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Red Internacional

En plena tercera ola de la pandemia se impuso el regreso a clases presenciales en educación básica sin condiciones seguras y ahora quieren avanzar en la UNAM y otras instituciones de educación superior y media superior.

Jueves 7 de octubre | 03:08

Como denunciamos desde la Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase, esta política no obedece a ningún interés por la educación ni por la salud emocional de los estudiantes, pues se les ha hecho regresar a escuelas con las mismas condiciones ultraprecarias que tenían antes, agravadas ahora por la continuidad de la pandemia.

Lo que las autoridades quieren en realidad es terminar de imponer la “nueva normalidad” en beneficio de los grandes empresarios, mientras las familias trabajadoras -a las que pertenecen nuestras alumnas y alumnos- siguen padeciendo el desempleo, la precariedad laboral con extenuantes jornadas que los alejan de sus hijxs, los bajos salarios, la enfermedad y las muertes por covid.

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Escuelas precarias, vieja “normalidad”

Prueba de que, para los gobiernos federal y estatales, -independientemente del partido que sean-, la educación no es prioridad, es que construyeron más cuarteles en lugar de más escuelas, mientras que, en las grandes ciudades, los grupos siguen saturados con más de 40 alumnos. Ante ello, en algunas escuelas -en buena medida por reclamo de los docentes- los grupos se dividieron en dos o tres “secciones” para que los alumnos asistan de forma “escalonada”. Unos van una semana y el resto la siguiente, pero ya no tienen clases mientras están en casa por la negativa de las autoridades, ya que quisieron forzarlos a ir a la escuela pero sin poder asegurar que mantengan la “sana distancia”, ni garantizar condiciones apropiadas de seguridad e higiene con todos adentro. Así, con el “escalonamiento” se sigue profundizando el rezago educativo que la SEP decía querer abatir con el regreso presencial.

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Pero no les bastó, pues ahora, las autoridades anuncian que a más tardar en un mes todos los alumnos estarán en las aulas cursando normalmente, lo que amenaza con disparar una nueva ola de la pandemia en nuestro país; lo cual podría evitarse si se construyeran más centros escolares, se reabrieran los turnos vespertinos y se contrataran más docentes, para contar con grupos de no más de 15 alumnos que puedan asistir de forma regular una vez que la pandemia realmente haya pasado o toda la población se encuentre vacunada, lo que sería necesario no sólo por salud sino también por consideraciones pedagógicas.

Sin embargo, las condiciones precarias de las escuelas se mantienen. En muchas sigue sin haber agua corriente. Tampoco se les dotó de los insumos sanitarios necesarios, y donde se cuenta con ellos es porque las madres y los padres de familia, así como los docentes, tuvimos que aportar para comprarlos, mientras las autoridades se “lavaron las manos”.

¿Acaso esto significa la “austeridad republicana” que pregona el gobierno de la 4T? ¿Dejar a las escuelas sin lo más indispensable, como está sucediendo, para obligar a las madres y padres de familia a aportar cada vez más para cubrir las grandes carencias e ir eliminando así la gratuidad de la educación?

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No se escatimaron recursos para las fuerzas armadas, ni para el pago de la deuda externa, en beneficio de los banqueros usureros. Se contrataron más soldados para reprimir migrantes, pero no más maestros, médicos ni psicólogos, que puedan velar por la salud y el bienestar de nuestras alumnas y alumnos en las escuelas.

Mientras, los contagios en ellas se multiplican, pero donde se presentan los directivos amenazan y hacen hasta lo imposible por mantenerlos ocultos. Con ello dificultan que se tomen medidas para cortar la cadena de contagios, exponiendo así aún más al resto de la comunidad escolar, todo con tal de evitar que la escuela se vuelva a cerrar.

No existen protocolos claros sobre cómo actuar en esos casos, lo que les da margen a las autoridades para desentenderse y “echarse la bolita”, con tal de no hacerse cargo de las afectaciones que esto está provocando en la salud y la vida de alumnos, trabajadores, docentes y sus familias. ¡No debemos permitirlo!

Hay que poner en pie comisiones de salud e higiene en cada escuela, con docentes, alumnos, madres y padres de familia, independientes de los directivos y con plenas facultades para definir las medidas sanitarias apropiadas e informar al resto de la comunidad en caso de contagios para que se actúe oportunamente con el fin de evitar su propagación. Lo que solo podrá conseguirse con la firme determinación de la mayoría de la comunidad escolar organizada democráticamente.

Organicémonos y rompamos la pasividad

Los dirigentes burocráticos del SNTE, y de la gran mayoría de los demás sindicatos del sector educativo, son cómplices de esta situación, que ahora las autoridades quieren imponer en los niveles medio superior y superior.

Incluso los sindicatos que se reivindican democráticos se han mantenido pasivos, y cuando tienen que movilizarse porque sus bases los presionan, lo hacen por separado y sin dar continuidad al reclamo con otras acciones. Esto sucede también con las secciones que son parte de la CNTE, cuyos dirigentes dejaron pasar el regreso a la presencialidad en la educación básica sin convocar a un plan de lucha unificado que expresara la inconformidad del magisterio nacional, limitándose a algunas acciones aisladas para exigir que el gobierno federal les abra nuevamente una mesa de negociación, ¡luego de 18 mesas previas sin solución!

Desde la Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase insistimos en nuestro llamado a los compañeros de la CNTE a romper, de una vez por todas, con la confianza en el gobierno de la 4T, y cesar con la pasividad y el divisionismo que ello implica, para luchar conjuntamente por condiciones seguras en las escuelas, en defensa de la educación pública y de los derechos del magisterio.

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Solo así podremos enfrentar realmente los planes neoliberales para la educación, que lamentablemente continúan también en otros rubros, por lo que es necesario buscar aliarnos con otros sectores de trabajadores, lo cual sería muy poderoso, como están comenzando a mostrar en Zacatecas las movilizaciones del magisterio y los trabajadores estatales.

Con este objetivo impulsamos el Movimiento Nacional por un Regreso a Clases Seguro, junto a decenas de docentes independientes y de otras agrupaciones de diversos estados, madres y padres de familia y trabajadores de la salud, al cual invitamos a sumarse a los estudiantes, docentes y trabajadores de las universidades, bachilleratos y escuelas de educación básica, públicas y privadas, de todo el país, así como a otras organizaciones y personas que quieran dar esta lucha en común.

La siguiente reunión del movimiento será el próximo sábado, 9 de octubre, a las 6 p.m. Informes y registro en la página de FB de la Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase.

Suscribe la petición en Change por un regreso a clases seguro




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