Géneros y Sexualidades

Mes del orgullo

Marcha LGBT+ virtual y la lucha por un orgullo combativo

A través de una conferencia de prensa se dio a conocer las actividades virtuales programadas para la marcha del orgullo LGBT+, sin embargo, poco se dice de la historia del surgimiento de dicha fecha.

Joss Espinosa

@Joss_font

Martes 15 de junio | 16:25

Por segunda vez, la marcha del orgullo LGBT+ en la CDMX se realizará de forma virtual según anunció el Comité IncluyeT a través de sus redes sociales.

La marcha vitrual se realizará el 26 de junio a partir de las 12 hrs bajo la consigna “Ante el desamparo: resistencia y unidad. Lo radical es la empatía.” Dentro de la gráfica principal de la convocatoria además destaca la visibilidad de las infancias trans y las diversas banderas acuñadas por sectores de la comunidad LGBT+. Además de hace una denuncia a la represión vivida el pasado 8M en la marcha por el día internacional de las mujeres en la CDMX, con la representación de las vayas y granaderos que “resguardaban” el palacio nacional, así como las intervenciones al ángel de la independencia contra el feminicidio y la violencia a la comunidad LGBT+.

Esta es la edición número 43 de la marcha del orgullo en la CDMX, y como era usual en la presentación de la marcha presencial, se destacó cual será la participación de actrices y cantantes en la marcha virtual, donde se diluye el origen de la lucha.

Por otro lado, colectivos LGBT+ también anunciaron a partir de una conferencia de prensa una marcha presencial el mismo 26 de junio a las 12:00 hrs en el Ángel de la independencia. Algunos de los ejes de la movilización son en contra de los transfeminicidios y crímenes de odio, así como la exigencia de tratamientos ARV y financiamiento a las clínicas que brindan ese y otros tratamientos contra ETS e ITS.

La mercantilización de lo LGBT+

En las marchas previas y en mes del orgullo destaca que el conjunto de marcas y empresas se apropian del discurso LGBT+ volviéndolo un negocio. Es así como, en un mes se presentan como LGBT-frendly mientras el resto del año explotan al conjunto de la clase trabajadora que también están conformados por esta población, más aún, siguen persistiendo la discriminación y la negativa a contratar a personas por su orientación sexual o identidad de género.

De esta forma, mientras pareciera que existe una mayor apertura a la comunidad LGBT+ y hay una “mayor inclusión” en el ámbito público, la realidad para el conjunto de la comunidad es muy distinta a como se pinta en los medios.

En el pleno mes del orgullo se han presentado hechos detestables contra la comunidad LGBT+: hemos visto una ola de serofobia iniciada con la detención de una persona con VIH indetectable por “riesgo de contagio”, así como el cruel asesinato a un joven con VIH en Cancún; a ello se suma la falta de tratamientos ARV y la falta de financiamiento a las organizaciones y clínicas que tratan dichos casos, haciendo imposible para los sectores populares acceder a dichos medicamentos.

Por otro lado, los crímenes de odio no solo se mantienen, sino que van en aumento, sumado a la discriminación laboral y la falta de plenos derechos para la comunidad LGBT+.

En este marco, es importante voltear la mirada para ver los inicios de la lucha de la comunidad LGBT+, reviviendo el espíritu de Stonewall, que marcó un antes y un después en la lucha de la diversidad sexual, cuestionando la moral y los prejuicios heteropatriarcales como una normativa que estaba en función de la reproducción del sistema capitalista.

Dicho espíritu combativo se perdió, tras la institucionalización de la lucha, a partir de la integración de personas LGBT a la gestión de políticas públicas y recursos. Esto a la par de que las empresas abrieron nuevos mercados para nuevos consumidores, absorbiendo y edulcorando la crítica que los colectivos LGBT+ hicieron al orden existente.

Esto lo vemos reflejado también en la CDMX, con las “islas de la tolerancia”, espacios que, vale la pena recalcar, están generados para un cierto espectro de la comunidad que puede acceder económicamente a ellos, mientras el gran grueso que pertenece a las clases trabajadoras y populares vive la discriminación, la violencia y la falta de derechos cotidianamente.

Eso deja en claro que, los gobiernos capitalistas no actúan, ni actuarán, para poder acabar con la opresión a la comunidad LGBT+, sino que hacen de dichas identidades un nuevo mercado de la mano de las empresas.

De ahí que es necesario, recobrar el espíritu combativo que dio inicio a las protestas por el orgullo, por una lucha que no solo se plantee la libertad de decidir plenamente sobre nuestros cuerpos, cuestionando el orden heteronormado, sino que mire que este está íntimamente ligado a una lucha anticapitalista y revolucionaria, para acabar con todo tipo de opresión y explotación.






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