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Red Internacional

Estado español. Los médicos de Madrid comienzan huelga indefinida contra la precaridad laboral

Los médicos temporales han declarado este martes una huelga indefinida contra los despidos masivos y la precariedad.

Juan Carlos Arias@as_juancarlos

Martes 10 de mayo | Edición del día

Los médicos de los hospitales madrileños, que tienen contratos temporales desde hace diez, veinte o incluso treinta años, se han declarado en huelga indefinida este martes, ante la posibilidad de que miles de ellos terminen engrosando las filas de desocupados.

A pesar de que el gobierno impuso servicios mínimos abusivos, la huelga se ha sentido con fuerza, con manifestaciones y concentraciones en las puertas y los ingresos de varios hospitales de Madrid.

La medida que ha adoptado el gobierno de la Comunidad de Madrid convocando oposiciones a través de una Oferta Pública de Empleo recién publicada para cubrir definitivamente estas plazas ha desencadenado la protesta. ¿El motivo? Porque supone poner en marcha despidos masivos entre los médicos que puede alcanzar niveles históricos.

La causa de origen es la enorme precarización que incluye a los médicos y al conjunto del personal sanitario y no sanitario del Servicio Madrileño de Salud (SERMAS). Esta ha pervivido durante decenas de años, impulsada y reforzada por las políticas neoliberales y privatizadoras de la sanidad de todos los gobiernos del Partido Popular (PP) en la Comunidad de Madrid. Algo que ha sido y sigue siendo una constante que permea las políticas sanitarias de todos los gobiernos autonómicos, independientemente de su color político.

En el caso concreto de la sanidad madrileña los datos dan cuenta de la magnitud de los abusos y la precarización estructural sufrida por los médicos. El 53% del total de los facultativos de los hospitales madrileños, según datos de la propia Consejería de Sanidad, tienen un contrato temporal en la actualidad. De 11.970 médicos, 6.215 tienen un contrato precario como interinos o temporales. Esta situación afecta a todas las especialidades médicas: traumatólogos, oncólogos, cirujanos, médicos internistas y médicos de urgencias.

Bajo estas condiciones de precariedad estos médicos han atendido a sus pacientes a lo largo del tiempo, generando la relación médico-paciente necesaria para una atención sanitaria adecuada. Con todo lo que ello implica de confianza y conocimiento del estado de nuestra salud, algo vital para el desarrollo de su trabajo y el cuidado de la enfermedad.

Y son quienes han tenido que atravesar de forma precaria los dos años de pandemia. Recordemos que tuvieron que hacer frente a el Covid-19 sin medios de autoprotección y con jornadas extenuantes. Condiciones que parecían más propias de una situación de guerra sanitaria, tal y como se les reconoció con los aplausos de la ciudadanía desde los balcones.

Sin embargo, desde el Gobierno de la Comunidad madrileña, más allá de los homenajes y palabras de aliento del principio, solo recibieron más precariedad -los contratos estaban ajustados al límite mínimo imprescindible- y más despidos. Y en cuanto la situación por el coronavirus se distendió un poco comenzaron los despidos de la mayoría de los contratados para atajar la pandemia. El mes pasado fueron más de 6.000 los despidos del personal sanitario de refuerzo contratado para luchar contra la pandemia. Ahora serán muchos despidos más para aquellos que no superen las pruebas médicas selectivas memorísticas. Después de años ejerciendo con contratos precarios y poniendo el cuerpo en la lucha contra el covid-19, así les paga Ayuso.

Ahora, se pretende culminar este despropósito con los despidos de otra gran parte de los profesionales sanitarios con la excusa de acabar con la temporalidad de decenios en la sanidad. Como si no existieran otras alternativas para seleccionar al personal sanitario que termine ocupando las plazas fijas en la sanidad.

