Géneros y Sexualidades

MUJER TRABAJADORA

MAX: Tintorerías a máxima precariedad

La violencia patriarcal se incrementó en la cuarentena, además de eso, como hemos venido diciendo, la precarización laboral que también se ha profundizado, tiene rostro de mujer. En esta ocasión entrevistamos a una empleada de mostrador de la cadena Tintorerías MAX, quien junto a sus compañeras y compañeros de trabajo han padecido varios abusos patronales.

Sábado 15 de agosto de 2020 | 18:19

Dina García es empleada de mostrador desde hace diez años en Jiffy Express, empresa que pertenece a Ramón Fernández Vaca y cuya razón social cambió a Tintorerías MAX hace ya unos años.

En su experiencia laboral, Dina ha sido testigo de abusos patronales “tras bambalinas”, o mejor dicho, tras mostradores. Ejemplo de ello son los casos en los que el personal es contratado para una sucursal, pero son enviados a cubrir trabajo en otros lugares, aun si estas otras plantas quedan a dos horas de sus casas.

Esto acompañado de las tareas extras que las empleadas deben cumplir y que no están estipuladas en su contrato, como atender a los clientes pero además retocar, ensamblar, embolsar, lavar y quedarse tiempo después de su horario de salida y solas si son encargadas de una planta, para hacer cortes de caja.

LID: ¿Qué medidas de salud se han tomado en tu ambiente laboral tomando en cuenta la emergencia sanitaria?

Dina: No nos dieron gran cosa, eh. Nos pusieron gel antibacterial y un hule cristal en el mostrador para protegernos. Pero nada más.

LID: ¿Cerraron en algún momento o redujeron la jornada laboral?

Dina: No. Desde que inició la pandemia y hasta ahora, seguimos trabajando de nueve a ocho y los sábados tenemos el “honor” de que nos dejen salir a las siete. Pero no tiene sentido que nos dejen aquí adentro hasta diez horas porque ni siquiera está entrando mucha ropa. El mes pasado metí treinta prendas ¡treinta prendas nada más! ¿Qué tan esencial puede ser mandar lavar una chalina de seda o un suéter de lana?

LID: ¿Te han dado algún tipo de compensación económica o beneficio por seguir laborando?

Dina: (Se ríe un poco) No, para nada. ¡Al contrario! Nos quitaron el bono de productividad, el premio de asistencia y puntualidad. Pero eso sí, quieren que entres hasta diez minutos antes a la planta para encender todo y abrir a las nueve en punto. Y al salir tienes dejar todo acomodado y activar la alarma, pero no puedes cerrar diez minutos antes porque tienes que dejar de atender a las ocho exactamente, y pobre de una si al cinco para las ocho llega un cliente porque aunque traiga hasta las cortinas lo tienes que atender.

LID: ¿Se te ha dado alguna garantía de seguridad médica en caso de que te enfermes de covid19?

Dina: Pues el seguro de milagro no nos lo han quitado. Mandaron descansar a los compañeros que tienen enfermedades crónicas o son de la tercera edad, pero les rebajaron el sueldo hasta menos de la mitad y vienen sacando $900 a la semana, ¿que haces con eso? ¿De qué sirve que te manden a “descansar”, si de todos modos te vas a tener que buscar otro trabajo para que te alcance el dinero? ¡Con suerte te contagias al salir, te mueres y el jefe ya se ahorra liquidarte!

LID: ¿Se te ha recortado el sueldo debido a la emergencia sanitaria? ¿Te han dado alguna respuesta del porqué, o del porque podrían hacerlo?

Dina: A los que nos quedamos en planta también nos recortaron a $900, pero no nos dieron explicación. Los que trabajan en las oficinas son buenos para pasar los reportes de clientes que se quejan porque no le pusiste almidón extra a sus camisas Hugo Boss, pero no son buenos para comunicarte con recursos humanos o para agendarte una cita con el jefe.

Hasta a los planchadores y los que lavan en seco les han descontado. ¡Y eso que ellos ganaban más que nosotras!

LID: ¿Por qué razón los varones ganaban más que las mujeres?

Dina: Pues porque ellos planchan la ropa, que según es más pesado. También por eso salen más temprano. No contratan mujeres para ese puesto, pero de todos modos si ya son las siete y viene un cliente por un pedido que todavía no sale, las chicas de mostrador tienen que planchar esa ropa y embolsarla para que se la lleven.

LID: ¿Tienes garantizado alguna compensación en caso de despido? ¿Por qué?

Dina: Pues la dichosa liquidación pero es una mentada de madre. A don Daniel, que era un lavador en seco, le dieron veinte mil pesos por cuarenta años de trabajo.

LID: Sabemos que tienes un solo día de descanso semanal, ¿que haces ese día?

Dina: Ay, pues ver a mis hijas, a mis nietos. Hago la comida para la semana, el
quehacer, el mandado. -Se ríe y añade- trabajo en tintorería y tengo que lavar mi ropa el domingo porque entre semana no me da tiempo.

La precarización laboral ha dado un salto tremendo en lo que va de la emergencia
sanitaria y mientras las empleadas de mostrador en MAX están atadas a cubrir turnos de diez horas, las empleadas de maquilas o de la construcción se someten a descansos sin salario y despidos injustificados.

Es urgente que ante esto, las mujeres trabajadoras pongamos un alto, pues nosotras no podemos ser quienes sostengan en la espalda la crisis que las patronales nos han dejado caer. Reclamar nuestros derechos y ocupar nuevamente las calles, junto a nuestros compañeros de clase para que cesen las rebajas salariales, que cesen los despidos y que se implementen licencias por enfermedad o para población de alto riesgo con goce de sueldo pagado al cien por ciento, son parte de un proceso que nos lleve a liberarnos de los grilletes que nos atan a un trabajo precario, pero también a cumplir con labores en el hogar que al final son trabajo no remunerado.

Nuestras exigencias únicamente se conseguirán por la fuerza de la clase trabajadora
movilizada y unificada con otros sectores explotados y oprimidos, independiente de los partidos del régimen que nos quieren ver abortando clandestinamente y de aquellos que legitiman el abuso patronal con el pretexto de que hay que “reactivar la economía”.

Por eso te invitamos a organizarte en el Movimiento Nacional contra la Precarización y los Despidos, que tuvo un encuentro con más de 400 personas inscritas y cuyos debates puedes revisar aquí






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