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Me llamo Nojoom, tengo diez años y quiero el divorcio

La película denuncia el matrimonio infantil en países musulmanes, donde Yemen destaca entre las cifras. La historia cuenta la vida de una niña de 10 años que ha iniciado un movimiento feminista contra estás prácticas en su país.

Viernes 29 de julio de 2016

El matrimonio infantil es un problema que se da en distintas partes del mundo, pero es en Medio Oriente es donde se incrementa a niveles alarmantes. Este tema es abordado por la película Me llamo Nojoom, tengo diez años y quiero el divorcio (Ana Nojoom bent alasherah wamotalagah, 2016), que está basada en experiencia propia de la directora Khadija al-Salami y en la historia de Nujood Ali.

Nujood Ali en el año 2008, logró diluir su matrimonio arreglado en una movida legal que fue paradigmática para el estricto código de conducta de Yemen. La niña tenía 10 años que junto a su abogada Shada Nasser -una aguerrida feminista que, según el diario árabe Asharq Al-Awsat, fue la primera jurista en presentarse ante los tribunales yemenitas con el rostro descubierto-, la pequeña fue nombrada “Mujer del año” por la revista Glamour.

La directora Khadija al-Salami, quien también fue obligada a casarse cuando era niña, adapta la vida de Nujood Ali, la cual ha creado un movimiento feminista en el Medio Oriente denunciando este flagelo de la sociedad, estará presente en la programación del 36 Foro Internacional de la Cineteca Nacional y después en el circuito del evento en la Ciudad de México y el resto del país.

En la trama de la película, Nojoom (Reham Mohammed) se dirige a los juzgados de la ciudad, pidiéndole al juez (Adnan Alkhader) que la divorcie. Nunca se había presentado un caso así, aún cuando se conoce de los matrimonios de niñas.

La niña cuenta su historia, es originaria de una población rural donde se siembra el café, su padre tenía dos esposas y cuatro hijos, Nojoom se divierte con su hermano menor cuidando a las ovejas y gallinas, mientras su hermana mayor atiende la casa.

Pero un día abandonan su hogar y cosechas, para viajar a la ciudad de Saná.
En la ciudad Nojoom encuentra amigas de su edad para jugar con ellas, pero son diferentes no visten vestidos tradicionales ni se cubren la cabeza.

El destino de la niña cambia cuando tiene que casarse, ella no entiende que está pasando, no le gusta la idea ni siquiera el vestido o el anillo de matrimonio, al final ella se deshace del vestido y escapa con sus amigas para jugar, pero su familia la obliga a irse con su marido.

Nojoom es llevada en un automóvil a la casa donde vivirá un poblado rural, donde la primera noche es violada por su esposo, en la mañana su suegra la obliga a realizar labores del hogar como traer agua, cosechar, hacer el aseo, es su obligación.

La pequeña vive un infierno, pero no es la única, convive en el campo con esposas-niñas igual que ella, no encuentra una salida, intenta suicidarse pero es encerrada, cuando esto no funciona, se golpea contra la pared. Su marido interpreta eso como signos de un berrinche, la regresa a su casa para que su padre y madre convenzan a la niña de comportarse bien. Pero Nojoom no encuentra consuelo en sus padres, simplemente tiene que regresar con su marido, es cuando decide escapar.

El juez al oír su relato queda impactado, y decide llevarla a su casa para que pase el fin de semana, pues no podrán hacer nada hasta el lunes. Nojoom regresa a casa con apoyo de la policía detienen a su papá y a su aún marido, son llevados al juzgado y el caso estará en las primeras planas de los diarios.

En el proceso se presentará la historia del padre, que se vio obligado a aceptar una segunda esposa por decisión de su padre, después perdió su honor porque su hija mayor que fue violada y fue casada con su violador, se tuvo que mudar del pueblo para no ser el hazmerreír.

Pero migrante en la ciudad no puede encontrar trabajo, ante la amenaza de ser echado a la calle con toda su familia y sin recursos para siquiera comer, accede al matrimonio arreglado con la consigna de que la niña será cuidarla.

Me llamo Nojoom, tiene un estilo tradicional, pero la temática logra impactar, con el uso de flashback que vemos desde los ojos de una niña lo que viven decenas de miles. Es una película que expone la realidad de las mujeres; una realidad milenaria, cruda, que aborda el tema de los matrimonios forzados a las escuelas y en el interior de las familias, donde la sociedad profundamente patriarcal normaliza estas “tradiciones”.

Nujood cambió su nombre a Nojoom, debido al significado; Nujood significa “escondida” mientras Nojoom es “estrellas en el cielo”, por eso se eligió este último como el nombre para la protagonista.

Khadija al-Salami obtuvo una beca a los 16 años para estudiar cine en Estados Unidos, comenzó a dirigir documentales para algunos canales de televisión en Medio Oriente. Sus trabajos Les femmes et la démocratie au Yémen (2003) y Amina (2006) consolidaron su carrera tras su paso por diversos festivales de cine.

Me llamo Nojoom, ha obtenido distintos reconocimientos de los que destacan: en 2014, el premio Muhr a la Mejor Película de Ficción, del Festival Internacional de Cine de Dubái, Emiratos Árabes Unidos; en el 2015 fue parte de la Selección oficial de la sección Cinema of Our Time, del Festival Internacional de Cine de Vancouver, Canadá y en el 2016 obtuvo el premio de la Audiencia del Festival de Cine y Derechos Humanos de Donostia-San Sebastián, España.






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