Pruebas memorísticas frente a méritos profesionales: la trampa de las oposiciones

Lo que ahora pretende el Gobierno de Ayuso es llevar a cabo una Oferta Pública de Empleo (OPE). A través de pruebas de carácter memorístico con exámenes tipo test se realizará la selección del personal médico que acabe cubriendo las plazas de manera definitiva.

Este proceso selectivo supone cercenar años de ejercicio con un alto grado de especialización, necesario para atender las necesidades sanitarias de la población, adquiriendo destrezas y capacidades, en muchos casos, de reconocido prestigio, que se tardan años en adquirir.

El Congreso de los Diputados aprobó a finales de 2021 una ley de medidas urgentes para abordar la reducción de la temporalidad en las administraciones, conocida como ley Iceta, que fue pactada con los grupos parlamentarios independentistas que introdujeron enmiendas para poder acceder a los puestos fijos mediante la vía del concurso de méritos para el personal contratado de manera ininterrumpida desde el 1 de enero de 2016. Sin embargo, el Gobierno regional de Isabel Díaz Ayuso, con nocturnidad y alevosía aceleró la convocatoria por oposición unos días antes para 4.726 plazas, para no acogerse a la ley aprobada en el Congreso y mantener la convocatoria por la vía tradicional. Algo que, como hemos explicado, perjudica al personal de más años, con más experiencia y, por lo tanto, con menos posibilidades a la hora de abordar este tipo de pruebas, aunque con mayor conocimiento real y práctico de la disciplina.

Frente a la protesta, el Gobierno aduce que no puede dar marcha atrás a las convocatorias ya realizadas porque sería ilegal, desatendiendo las demandas del colectivo de médicos representado por el sindicato Amyts, que ha convocado la huelga, la Plataforma de Médicos y Facultativos no fijos en Madrid (MUD) y SomosUrgencias. Estos llevan meses intentando negociar con Ayuso, sin conseguir nada en absoluto.

El Gobierno de Madrid decreta servicios mínimos abusivos para boicotear la huelga

El Gobierno de Madrid ha impuesto unos servicios mínimos claramente abusivos que concretó en una orden que publicó el viernes. Según la nota de la Comunidad de Madrid “se ha tenido en cuenta el carácter indefinido de la misma y la situación de crisis sanitaria ocasionada por la covid”. Esto es una ceremonia del cinismo en estado puro, después de despedir el pasado 1 de abril a 6.000 médicos contratados para atajar la covid-19, ahora se aduce esa excusa para ampliar los servicios mínimos y boicotear la huelga.

Los servicios mínimos decretados por Ayuso exigen un 50% mínimo en consultas externas y nada menos que un 100% en unidades que ha considerado urgentes (diálisis, urgencias, reanimación, cuidados críticos, hospitalización, quirófanos, anatomía patológica, hospital de día de oncología y sida, farmacia, diagnóstico por imagen, laboratorios, extracción y trasplante de órganos, radioterapia, hemodinámica y admisión y archivo). Por lo tanto, prácticamente toda la actividad relacionada con ingresos en el hospital estará ajena a la huelga, que es la actividad fundamental.

Hay que hacer frente al Gobierno de Ayuso, mantener la huelga hasta conseguir la victoria y lograr el apoyo activo a la lucha por parte de la población.

Para eso, hace falta enfocar la huelga no solo como un medio para lograr la estabilización de las plantillas con el personal actual y la ampliación de las mismas. También será necesario un programa de reivindicaciones más amplio que incluya la defensa de una sanidad pública y de calidad, así como la defensa de todos los servicios públicos. La reversión de todos los procesos de privatización realizados en estos años y la derogación de la ley 15/97 de privatización de la sanidad.

Un gran apoyo a esta huelga podría conseguirse llamando a formar Comités de Defensa de la Sanidad Pública en todos los hospitales, barrios, centros de salud, laboratorios públicos, etc. integrados por personal sanitario y usuarios, los más interesados en defender la sanidad pública.




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