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Los sindicatos independientes universitarios ¿son una solución?

Hoy por hoy ha nacido una tendencia de los trabajadores universitarios, especialmente entre profesores de asignatura, la de formar sus propios sindicatos, lo cual es un sentimiento legítimo, sin embargo, es necesario preguntarse ¿ cuáles son sus implicaciones?

Arturo Rendón

Académico de la agrupación Nuestra Clase

Sábado 15 de mayo | 22:11

Con el desarrollo de múltiples luchas en el sector universitario, especialmente en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), diversas voces han levantado la consigna de hacer sindicatos independientes a los ya existentes, especialmente en lo correspondiente al sector académico. Un ejemplo es el Sindicato Nacional de Docentes de Conalep (Sinadoco) o el recientemente creado Sindicato Independiente de Trabajadores y Trabajadoras Académicos de la UNAM (SITTAUNAM).

En el caso de este último, fue creado en oposición a la Asociación Autónoma del Personal Académico de la UNAM (AAPAUNAM), que ha demostrado ser un sindicato blanco, es decir un sindicato simulado que no defiende para nada a los trabajadores, y que más bien funge como instrumento de la patronal para atacar sus derechos.

Es progresivo querer fundar sindicatos combativos e independientes a los charros que controlan nuestros sindicatos o frente a sindicatos blancos. Sin embargo, la cuestión es que este no es el único sindicato existente en la máxima casa de estudios, hay otro, el Sindicato de Trabajadores de la UNAM (STUNAM), donde están afiliados la totalidad de trabajadores administrativos, de vigilancia, de mantenimiento e incluso los investigadores.

Es decir, por ejemplo, el STUNAM es donde están localizados la mayoría de los trabajadores de la UNAM, es el espacio donde se negocia el Contrato Colectivo de Trabajo (CCT) y tiene una vida sindical real. Pero entonces, ¿por qué el STUNAM no representa conjuntamente los derechos de docentes y trabajadores administrativos? Porque la burocracia que dirige al STUNAM adoptó la política patronal de crear la división que se impuso entre docentes y trabajadores administrativos. Contrario a los principios del sindicalismo como el Sindicato Independiente de Trabajadores la UAM que, más allá de que coincidamos con su política o no consideramos como fundamental que aglutine a todos los trabajadores de dicha institución, lo cual ayuda eficazmente a los compañeros enfrentar los planes patronales en mejores condiciones cuando deciden salir a luchar.

Iniciemos abordando lo que consideramos una visión parcializada del sindicato que reconoce exclusivamente la situación laboral del sector docente como su ámbito de lucha. Los compañeros con estas posiciones, que denominaremos alternativistas, se rehúsan a dar la pelea por la unidad de docentes y administrativos en el mismo sindicato, pues parten de considerar que el STUNAM, dirigido por Agustín Rodríguez, es como cualquier sindicato charro donde hay represión, autoritarismo, una burocracia sindical que controla todo y que traiciona a los trabajadores. Si bien esto último es correcto, no significa que estén agotadas las vías de lucha común con las bases del sindicato.

El STUNAM nació como un sindicato combativo y democrático, siendo uno de los puntales de la “insurgencia obrera" de los años 70/80’s, solidario e impulsor del frente único con diversos sindicatos en lucha. En diversos momentos fue opositor al gobierno, pero en los últimos 30 años ha ido perdiendo el filo democrático y mantiene una tregua con el actual gobierno (además de que ha dejado pasar planes que golpean a los trabajadores durante los gobiernos "prianistas en connivencia con sus respectivos rectores universitarios) gracias a la burocracia sindical que lo dirige.

Sin embargo, ¿es realmente la solución crear un sindicato aparte? Hay que considerar que la mayoría de los trabajadores están afiliados a ese sindicato y lo están por buenas razones, porque a partir de eso tienen derechos y conquistas laborales ganadas hace varias décadas, ciertamente algo mermadas. Pero los alternativistas prefieren mantenerse alejados de de esa gran mayoría de trabajadores con quienes conviven en la misma institución. Entonces, ¿qué implicaciones tiene esta visión? ¿son una solución este tipo de sindicatos?

Implicaciones

La primera consecuencia es caer en algo llamado sectarismo, que significa la preferencia de construir espacios aparte, con grupos de opinión y activistas que básicamente piensen igual que uno, pero también implica negarse a analizar las necesidades de las mayorías y sus demandas inmediatas. Se parte de un principio abstracto de radicalidad que no conecta con la base trabajadora universitaria, por lo que las miran con recelo, sin ver las limitaciones tanto materiales y culturales que padecen en su vida cotidiana, es decir, en nuestro caso se desconfía de la base del STUNAM sin entender el proceso que los ha llevado a confiar en la dirección de Rodríguez, como la única vía de mantener sus condiciones laborales.

