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Red Internacional

Conquista de México.Moctezuma y Cortés, frente a frente

Un 8 de noviembre de 1519 Moctezuma y Hernán Cortés se entrevistaron por primera ocasión.

Lunes 8 de noviembre | 21:20

El encuentro fue en lo que hoy conocemos como la avenida República de El Salvador y Pino Suárez. Según las crónicas de Bernal Díaz del Castillo y el Códice Florentino, la cita fue una sorpresa para Hernán Cortés: se impresionó de la gran riqueza de la ciudad de Tenochtitlan.

Los presagios funestos y la supuesta docilidad de Moctezuma

Moctezuma había recibido algunos presagios funestos de la llegada de Hernán Cortés, según el Códice Florentino, fueron 8 presagios.

Los presagios son los siguientes:

1. El avistamiento de “una espiga de fuego en el cielo”, es decir, un cometa que se vio por el oriente
2. Un incendio sin causa aparente que cubrió en llamas el templo del dios Huitzilopochtli
3. Un rayo que cayó sobre el templo del dios Xiuhtecutli, en medio de una llovizna, lo relevante es que no se escuchó ningún trueno
4. Una lluvia de estrellas que se movían del oeste hacia el este
5. Una marejada atípica en el lago de Texcoco, que inundó parte de Tenochtitlán
6. La aparición del espíritu de una mujer que, por las calles de la capital imperial, dejaba escuchar un lamento: “Hijitos míos, tenemos que irnos lejos”, “Hijitos, ¿adónde los llevaré?” (retomando la popular leyenda de la Llorona).
7. Otro de estos extraños sucesos fue la captura, en el lago de Texcoco, de un extraño pájaro que parecía grulla. Se lo llevaron a Moctezuma y, según refieren, la cabeza del ave tenía una especie de espejo, donde el emperador vio jinetes que cabalgaban en una especie de venados sin cuernos y en actitud de combate; cuando llamó a sus acompañantes a que lo vieran, la extraña visión se desvaneció.
8. El último de este octeto de presagios fue la noticia de que varios súbditos vieron criaturas bicéfalas, especies de monstruos que luego desaparecían.

Según los historiadores tradicionales, estos presagios hicieron que Moctezuma previniera que algo malo sucedería en la ciudad del águila, el nopal y el lago. Sin embargo, no es tan preciso decir que Moctezuma fuera pasivo a la llegada de Hernán Cortés.

El regreso de Cé Acatal Topiltzin

Otro elemento para pensar la pasividad de Moctezuma es la teoría de que el Tlatoani pensaba que Cortés era Quetzalcóatl.

Tenochtitlan, fundada en 1325, era una grandiosa ciudad capital de la Triple Alianza (Tenochtitlán, Texcoco y Tlacopan), en la cual tuvo lugar el encuentro. La ciudad de 300 mil habitantes tenía un impresionante merito militar: si el Tlatoani así lo decidía, podía salir ordenadamente a combatir en unas 24 horas el 70% de la población en capacidad de combatir.

La historia tradicional ha remarcado que el Huey Tlatoani líder del Altepetl decidió no combatir a Cortés porque pensaba que este era ni más ni menos que Quetzalcóatl.

Para los pueblos toltecas, Cé Acatal Topiltzin fue el más importante de los sabios indígenas. Obligado a exiliarse en el cielo, luego de convertirse en una estrella, por su némesis Tezcatlipoca, se pensaba que éste volvería a reinar en uno de los soles (épocas) de la historia.

Si bien la Piedra de Sol, en su centro mítico, advertía que vendría un regreso de Quetzalcóatl (el 5 sol), es discutible la hipótesis de que Moctezuma pensara esta tesis como la única.

Para Eduardo Matos Moctezuma: "Moctezuma es dibujado como un hombre imbuido por la superstición, dubitativo y temeroso de los dioses. El mito continúa con la supuesta aparición de una serie de presagios durante los días previos a la llegada de los españoles. Uno de ellos era el retorno de Quetzalcóatl, el gran dios mexica, símbolo del principio y el fin. Quizá los primeros 10 minutos Moctezuma pensó que podría ser aquel el regreso de Quetzalcóatl, pero al minuto 11 ya no. El tlatoani mexica ya veía el peligro que se presentaba”.

Dos mundos se miraron a los ojos

Moctezuma había enviado muchos regalos a las tropas españolas antes de que Cortés llegará a Tenochtitlan. Su objetivo fue evitar que ese atreviera a entrar.

Sin embargo, para Cortés los regalos alimentaban sus deseos de llegar a la ciudad y planear su conquista. El encuentro fue probablemente el más emblemático de la misma. Dos visiones de mundo completamente distintas la una de la otra se miraron a los ojos.

Sorteando la capacidad lingüística gracias a Malinche y Gerónimo de Aguilar los dos representantes de mundos distintos intercambiaron palabras.

Las crónicas de defensa indígena sostienen que Moctezuma habló de la superioridad del Altepetl indígena y de la grandeza de la alianza organizada por las guerras floridas, de la trascendencia de Ometeotl y del paraíso del Tamoanchan; hubo de nuevo regalos.

Bernal Díaz de Castillo, cronista a favor de la conquista, sostuvo que en realidad Moctezuma regaló de palabra el Altepetl a Hernán Cortés. Lo que ambas fuentes relatan es que se miraron a los ojos.

La sociedad capitalista ya estaba en el centro de la visión de mundo de Cortés. Hernán Cortés describió el mercado de Tlatelolco y se fascinó, definitivamente, por el oro y la plata, algunos de los metales que generaron la acumulación originaria del capital en Karl Marx.

"Hay todo género de mercaderías que en todas las tierras se hallan, así de mantenimientos como de vituallas, joyas de oro y plata, de plomo, de latón, de cobre, de estaño, de piedra, de hueso, de conchas, de caracoles y de plumas; véndese tal piedra labrada y por labrar, adobes, ladrillos, madera labrada y por labrar de diversas maneras…”

Moctezuma pensaba que tan sólo con que Cortés mirara la ciudad, éste se impresionaría tanto que sería imposible una guerra. Estaba equivocado.

Referencias

León Portilla, M. (2003) Visión de los vencidos, México: UNAM.

Marcial Pérez, D. "Ni Moctezuma fue crédulo ni Malinche, traidora", en El País, 28 de octubre de 2019.

Díaz del Castillo, B. Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España.




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