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Red Internacional

La lucha por los derechos de la diversidad sexogenérica (DSG) han estado profundamente ligados a la historia de la humanidad, y es importante sacar lecciones para continuarla.

Diego Juárez@diego_enp2

Viernes 3 de abril de 2020 | 01:43

La historia de la diversidad viene desde el surgimiento de la humanidad, pero en esta serie de notas abordaremos las luchas que han dado por su liberación y la liberación de la humanidad.

Con la caída del feudalismo y el surgimiento del capitalismo y de los primeros Estados Nación, en el momento en que surgen las revoluciones burguesas, nace también la idea de la despenalización de la homosexualidad, tan así que en distintos códigos se plasmaba dicha demanda.

Este fue el caso del código penal aprobado en la asamblea constituyente francesa de 1791, que lo único que era considerado un delito era la corrupción de menores, delitos públicos contra la decencia, y el libertinaje, pero a pesar de que la homosexualidad ya no era condenada, se les aplicaba pena con pretexto de cualquier delito anterior mencionado, principalmente por delito de decencia en vía pública. En todos los países anexados al Imperio Francés se adoptó este código penal, dónde se había "despenalizado" la homosexualidad.

Mientras en otros países de Europa, influidos por Francia, empezaban a quitar la pena de muerte como castigo y se reducían los años de cárcel, como menciona William Naphy, con la derrota de la Francia Revolucionaria y posteriormente con la caída del Imperio Francés, se viene una oleada de reacción conservadora, en toda Europa, cuyo pilar principal será el Congreso de Viena.

Además de que en el momento histórico de la Ilustración, la idea de la liberación del hombre, de la igualdad, y fraternidad, esto no se aplicó para la inmensa mayoría: para los campesinos y la naciente clase trabajadora, esta "liberación" solo fue para la burguesía y la todavía existente aristocracia, más allá de lo importante que fue la caída del Feudalismo y sus ideas obscurantistas. La clase trabajadora no contaba con ningún derecho, e incluso varios de ellos hoy se han ido perdiendo.

Un ejemplo importante de esta reacción conservadora fue el código adoptado por los Estados prusianos del Norte y después en toda la naciente Alemania tras su reunificación, principalmente con el artículo 175, que penaba la homosexualidad, incluso comparándola con la zoofilia y la pedofilia.

A la par de estos retrocesos en las leyes de las nacientes naciones, y a pesar de que la época de la ilustración trajo nuevas ideas, continuaban con la vieja moral, misma que se expandió junto con las ideas de occidente (Europa) por América, África y Asia a la par que conquistaban e imponían sus ideas y religión e iban aplicando el cristianismo sobre las culturas nativas de cada región, con castigos y condenas a lo que se saliera de lo establecido, principalmente hacia las mujeres y la diversidad que en otras culturas eran reconocidas y ocupaban papeles importantes.

Estas leyes fueron creadas desde la óptica del patriarcado, de la mano con los distintos regímenes o sistemas, y que con el capitalismo se profundiza aún más esta opresión y explotación hacia las mujeres y la diversidad.

Tan así que cuando aplicaban estas leyes, como las que causaban terror e indignación en Prusia, solo eran para los trabajadores que vivían en la miseria de un sistema que les arrebataba todo, mientras los burgueses, hijos de familias "bien", compraban por unas monedas el cuerpo de jóvenes muchachos o chicas trans, olvidadas por una sociedad que incluso no se atrevían a nombrar en lo público, pero sí en la clandestinidad.

Estos jóvenes que orillados por el rechazo de un sistema tenían que vivir en las calles, en bares en los barrios más pobres, y que para "sobrevivir" tenían que prostituirse, ellos eran lxs condenados, mientras las clases altas que pagaban, las mismas que aplicaban las leyes, para ellos no aplicaban las condenas.

Pero esas clases podían "librarse" de las cadenas del patriarcado, cadenas que quemaban y atacan al deseo, la sexualidad y los cuerpos diversos de la clase trabajadora que eran orillados a la clandestinidad, y que terminaban con sus vidas en los países donde aún se conservaban la pena de muerte.

Aunque esta realidad sigue persistiendo para los LGBT de nuestra clase, el proletariado, que mientras en esa época donde no había derechos para nadie perteneciente a la diversidad, las leyes que castigaban solo se aplicaban a los sectores explotados y oprimidos, ahora que existen avances para la diversidad en cuestión derechos, aún nos seguimos enfrentando a un sistema que cercena nuestras vidas, lo cual demuestra que la igualdad ante la ley ni significa la igualdad ante la vida.

Pero que hoy en varios países (no en todos) no exista la pena de muerte, que las identidades de género sean reconocidas, o que exista el matrimonio igualitario, entre otros derechos, es porque se han ganado a través de la lucha en las calles, luchas de las cuales haremos un recorrido y de las que debemos sacar lecciones, para continuar con la lucha por un mejor futuro, por un mundo mejor, sin explotados ni oprimidos.




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