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Red Internacional

Hablaremos de las mujeres que formaron parte de un movimiento artístico, desarrollado a lo largo del siglo XX, que aún con sus limitaciones y contradicciones atrajo y apoyó a muchas mujeres talentosas que pronto conformaron una vanguardia, revolucionando el mundo del arte, el surrealismo.

Viernes 8 de julio de 2016 | 00:27

A lo largo del tiempo hemos tenido múltiples movimientos y corrientes artísticas que han marcado el rumbo de su historia, algunos cuyos estilos pueden gustar más o pueden considerarse más trascendentes que otros y que se han visto marcados por el contexto en que se desarrollan.

El surrealismo es un movimiento artístico principalmente desarrollado entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial. Nace con el propósito de transgredir, reivindicar el desarrollo de la imaginación y la renovación del pensamiento, cuyos expositores y fundadores se proponían sacar del bache en que decían que el arte se había estancado. Uno de sus fundamentos fue la teoría del psicoanálisis. Inició en el ámbito literario, concibiendo a la pintura y escultura como resultado plástico de la poesía, es decir, se trataba de plasmar lo creado por la imaginación, de hacer visible lo intangible, de revolucionar.

Así crean nuevas reglas del lenguaje, aportando nuevas técnicas de composición al ámbito literario, modificando la métrica y la rima, retando siempre los paradigmas por lo que pronto se expandiría a otras manifestaciones artísticas; situación que cambiaría el mundo del arte para siempre debido a que favorecía la libertad de crear, y el crear con libertad, o al menos esa era la premisa de lo que pronto conoceríamos como “el grupo de los surrealistas”.

Aunque este movimiento fue liderado e impulsado principalmente por artistas masculinos como André Breton y Max Ernst, uno de sus claroscuros lo constituye precisamente el hecho de que muchas mujeres hayan logrado entrar en el grupo por ser esposas o compañeras de éstos, aquí surge un fenómeno interesante donde la mujer irrumpe para pasar de ser objeto de la representación de la belleza a buscar un lugar como sujeto creador.

Es decir, aunque el papel de la mujer como “musa” del artista no desaparece, ni se desvirtúa por completo, surge todo una nueva generación de mujeres que luchan contra la exclusión de los movimientos artísticos, sobre todo occidentales, y se sirven de esta corriente para desarrollar su técnica y talento, quizás, por esta razón, el surrealismo es el movimiento que más mujeres aglutinó en sus filas; y aunque la mayoría de nosotros hemos tenido cierto acercamiento a algunas de ellas como Frida Kahlo o Remedios Varo, por mencionar a las reconocidas, cabe mencionar que éstas retoman muchos elementos de la tradición y cultura mexicana.

Existen otras mujeres artistas, cuya vida y obra estaremos explorando, que expresaron el surrealismo en distintos ámbitos, la gran mayoría de ellas no se ciñe sólo a una manifestación artística, por lo que podemos encontrar un impresionante cuadro de Remedios Varo, así como un libro de poemas de Dorothea Tanning, pasando por los cuentos de Leonora Carrington hasta las fotografías de Lee Miller.

Dentro de esta impresionante producción, encontramos obras como los cuadros “Cumpleaños” y “Pequeña serenata nocturna” de Tanning, el primero que le valdría su acercamiento a Max Ernst y al grupo de los surrealistas; la inquietante “Caja de cristal” de Bridget Bate Tichenor, llena de simbolismo; la alucinante “Papilla estelar” de Remedios Varo o la tan sensible obra “Las dos Fridas” que es de las más famosas de Kahlo, entre muchas más.

Las obras de las mujeres que formaron parte del movimiento surrealista, además de cumplir con todos los aspectos que requería esta corriente, como el plasmar la realidad personal, dando importancia primordial a las manifestaciones del inconsciente, logran liberar el ingenio creador de estas artistas, permitiéndoles trascenderlo y evolucionar para desarrollar un estilo propio, algunas de quienes se opina, incluso, que superaron a sus parejas y nos dejan un hermoso e inspirador legado, abriéndose paso por ellas mismas y logrando tener un lugar propio en la historia del arte. Por mencionar a algunas de ellas: Leonora Carrington, Remedios Varo, Frida Kahlo, Toyen, Leonor Fini, Dorothea Tanning.

En sus obras encontramos no sólo las constantes oníricas y fantásticas características del movimiento, si no que plasman elementos de la cotidianeidad y con los que sus autoras viven o luchan, yendo así desde temas más en abstracto como las condiciones sociales, hasta elementos más subjetivos como el dolor, el desamor.

Estos temas están presentes en las obras de Frida Kahlo por ejemplo, fue ella quien destacó por usar el dolor físico y emocional para plasmarlo en sus pinturas; la alegría o el erotismo presente en las obras de estas artistas, siendo éste último muy importante y característico, ya que al ser trasgresor, el surrealismo se revela contra las normas morales y sirve de catalizador para que estas maravillosas autoras lograran instalar todo una iconografía de la feminidad a lo largo del siglo XX.

Sin embargo, la gran crítica que se puede hacer al movimiento es que las mujeres resultaron ajenas a la teoría surrealista, ya que no participaban de los tratados y manifiestos que se generaban; como incluso lo expresó Leonora Carrington al decir que el surrealismo suponía un gran fraude para las mujeres, precisamente porque por un lado se proclama que el papel de las mujeres no es diferente al de los varones del movimiento pero en los hechos se da una fuerte exclusión.

Además, si bien es cierto que dentro del circulo elitista que resultó ser el grupo de los surrealistas, se dieron relaciones de admiración, valoración y románticas correspondidas con los hombres de la corriente artística. Otro ejemplo es que varias surrealistas se vieron relegadas al apoyo de la creación artística de los varones, razón por la cual se considera que aquellas que siguieron dedicadas a su carrera alcanzan la madurez profesional al dejar el grupo.

En ese sentido, consideramos que el papel de la mujer dentro de esta corriente no sólo fue un honor alcanzado para lograr pertenecer al grupo, si no el haber aportado al ámbito artístico, además que el contexto de la lucha de las mujeres, que exigían mejores derechos laborales, al voto y ser votadas, se desarrolló el surrealismo.

Esta lucha se plasmó en lienzos, ilustraciones, fotografía, esculturas y demás. Una expresión contestataria a lo establecido por la sociedad tradicionalista y reivindicando la lucha de la mujer.




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