuesta de Candón, es que echa luces para comprender que estos espacios híbridos son espacios de interacción donde los actores colectivos se conforman, se construyen una identidad colectiva porque existe un intercambio, negociaciones, decisiones y conflictos entre ellos.

Así, "Música Híbrida intenta ser una comunidad virtual para estos actores", explica Canseco, y aclara que no busca sustituir los "espacios físicos de socialización". Se trata, nos dice citando a Candón, de "crear comunidades de interés constituidas por criterios de afinidad e independientes de la situación geográfica". Una de las bases de esta afinidad para MH es la muestra de "aquella cultura que está sostenida en los discursos contra los feminicidios, contra la necropolítica [...para un público diverso y preocupado realmente por cambiar su entorno social y político".

Un camino independiente para un "Lobo estepario"

Si bien Canseco no se considera un promotor cultural, lo cierto es que ha ejercido un rol de promoción en la escena cultural independiente capitalina. Éste, nos cuenta Canseco "se ha dado de manera independiente y sin recursos [...] buscando espacios solidarios que abran sus puertas al talento emergente que vamos entrevistando. De hecho, hay veces en que debo poner dinero para comida, pagar algunos recursos o transporte para los invitados. Hay espacios que amablemente nos han apoyado con la comida. Muchos de los artistas que participan en los pequeños encuentros que hago lo hacen de manera solidaria, pero intento que por lo menos haya comida para ellos."

Cuestionado por La Izquierda Diario sobre la responsabilidad que pesa sobre quienes promueven y difunden propuestas artísticas y culturales, Orlando considera que es "la de no caer en los caminos que perviertan la propuesta y riqueza del artista o la esencia de la obra, este viejo intercambio de dinero por una vacuidad estética y sin sentido social y político. Sí, encontrar los canales pero aceptando su crítica y mordacidad hacia la cultura hegemónica."

Orlando Canseco no se limita a su labores de "no promotor". Interesado en la música desde los 10 años, a los 16 hizo su primera canción. Estudió música en la Escuela de Iniciación del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y posteriormente participó de su primer grupo musical “Boleto del Metro”. Tras salir de éste, formó otros proyectos, de entre los cuales Canseco nos cuenta sobre el más significativo "Lengua Muerta", con el que produjo el demo “El llanto de la Tortuga”. 

Luego de casi tres años de entrevistar a músicos para su programa, Canseco decidió retomar su carrera musical como solista como "Lobo Estepario" (inspirado en la novela homónima de Herman Hesse): "tuve que aprender a manejar el escenario con muchos amigos que me brindaron apoyo y paciencia. Y desde siempre me he considerado un “Lobo Estepario”, de ahí mi alter ego que toca pop oscuro, azotado e incómodo".

En 2015, participó en la producción del disco "Poetas por Ayotzinapa" (que contó con la participación de artistas de España, Ecuador, Argentina, Francia, Estados Unidos y de diversos estados de México). En diciembre de 2019 lanzó y presentó su disco Aullidos Crudos, bajo el sello de Música Híbrida y Maullidos Records. 

Esta posición como músico y difusor le ha permitido conocer de cerca al gremio, "cómo piensan, qué les preocupa, cómo miran su quehacer artístico, cuáles son sus preocupaciones como personas y cómo las reflejan en sus canciones". Sin embargo, considera que su visión crítica del mundo también le ha valido ser marginado. 

Nueva normalidad: cierre de espacios y gentrificación

El impacto de la crisis sanitaria sobre el sector cultural tiene múltiples dimensiones. No sólo ha sido un golpe para las y los artistas, sino también para promotores, organizadores, técnicos, diseñadores, productores, guionistas y una infinidad de trabajadores del arte y la cultura involucrados desde el proceso creativo hasta la presentación o distribución del producto de esa labor. "En mi caso, que no me adjudico como un promotor cultural en su forma más ortodoxa, dejé de realizar eventos en espacios físicos. Muchos espacios como restaurantes cerraron por las disposiciones de salud de la Ciudad de México y por lo tanto, no estaban disponibles para organizar los pequeños eventos que realizábamos en ellos".

A propósito de los espacios virtuales surgidos a raíz del confinamiento, Canseco piensa que "sirvieron para mostrar el trabajo de muchos cantautores o grupos musicales con la esperanza de ganar likes y monetizar su trabajo, sin saber que finalmente estas redes son las que economizan sus esfuerzos al permitir comerciales, dinero que nunca llega al artista". Señala además que, con la transmisión de festivales de hasta 10 horas lanzados al ciberespacio casi de manera simultánea, la saturación del espacio y la respuesta del público no se hizo esperar. "Si bien los espacios virtuales son espacio de sociabilización, también presentó mucha cultura “basura” que no aporta nada a nuestro contexto social. Lo único positivo es que la gente se dio cuenta que es posible hacer sus propios programas y que dejó muy atrás a la televisión abierta", nos dice Canseco.

Como parte de las afectaciones de la crisis económica agudizada por la pandemia, se encuentra el cierre de espacios que, de manera solidaria, ofrecían sus instalaciones para la presentación de eventos y propuestas musicales y culturales independientes en la capital. 

LID ¿Qué piensa sobre el cierre de espacios como la Bauhaus o el Café Trevi?

O.C. Es muy lamentable porque fueron espacios que apoyaron a la música emergente, a los artistas emergentes desde su trinchera. Por ejemplo, La Bauhaus fue un café que administraba Marely, una chica formada en teatro y que se preocupó por brindar un servicio tanto al cliente como a sus invitados artistas. Para éstos últimos, compró luces, un pequeño sonido, micrófonos y ofrecía parte de su carta para comer. Con el confinamiento, no pudo juntar la renta y tuvo que abandonar el lugar. En el caso de El Café Trevi, fueron las políticas de gentrificación lo que hizo que los administradores dejaran el lugar. Prácticamente los corrieron. Ellos ofrecían su espacio y te brindaban gratis tu cena y bebidas si tocabas con ellos, cosas que no ofrecen en muchos lados. El confinamiento y la gentrificación están haciendo que muchos espacios vayan desapareciendo.

Actualmente, Orlando Canseco se encuentra preparando la 4ª temporada de Música Híbrida y a la espera de que las medidas sanitarias permitan retomar espacios a nuevos proyectos emergentes. 






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