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Red Internacional

En México, hoy 10 de mayo, se celebra el día de las madres, y frente a la romantización de la figura materna que se intenta instalar por todos los medios, se contrapone el movimiento de mujeres, que hoy está en las calles peleando por el derecho a decidir, porque nuestras hijas e hijos provengan de decisiones y no de imposiciones.

Martes 10 de mayo | 12:37

El movimiento feminista que hoy de nueva cuenta demuestra su fuerza en el mundo, nos da la oportunidad de debatir sobre temas que hoy se intentan mantener en un lugar privado. La maternidad, entendida como el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos, es el tema del que aquí hablaremos, abordando nuestra posición desde el feminismo socialista, e intentando abonar a la reflexión política sobre el tema.

Derecho a decidir, derecho a maternar

La nueva ola feminista que se expande por el mundo a pesar del COVID-19 y del aumento de la violencia hacia las mujeres que generó esta pandemia; salió a las calles, a exigir derecho a la salud y derecho al aborto legal, salió a denunciar las largas jornadas laborales, los despidos, los recortes salariales, el acoso y los feminicidios en aumento.

En este contexto, vale decir que, en México, 15 millones de mujeres trabajadoras son madres, es decir, el 73%. La mayoría, 12 millones, sin derechos laborales y con salarios que apenas alcanzan el mínimo.

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Miles de mujeres, despertaron a la vida política durante esta pandemia, muchas de ellas, madres trabajadoras que perdieron su trabajo, que les recortaron el salario, que aumentaron en más de 10 horas el trabajo doméstico y de cuidados, que vieron retroceder sus derechos, como el derecho a la salud y la salud reproductiva.

Es muy importante entonces debatir sobre la idealización de la maternidad, de las maternidades y como luchamos porque las maternidades solo sean por elección y en las mejores condiciones, necesitamos politizar las maternidades, platicar sobre ellas desde nuestras experiencias y tomar acuerdos para estar todas en mejores condiciones, incorporar a las madres trabajadoras en la lucha feminista, que es de todas las mujeres de nuestra clase, y en interés de la emancipación de las familias trabajadoras, y sus nuevas generaciones.

La encrucijada de la maternidad

El capitalismo hizo de la familia, la unidad de consumo y la institución ejemplar del mismo sistema, para que esta familia funcione coloca a las madres en una verdadera encrucijada.

Al tiempo que las mujeres ocupamos hoy el 40% de los puestos en el mercado laboral, se reafirma el discurso de la familia, en la que la mujer madre (o la mujer que cumple el rol de madre) no solo debe garantizar las labores del hogar y el cuidado de los hijos y las hijas, sino que debemos cumplir con jornadas laborales fuera de casa que pueden durar hasta 12 horas con salarios que no alcanzan para cubrir la canasta básica, sin derechos elementales y sin estabilidad laboral.

Se trata de una maternidad inalcanzable para la mayoría de las mujeres que vivimos en condiciones de precarización y violencia, al tiempo que somos bombardeadas por la ideología que nos hace pensar que “deberíamos poder con eso y más”, porque somos “super madres”.

Ser madre en este sistema se redujo a dos posibilidades: eres una “ama de casa” devota que cumple con las reglas impuestas y se dedica a las labores “destinadas” a nuestro género, o bien, tienes que ser una “super mamá” que logre con “sonrisa en cara” las tres jornadas laborales (trabajo asalariado, trabajo del hogar y trabajo de cuidados) sin quejarse.

Por otro lado, en esta encrucijada están las mujeres que deciden no ser madres, a quienes la sociedad tiene señaladas con el dedo y con las palabras, “te vas a arrepentir”, “no vas a conocer el amor”, “¿quién te va a cuidar cuando seas vieja?”… mujeres que por distintas razones, han decidido no reproducirse y que cada vez son más en nuestro país.

Y también existimos las madres que decidimos construir a diario maternidades libres, del lado de las luchas obreras, y codo a codo con la juventud precarizada que merece un mejor futuro.

Maternidades que luchen juntas por un mundo mejor

Hoy, una nueva generación de mujeres y madres estamos avanzando en nuestras reflexiones, las escribimos en redes sociales y las gritamos en las calles, vamos a pelear por nuestro derecho a decidir, por aborto legal, seguro y gratuito, por nuestro derecho a no ser madres y por derecho a una maternidad politizada en un sentido emancipador.

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Las socialistas creemos que esto pasa por conquistar condiciones materiales que garanticen la posibilidad de maternar en libertad, y el estado se haga responsable de garantizar las condiciones necesarias, en ese sentido, peleamos por:

El derecho a decidir sobre nuestro cuerpo, sobre cuando ser madres o si queremos serlo, aborto libre, seguro y gratuito, anticonceptivos gratuitos, educación sexual integral, casas de maternidad para las mujeres que sufren de violencia o están desempleadas, casas para embarazadas, para mujeres que están solas y desempleadas, consultas médicas gratuitas para las madres y para sus niños y niñas, derecho a la salud pública y a la salud reproductiva, guarderías para todas las madres, cursos gratuitos de cuidado de niños y niñas, comedores y lavanderías públicas y licencias de maternidad y paternidad con salario pagado durante por lo menos el primer año de vida del infante.

Luchamos por terminar con la idea de la maternidad como destino y peleamos por maternidades liberadas de las ideas de la alianza entre capitalismo y patriarcado, luchamos por tener la capacidad de decidir como ejercer nuestra maternidad, en contra de las condiciones estructurales que nos impone la realidad, haciendo de la maternidad un sufrimiento diario que se reivindica desde distintos lugares por patrones y estado, a conveniencia de sus intereses.

A lo largo de la historia hemos visto mujeres madres protagonizar distintas luchas, como las madres de Plaza de mayo en Argentina, las madres de Ayotzinapa y de las víctimas de feminicidio. No queremos más madres con hijos e hijas desaparecidas.

Sin embargo, no somos víctimas, al contrario, tenemos un gran desafío: conquistar una maternidad diferente, emancipada, libre de violencia y de explotación, que nos permita pensarnos y ser consideradas, las mujeres madres trabajadoras como sujetos políticos, con una fuerza históricamente probada para empujar la lucha de nuestra clase por su emancipación.

Las feministas socialistas hoy creemos que necesitamos un cambio en las condiciones de vida, y no solo en el estilo de vida; para eso hay que luchar, por un feminismo que ponga por delante las demandas de nuestra clase, para mejorar las condiciones de nuestras familias.

Un feminismo que luche por salarios que cubran la canasta básica de la familia trabajadora, seguro social, derecho a la organización sindical y jubilaciones.
Las madres trabajadoras, necesitamos reconocernos en las otras y organizarnos, poner sobre la mesa en cada escuela y cada centro de trabajo nuestras demandas, para poder conquistar una maternidad colectiva y una crianza que sea tarea de todos y todas, para que nuevas familias y nuevas vidas sean posibles para las generaciones que vienen.


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