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Red Internacional

Según cifras de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos, son las mujeres y los jóvenes los que en mayor medida encarnan la cifra de quienes ganan el salario mínimo.

Joss Espinosa@Joss_font

Martes 10 de agosto | 17:35

Se estima que el 13.3 % de trabajadores en México que cubren una jornada laboral completa (de 40 a 48 horas semanales) ganan un salario mínimo o menos, y el 47 % gana de uno a dos salarios mínimos. Sumado a ello, se estima que el 12.6 % no tienen ingresos siquiera para alimentos a final de mes.

Estos datos fueron arrojados por la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami) en el Informe Mensual Sobre el Comportamiento de la Economía correspondiente a julio.

Dicho informe también muestra que quienes más se ven afectados por ello son las mujeres y jóvenes, ya que, por un lado, del conjunto de trabajadores que ganan esa cantidad, el 48 % son mujeres. Sumado a ello, el 36 % de la cifra global de trabajadores con salario mínimo son jóvenes de menos de 29 años.

A esto se suma que la gran mayoría de quienes ganan el salario mínimo no cuentan con prestaciones: sólo el 45 % accede a aguinaldo, el 40.4 % a vacaciones, el 39.9% a servicio médico y el 31.1 % a utilidades.

Esta es una situación sumamente grave, dado que, aunque el presidente ha presentado los incrementos del salario mínimo con bombo y platillo, lo cierto es que la perdida del poder adquisitivo de la clase trabajadora mexicana hace que dicho aumento sea irrisorio e insuficiente.

Esto es evidente dado que, si comparamos el salario mínimo ($ 141.70 y 185.56 en la frontera norte), con respecto al costo de la canasta básica que ronda los 11 mil 246 pesos, para una persona que gana el salario mínimo sería necesario trabajar cuatro meses y dos semanas.

Si a esa canasta básica se suman el pago de servicios —lo cual tendría un costo de alrededor de 15 mil pesos—, para que un trabajador pueda acceder a ello tendría que ganar, por lo menos, seis salarios mínimos. Algo que contrasta enormemente con la realidad mexicana, puesto que según el informe de la Conasami solamente el 5.1 % de las y los trabajadores gana en un rango de 5 a 10 salarios mínimos, mientras que el 5.8 % gana hasta 4 salarios mínimos.

Mujeres y jóvenes los más precarizados

Como vemos, la situación económica para el conjunto de la clase trabajadora es bastante cruda. Sin embargo, esta repercute de una forma mucho más violenta al tratarse de mujeres y jóvenes. La razón por la cual seamos quienes ganamos menos es por que nos imponen los trabajos más precarios, en condiciones de subcontratación, o en la informalidad.

La pandemia evidenció que muchos de los trabajos altamente feminizados como el sector salud, educación, limpieza, cuidado de enfermos y adultos mayores, o servicios, son también los más inestables y precarizados. Mismo es el caso para la juventud, la cual esta destinada a empleos basura en tiendas departamentales, aplicaciones de reparto, comida rápida y call center.

Queda claro que, pese al aumento salarial implementado por la 4T, las condiciones de vida para la clase trabajadora siguen siendo terribles, esto sin contemplar que continua un enorme sector desempleado y sin ningún tipo de ingresos.

Esta situación no puede continuar así, mientras que durante la pandemia se demostró que es la clase trabajadora quien mueve al mundo, los empresarios y sus gobiernos nos empujan a la mayor de las miserias; por ello es necesario que luchemos por cambiar dichas condiciones, exigiendo un salario mínimo acorde a la canasta básica y que sea móvil de acuerdo a la inflación, así como el reparto de horas de trabajo entre ocupados y desocupados.

Esas serían condiciones mínimas para una vida digna, y mientras los empresarios señalan estas medidas de utópicas, creemos que lo utópico es pensar que podemos seguir viviendo así. Solo cuestionando las ganancias capitalistas podemos ir trazando un camino que conquiste una vida que merezca la pena ser vivida.




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