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Red Internacional

Para que se generaran las condiciones de explotación laboral que hoy se viven en la planta, los administrativos no podían operar solos, era necesario que un pequeño grupo de trabajadores se vendiera por migajas a la empresa con la finalidad de recortar derechos laborales para que las ganancias aumentaran.

Viernes 5 de agosto | 15:22

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El grupo tenía que estar conformado por personas sin escrúpulos ni principios que a cambio de alguna remuneración miserable pudiera someter a cualquiera que exigiera sus derechos gozando de la protección empresarial. Este grupo se conformó y secuestraron de manera antidemocrática, sin que nadie los eligiera, con el cobijo de la empresa, la dirección del Sindicato de Trabajadores de la Industria Automotriz, Similares y Conexos de la República Mexicana.

Ellos se encargan de desaparecer nuestras cuotas. Si hacemos una burda simulación sabremos por qué se vendió esta gente. La planta cuenta con aprox. 4100 trabajadores y se descuenta una cantidad cercana a los $60 pesos a la semana, por lo que se generan 246 mil pesos semanales, al mes casi un millón de pesos. De este dinero no se sabe nada. Para las y los trabajadores de Mazda este dinero simplemente desaparece, no hay apoyos, no hay capacitaciones, no hay mejoras. Por supuesto que los representantes no se llevan casi nada de esto, se conforman con alguna miseria, pero aquí es como se explica, como es que los dirigentes sindicales, principalmente el dirigente nacional de la CTM Carlos Aceves del Olmo, se enriquecen, a costa del trabajo de millones.

¿Cuál es el papel de los representantes sindicales en Mazda?

Una de las primeras características, que se repite constantemente en las plantas controladas por la CTM, es la ausencia de estas personas en sus funciones. Encontrar representantes es casi imposible. Esto no es una mera casualidad, depende de dos factores: uno es que al ser personas impuestas antidemocráticamente, no conocen sus responsabilidades frente a los trabajadores y dos, es que saben que van a ser cuestionados si alguien los encuentra, es por eso que regularmente no se encuentran.

En ciertas ocasiones han sido abordados y sus respuestas son patéticas dignas de cualquier ignorante burócrata.

“Alguna vez un compañero comentó al representante que tenía dificultades en su área y la respuesta de este fue que, si no estaba a gusto mejor renunciara”.

“A veces se preguntaba por el aumento al sueldo y su repuesta era que para qué queríamos más, si ya con eso era suficiente”.

Si se llega a denunciar el acoso por parte de algún personal de confianza sobre un trabajador de línea, los representantes sindicales tienen la tarea de castigar al denunciante enviándolo a algún área pesada.

Estas respuestas dejan claro que quienes dirigen el sindicato están ahí con un fin, ese fin es el de obstruir la obtención de derechos y la dignidad laboral. Además de fungir como una policía interna a favor de la patronal que somete, castiga y controla a todo aquel que busque solución a las condiciones miserables de trabajo.

La rendición de cuentas es algo que solo queda en el papel, las asambleas para explicar lo que se hace con las cuotas sindicales no existen, en las negociaciones sobre utilidades tampoco se cuenta con democracia para poder elegir a la comisión negociadora.

Algunas veces se rumoraba que llamaban a compañeros para “votar” alguna decisión, pero esto era claramente un escenario preparado y controlado sin posibilidad de democracia real. Para que se escuche la voz de la base trabajadora.

Únicamente se ha convocado a dos votaciones para aprobar el Contrato Colectivo (el cual no fue redactado por la base trabajadora tampoco, simplemente impuesto) informando vía correo electrónico y no de forma directa como indican los estatutos. El uso del correo es otra prueba de que los charros sindicales sirven a la patronal ya que estas herramientas son de la planta.

En la última elección de Contrato se podía observar que las urnas no estaban selladas, fueron “resguardadas” por la empresa y no hubo nadie cuidándolas, condiciones para poder hacer un fraude en caso de que no se aprobara su contrato amañado. Además de que sorprendentemente y sin sentido en cuestión de una hora ya había urnas llenas, cosa que era imposible.

Para obtener el visto bueno de las nuevas leyes, los dirigentes simulan la participación de los trabajadores, recientemente han convocado a una elección interna del sindicato, pero no han dejado claro las bases para la participación ni han informado sobre el derecho a representación.

Es por todo esto que se hace necesario la auto organización de las y los trabajadores de Mazda de manera independiente, que no dependan de ninguna otra central charra que les prometa un supuesto cambio. Son las y los trabajadores de Mazda quienes saben y conocen perfectamente las condiciones de su planta, por lo que solo ellos saben las necesidades y la urgencia de una representación sindical verdaderamente democrática elegida por los más de 4 mil empleados para que esté a su servicio y no al servicio policiaco de la patronal.

Es urgente exigir a los charros de la CTM la libre participación en elecciones, que se dejen de simulaciones para elegir a verdaderos representantes de manera democrática.




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