Esto acarrea como consecuencia una sensación de aislamiento e impotencia que les impide plantear la posibilidad de organizarse para disputar la dirección a las burocracias sindicales, política congruente con la necesidad de recuperar los sindicatos por las bases y qué mejor que añadir nuevos batallones de combate a la lucha por este objetivo. Así, muchos de estos activistas y gente con un nivel político más “avanzado”, se retiran sin trasmitirle su experiencia a sus compañeros, de modo que la base sindical nunca tiene los elementos políticos para cuestionar la línea de su dirección. La pérdida de estos activistas sindicales resulta en un derrotero que permite a las burocracias avanzar sin tener ninguna oposición enfrente, o al menos una oposición que levante un programa independiente.

Otra consecuencia es que los alternativistas incurren, sin quererlo por supuesto, en la división de las filas de los trabajadores promovida por las leyes laborales que se diseñan para fomentar dicha división, especialmente la Ley Federal del Trabajo del 2019, que "facilita" a los trabajadores la creación de nuevos sindicatos en las cantidades que ellos deseen, siempre y cuando "cumplan con los requisitos". El problema es que al final sólo uno de ellos puede tener la titularidad del CCT. Así, en vez de que los trabajadores estén unidos frente al patrón aparecen fragmentados para enfrentar a Rectoría y los viejos lideres conciliadores. Lo que hace esta división de sindicatos alternativos es que entre ellos se peleen por la titularidad del CCT, lo que facilita a la patronal y al gobierno avanzar contra nuestros derechos.

Pues no es lo mismo tener un sindicato de 20 personas, que uno de mil o uno de 40 mil, los volúmenes de fuerza son distintos en cada uno, y la tarea primordial de quienes buscan que la causa de los asalariados triunfe, es organizar esos volúmenes de fuerza para que sean cada vez mayores los sindicalistas combativos y clasistas, en función de arrancarle cada vez más derechos a los patrones en favor de la clase trabajadora. La creación de múltiples sindicatos en diversos espacios hace lo contrario, merma esa acumulación de volúmenes de fuerza, por eso no es gratuito que la nueva ley laboral promueva la creación de múltiples sindicatos.

Necesidad de la unidad de las y los trabajadores

Desde este espacio consideramos que los sindicatos alternativos no son una solución, porque fragmentan las fuerzas de las masas trabajadoras, pero entonces ¿ cuál podría ser la alternativa para los trabajadores? En el caso de la UNAM, consideramos que para avanzar en la unidad de las y los trabajadores docentes, administrativos, técnicos y manuales es necesaria la afiliación masiva al STUNAM de esos sectores radicalizados, de la mano de luchar contra los charros por la democratización del mismo y por conquistar su independencia política respecto al Estado.

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Al mismo tiempo es necesario impulsar la unidad de las organizaciones de trabajadores universitarios, incluyendo a los sindicatos de otros sectores que estén en pie de lucha, en un Frente Único, pues es una táctica que precisamente busca la máxima unidad de la clase trabajadora para enfrentar a la patronal con un programa que ayude a recuperar los sindicatos charrificados bajo la bandera de la independencia de clase.

Por ejemplo, desde esta visión se entiende que los sindicatos son organismos de masas, que aglutinan a los trabajadores de un determinado sector, por lo que juntarlos a todos en un mismo espacio implica que estén en mejores condiciones para pelear de forma unitaria con dicho programa común.

Ante los ataques de los patrones en diferentes ámbitos laborales, en la educación básica y en la universitaria, en las maquilas y la industria manufacturera, en los megaproyectos extractivistas; los trabajadores deben salir como uno sólo, recuperando los sindicatos a manos de los charros, ampliando sus filas con los nuevos sectores en lucha, dándole una nueva perspectiva a aquellos trabajadores que se están desencantando de la 4T y su “austeridad republicana”, que solo significa desempleo y más miseria para las masas laboriosas, para acabar con el azote del neoliberalismo y la opresión del capital transnacional.

Hay que poner el mundo capitalista de cabeza empezando por la revitalización de las filas obreras unificadas, independientes, en unidad con los demás pobres del campo y la ciudad. No solo por reconquistar las prestaciones que nos han quitado sino para establecer el dominio de los de abajo y acabar con la explotación del hombre por el afán de la ganancia individual.






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