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Red Internacional

Somos un alto porcentaje de jóvenes egresados de diversas universidades laborando para los programas de cultura comunitaria promovidos por la Secretaría de Cultura sin estabilidad laboral y bajo un esquema de outsourcing que violenta nuestros derechos.

Jueves 25 de noviembre | 01:06

El gobierno de la Ciudad de México implementó varios programas de cultura comunitaria con el discurso de promover el ejercicio de los derechos culturales de personas, grupos y comunidades; prioritariamente con aquellas que han quedado al margen de las políticas culturales.

De esta manera, la jefa de gobierno impulsa la política de la ciudad de derechos en la capital, bajo el discurso de que estas medidas fortalecerán el acceso a los derechos en el sentido amplio para cortar desigualdades y proveer oportunidades de desarrollo para todos y para todas.

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Ningún derecho por encima de otro

Pero ¿Qué pasa cuando el derecho a la cultura está por encima del derecho humano al trabajo? El acceso al arte y la cultura no puede disociarse de los derechos laborales de quienes los promueven en los barrios y comunidades.

Resulta contradictorio que se busque generar inclusión, lazos comunitarios y recuperación de espacios públicos en zonas vulnerables mientras nos exponen a ejecutar una política cultural sin reconocimiento de la relación laboral, sin que se nos otorgue equipo de protección, sin materiales para realizar nuestras actividades. Nos asignan la figura de becarios para cubrir puestos de trabajo de forma temporal, sin estabilidad, ni garantía de poder ejercer nuestros derechos laborales.

Además, bajo la pandemia, se ha impulsado la modalidad híbrida para realizar nuestras funciones, lo que ha incrementado la carga de trabajo con pocos tiempos para descansar o realizar otras actividades recreativas. Aunado a que nuestros pagos no salen a tiempo, ni tenemos acceso a seguridad social en caso de que nos enfermemos.

Contamos con un día de descanso a la semana en los que también te llaman, piden información u solicitan que apoyes con sus requerimientos administrativos sin que tengas margen a negarte.

Nos obligan a normalizar el trabajo fuera del horario establecido, a cualquier hora del día y en cualquier momento de la semana, sin que podamos negarnos porque eres catalogada como una persona que no cumple con el perfil para cumplir con los requerimientos.

En caso de que enfrentemos sus decisiones o cuestionemos sus indicaciones, de inmediato sufrimos acoso u hostigamiento por parte de nuestros coordinadores, quienes nos intimidan para evitar que el descontento se active con el respaldo de nuestros compañeros.

Su carta fuerte es aprovecharse de la necesidad que tenemos, puesto que no tenemos otras ofertas de trabajo. Enfrentamos el aumento de la precariedad, la falta de vivienda e incluso lidiamos con que muchos de los integrantes de nuestras familias sufrieron el desempleo, la muerte o la degradación de la salud, por lo que cuentan con nuestro salario (beca) para sostenerse, cuestión que nos presiona a dejar pasar los abusos con tal de no perder el trabajo.

Claro que nos gusta nuestro trabajo, hacemos nuestras labores en favor de las necesidades de la comunidad, pero nos limita el nepotismo, autoritarismo y abuso laboral que se vive al interior de los programas.

¡Construyamos unidad para ganar nuestras demandas!

Por eso, decidimos unirnos a las y los compañeros de PILARES para impulsar conjuntamente una organización en defensa de una vida que merezca ser vívida, eso necesariamente implica luchar en defensa de nuestro futuro.

Sabemos que nuestra realidad la viven miles de trabajadores en el sector estatal, no son hechos aislados, así que no tendríamos por qué luchar por separado siendo presas fáciles de derrotar, nuestra unidad los hace temblar porque implica reconocer como parte de una misma clase de trabajadores que enfrenta a los de arriba que descargan sus crisis sobre nuestras espaldas mientras implementan los ajustes que traen consigo perores condiciones de vida sin derechos.

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Así que, tras semanas de organización, decidimos realizar una movilización de facilitadores de servicios de los diversos programas culturales para exigir al gobierno de la 4T que no siga violando nuestro derecho humano al trabajo con plenos derechos laborales.

Te invitamos a que te sumes: 29 de noviembre, lugar de encuentro Palacio de Bellas Artes, a las 16:00hrs.

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Sabemos que es complicado poder expresarnos debido a la represión en nuestros centros de trabajo, así que te proponemos cubrir tu cara con una máscara del Joker, como símbolo de protesta ante la exclusión y marginación que generan los programas culturales impulsados por el gobierno actual.

En una Ciudad de Derechos, nuestros Derechos también importan.
Puedes mandarnos tus denuncias y testimonios de manera anónima.
Whatsapp: 5574795559




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