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Llama Graue al sector privado a “invertir” en la UNAM

Durante la premiación del Programa de Fomento al Patentamiento y la Innovación (PROFOPI) 2016, el rector de la UNAM, Enrique Graue, hizo un llamado a las empresas a contribuir el “progreso” de México saludando el desarrollo de la ciencia en la UNAM alineada con los intereses empresariales.

Miércoles 4 de mayo de 2016 | 12:16

Las universidades públicas debieran desarrollar la ciencia y la tecnología al servicio de resolver las necesidades sociales, contribuir a mejorar las condiciones de vida de los trabajadores y sus familias, de los campesinos o de los pueblos indígenas. Sin embargo cada vez más se produce y desarrolla la ciencia al servicio de aumentar las ya exorbitantes ganancias de los grandes empresarios.

Un discurso amañado: el “progreso” capitalista

El rector Graue junto a los representantes del sector empresarial, saludan que las universidades realicen convenios y vínculos de cooperación con las empresas y que esto se traduzca en mayor desarrollo técnico-científico que después se patente y con el cual se pueda lucrar.

La justificación de esta política es que de desarrollarse las empresas traerían crecimiento y con éste, empleo y bienestar para las familias trabajadoras, un argumento falso que busca poner en el mismo lugar los intereses de las mayorías trabajadoras que el de los empresarios.

Una empresa por definición es una entidad constituida con fines de lucro privado, un empresario lo que busca todo el tiempo es lograr competir en el mercado y para lograrlo intentará por todos los medios reducir sus costos y maximizar sus ganancias. El salario en la mentalidad de un capitalista, al igual que las prestaciones laborales, son costos que hay que reducir al máximo.

De este modo, el discurso del progreso característico de los empresarios y sus políticos se cae a pedazos cuando con las propias estadísticas gubernamentales se comprueba la concentración cada vez mayor de la riqueza en unos cuantos capitalistas, mientras la capacidad de compra de las mayorías sigue en picada. El progreso en la sociedad capitalista es justamente el progreso de los capitalistas que no dudan en destruir el medio ambiente o en contratar en condiciones semi esclavas para mantenerse en el mercado.

La propiedad intelectual y el desarrollo de la ciencia

La ciencia no se desarrolla de forma neutral en una sociedad dividida en clases con intereses antagónicos. Así, la biología o la química pueden servir para empresas farmacéuticas, desarrollando avances de los cuales las empresas se valgan o pueden servir para desarrollar curas a enfermedades que se socialicen de forma gratuita ayudando a sectores populares a vivir de forma digna y con mayor calidad de vida.

La propiedad intelectual y las patentes sobre adelantos científicos son formas de limitar la socialización de éstos, el registro de patentes no implica “el reconocimiento a la creatividad” como afirma Graue, sino la restricción al acceso a los adelantos técnico-científicos a los cuales las empresas podrán acceder pagando derechos mientras que millones siguen padeciendo condiciones de vida precarias o muriendo por enfermedades curables.

El avance en una ciencia sea social o exacta debiera poderse socializar reconociendo el aporte de los académicos o estudiantes que lo desarrollan y a la universidad de la que son parte sin que ello implique limitar su utilización.

Otra forma de ocupar la ciencia, otra forma de sociedad

Durante el mencionado evento, el director general del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), Enrique Cabrero, saludó las reformas a la Ley de Ciencia y Tecnología y a la Ley Federal de Responsabilidades de Servidores Públicos, que eliminaron el impedimento que tenían investigadores del país para vincularse y establecer alianzas con empresas. Claramente hay una visión pro patronal de este organismo federal en consonancia con la política del gobierno de los partidos empresariales.

Lo que busca este organismo y enarbola también el rector Graue, es que las empresas dicten los ritmos, planes y programas en las universidades, que se desarrolle ciencia para sus intereses y por esa vía avanzar en la privatización de la educación superior.

Los socialistas sostenemos que la ciencia tiene que estar puesta al servicio de las mayorías por ejemplo para reducir las jornadas de trabajo a partir de la incorporación de adelantos tecnológicos o para resarcir el daño que hacen las empresas en los ecosistemas. Por su parte las ciencias sociales debieran servir para entender las transformaciones sociales, desnudar los efectos de la aplicación de políticas económicas al servicio de los capitalistas o pensar los fenómenos políticos de nuestros tiempos.

Sabemos que los adelantos científicos mientras sean las empresas quienes los realicen no servirán más que para aumentar las ganancias de los capitalistas, únicamente a partir de que se planifique de forma democrática la producción se logrará poner la ciencia plenamente al servicio de las necesidades sociales. No obstante defendemos hoy por hoy que las universidades públicas elaboren proyectos de investigación y desarrollen la ciencia pensando en cómo resolver –al menos parcialmente- problemáticas y necesidades de las mayorías.

Para que se logre desarrollar la ciencia, las universidades no requieren de acuerdos con las empresas sino de mayor presupuesto público, el cual se puede obtener justamente a partir de cobrar fuertes impuestos a los empresarios -quienes acumulan millones mientras la mayoría vive al día con salarios de miseria y condiciones precarias-, así como del no pago de la deuda externa.






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