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Red Internacional

Trabajadores de diversos sectores como mineros, telefonistas, trabajadores de la salud, maestros y otros se han sumado a las movilizaciones contra el gasolinazo. Entendieron que encarecerá los precios de la canasta básica. Hace falta extender esta participación para frenar por completo el gasolinazo y tirar la reforma energética.

Jueves 26 de enero de 2017 | 02:09

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2017 inició con muy importantes movilizaciones a lo largo del país que reclaman la cancelación del aumento de precios de las gasolinas, pero que rápidamente dieron paso al “Fuera Peña” escuchado desde 2014 durante las movilizaciones por la aparición con vida de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

Los trabajadores comprendieron rápidamente que el aumento de la gasolina (y del gas LP usado en la gran mayoría de los hogares de trabajadores) significa el encarecimiento de los productos de la canasta básica. Así lo demuestra la información del Índice Nacional de Precios al Consumidor, según la cual, la inflación en la primera quincena del año fue de 4.78% y dio paso al incremento de precios más grande desde 1999.

Entre las consecuencias más notables, el transporte público, que usamos los trabajadores para ir a laborar y volver a nuestras casas todos los días aumentó en 20 estados entre $1 y $3, aún sin autorización y siendo apenas el primero de los gasolinazos que se esperan durante el año. El segundo se prevé para el 4 de febrero.

Los trabajadores que han respondido al gasolinazo

Por ello, a la movilización que ha incluido marchas históricas en varios estados, se incorporaron rápidamente algunos sectores de trabajadores.

Por ejemplo, los telefonistas que desde el 3 de enero pegaron mantas y carteles en rechazo al gasolinazo y realizaron mítines espontáneos fuera de sus centros de trabajo, sin que esto fuera dirigido por la dirección del Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana (STRM) que recién llama a movilizarse el 31 de enero. Sin duda, esta reacción de la base del sindicato, da cuenta del descontento que recorre las filas de la clase trabajadora mexicana.

Pero los telefonistas no fueron los únicos, destacan las movilizaciones de los mineros de la sección 271 del Sindicato Minero (SNTMMSSRM) de Lázaro Cárdenas Michoacán, que se movilizaron los días 7 y 22 de enero, sumando alrededor de 5 mil mineros de ArcelorMittal, junto a trabajadores municipales y del Comité de Agua Potable y Alcantarillado de Lázaro Cárdenas (CAPALAC).

En Ciudad Juárez, Chihuahua, un importante sector de trabajadores de maquila, quienes exigen aumento salarial y libre sindicalización también se ha hecho presentes en la movilización del 22 y en las manifestaciones de los puentes internacionales para enfrentar el gasolinazo.

También algunos trabajadores petroleros se han manifestado contra el gasolinazo y en defensa de Pemex, como los compañeros de la Unión Nacional de Técnicos y Profesionistas Petroleros (UNTTYP) que han convocado a sus compañeros petroleros a sumarse a la lucha.

En Guadalajara los trabajadores han alzado la voz, durante la multitudinaria marcha de más de 50 mil personas el domingo 22 de enero se movilizó el Sindicato de Empleados Públicos del Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (SEPSIAPA) y un grupo de maestros de la Universidad de Guadalajara (UdeG), integrantes del Colectivo de Reflexión Universitaria.

En Baja California, maestros de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) se han sumado a la movilización y han denunciado los avances privatizadores en la universidad.

Hemos visto de igual manera bloques de trabajadores de la salud en las movilizaciones de distintos estados, quienes han sumado a las mismas las demandas de defensa de la seguridad social también en proceso de desmantelamiento.

Los trabajadores de la educación que cimbraron el país durante el 2016 con su resistencia a la reforma educativa se han hecho presentes. Los compañeros de la Coordinadora de Trabajadores de la Educación de Guerrero (Ceteg) y el Movimiento Magisterial Popular Veracruzano (MPMV) han sido parte de la pelea contra el gasolinazo y la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) ha convocado ya a la movilización del 31 de enero, aunque hace falta que se sumen con la fuerza que son capaces de ejercer.

El siguiente paso: unificar la lucha impulsando un paro nacional conjunto
A estos primeros ejercicios de lucha de sectores de la clase trabajadora se suman dos convocatorias a movilizarse a fines de enero, el 26 por parte de la Nueva Central de Trabajadores (NCT) y el 31 de enero, realizada por la Unión Nacional de Trabajadores (UNT). Movilizaciones convocadas por las centrales sindicales que se reclaman opositoras, encabezada la primera por el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) y la segunda por los sindicatos de telefonistas y de la UNAM.

Es bienvenida la lucha de la clase trabajadora en defensa de sus intereses y para encabezar la búsqueda de las demandas del pueblo pobre, pero para frenar el gasolinazo es indispensable impulsar acciones unitarias y que los trabajadores que se han movilizado recurran a sus mejores métodos de lucha.

La mejor herramienta de los trabajadores está en parar los centros de trabajo, el paro y la huelga deben ser las medidas privilegiadas para librar la batalla.

Hay que impulsar un gran paro nacional combativo, acompañado de la movilización de los jóvenes y sectores populares que rechazan el gasolinazo. Este primer paro nacional debería ser el punto de partida de una serie que lleve a la huelga general política. Así se puede tirar el gasolinazo y a reforma energética.

A la cabeza de este llamado deben estar la NCT y la UNT, junto a todo otro sindicato que se considere opositor, a partir de ello, habrá que trabajar para sumar a los grandes batallones de trabajadores que están atados por los sindicatos charros, como los trabajadores petroleros, cuyo papel debe ser protagónico en esta pelea.




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