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Red Internacional

Este 2021 fue una año de lucha y aprendizajes para el movimiento feminista y de la comunidad LGBTIQ+, en México y el mundo. ¿Qué desafíos y tareas tenemos en la lucha por nuestros derechos?.

Miércoles 29 de diciembre de 2021 | 22:38

Luego de largos años de lucha por parte de organizaciones feministas, logramos el fallo que declara la inconstitucionalidad de la penalización del aborto para mujeres y personas gestantes. También conquistamos el matrimonio igualitario en Yucatán, Sinaloa, Querétaro y Sonora; en tanto que el reconocimiento de las infancias trans avanzó en Jalisco, Oaxaca y Morelos, mientras que en la CDMX, la iniciativa sigue congelada.

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Estos triunfos muy importantes, conseguidos con la lucha y la movilización, contrastaron con el aumento brutal de la violencia patriarcal, así como la criminalización y represión desde la derecha, la Iglesia y también, por el Morena y el gobierno de la 4T. Según datos oficiales, entre enero y noviembre se registraron más de 3 mil asesinatos de mujeres, mientras que el Observatorio Nacional de Crímenes de Odio contra personas LGBT+, reportó 71 casos.

En 2022, la lucha contra los feminicidios y los crímenes de odio seguirá más vigente que nunca. Será urgente que discutamos y organicemos un Plan Nacional de Emergencia Contra la Violencia feminicida y los Crímenes de Odio, pues las medidas hasta ahora tomadas por los gobiernos, han sido claramente insuficientes y no han frenado los asesinatos.

Necesitamos exigir al Estado de manera inmediata: la construcción de refugios transitorios suficientes para mujeres y personas LGBTIQ+ en situación de violencia; la repartición de las horas de trabajo entre ocupadxs y desocupadxs para atacar el desempleo, que se agudizó con la pandemia; un plan nacional de vivienda con créditos baratos para mujeres y personas LGBTIQ+; entre otras medidas que fácilmente pueden ser financiadas con impuestos a las grandes fortunas de la Iglesia, los empresarios y trasnacionales.

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La lucha en 2021 nos enseñó que no basta con las leyes y la justicia “con perspectiva de género”, que actúa hasta que los asesinatos son consumados. Para erradicar la violencia necesitamos atacarla desde sus raíces, por lo que es vital que sigamos luchando por una Educación Sexual Integral, científica, crítica y transincluyente, desde el nivel básico hasta el superior, dirigida a estudiantes, docentes y madres y padres de familia. Necesitamos que la formación académica y humana de las nuevas generaciones deje de estar basada en cánones patriarcales y que aporte a la construcción de sexualidades plenas, libres, responsables y satisfactorias para todas las personas.

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Este año vimos no sólo la lucha de las mujeres y la comunidad LGBTIQ+, sino también las de la clase trabajadora. En salud, educación y cultura, en las maquilas y los sectores estatales, la lucha contra la precarización y por derechos laborales también fue recurrente y no puede sernos ajena.

Si estas luchas no han triunfado o fueron derrotadas, es en gran medida por la responsabilidad de las burocracias sindicales, que reproducen la opresión patriarcal al interior de los sindicatos y centros de trabajo, disociando la lucha de género de la lucha de clases y manteniendo nuestras luchas aisladas y divididas.

Por ello, necesitamos darle al movimiento feminista y LGBTIQ+ una perspectiva obrera y anticapitalista, para fortalecernos y unir fuerzas contra el Estado, la Iglesia, los patrones y las burocracias sindicales que nos niegan el derecho a una vida libre de violencia y precarización.

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En 2021 la crisis migratoria se profundizó dramáticamente, golpeando con mayor fuerza a las mujeres, niñxs y comunidad LGBTIQ+ que nutren por miles las caravanas migrantes. La lucha feminista y antipatriarcal no puede estar completa sin incluir a quienes son violentadas por su condición de género, clase y también, por su raza y nacionalidad.

Son nuestras hermanas y hermanxs migrantes, quienes sufren las peores consecuencias de las políticas migratorias ordenadas desde la Casa Blanca y acatadas por el gobierno de la 4T, mediante el Instituto Nacional de Migración y la Guardía Nacional. Necesitamos que el movimiento feminista y de las disidencias, levante las demandas de migrantes por el libre tránsito y plenos derechos, contra la represión y el racismo de los gobiernos en turno pues ninguna mujer, niñx, LGBTIQ+ ó persona, puede ser ilegal.

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Este año termina, pero la lucha antipatriarcal y anticapitalista continúa. En 2022 tenemos el gran desafío de construir la unidad y solidaridad entre los diferentes movimientos sociales y disidentes, manteniendo nuestra independencia política, pues tenemos al mismo enemigo en común: los patrones y empresarios, sus gobiernos y sus partidos, quienes pretenden que la crisis siga recayendo sobre nuestras vidas y nuestros cuerpos.

Te invitamos a seguir informándote por La Izquierda Diario y a organizarte desde una perspectiva socialista y anticapitalista con Pan y Rosas y el MTS.




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