Internacional

ANÁLISIS

Lecciones de la crisis griega

El chantaje imperialista contra el pueblo griego, y la política que lleva adelante el gobierno de Alexis Tsipras plantea importantes discusiones también en México, al interior de la izquierda.

Pablo Oprinari

Ciudad de México / @POprinari

Jueves 2 de julio de 2015

La prepotencia imperialista no tiene límites. Frente a la estrategia de conciliación que el gobierno griego llevó adelante desde inicios de año, la troika compuesta por el Banco Central Europeo, la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional, quiere arrodillar completamente a Grecia. Esto a pesar de que el 22 de junio, Tsipras, como decimos aquí, propuso aceptar “la mayor parte de las exigencias de los acreedores, aceptando recortes en las jubilaciones, aumentos del IVA, alcanzar los objetivos de excedente presupuestario primario y continuar el programa de privatizaciones”, y que el miércoles 1 de julio terminó de retroceder ante las exigencias del imperialismo alemán y sus aliados.

Como plantea otro análisis aquí, la política de Tsipras no tuvo nada de izquierdista, incluso sectores imperialistas –como el mismo Obama– acordarían con una quita de la deuda. La dureza manifestada por Alemania y los ministros de finanzas de la Eurozona responde a propinar un duro golpe disciplinador al pueblo griego –que realizó en los años anteriores 30 huelgas generales– así como prevenir la emergencia, en otros países, de un cuestionamiento a las políticas de austeridad.

En este marco se inscribe la ofensiva de los gobiernos imperialistas, que se juegan al triunfo del “sí” en el referéndum del domingo, y que por eso anunciaron, en un nuevo capítulo de chantaje, que esperarán a los resultados para responder al gobierno griego.

Sin duda, los trabajadores, la juventud combativa, y las organizaciones de izquierda, debemos impulsar y hacernos parte de la más amplia y efectiva solidaridad internacional con el pueblo griego y el repudio a las imposiciones de la troika. Se trata de una tarea de primer orden desplegar una verdadera acción internacionalista contra el chantaje imperialista.

Al mismo tiempo, como decimos arriba, se plantean importantes discusiones para el movimiento obrero y popular de América Latina y en particular de México.

Lecciones para la izquierda mexicana

En ese sentido, es importante considerar –y sacar las conclusiones del caso– que los sucesos en Grecia son el resultado de una política opuesta a romper la subordinación del país a los dictados de la troika, limitándose a negociar algunos aspectos de las exigencias de aquélla.

La política del gobierno de Syriza supone mantener la sumisión del pueblo griego, el mismo que había protagonizado grandes luchas y huelgas en los años previos. Así se ve en cada nueva propuesta del gobierno de Alexis Tsipras.

Esto, en lugar de impulsar el no pago de la deuda externa y la oposición a los planes de austeridad –medidas elementales para la sobrevivencia del pueblo griego– y de enfrentar la presión y el chantaje imperialista mediante la movilización de los trabajadores griegos, y apelando a la solidaridad activa de los pueblos de Europa. Ésta era la única vía para enfrentar de forma efectiva a la troika y derrotar sus imposiciones.

En México, la llegada de Syriza al gobierno hizo que muchos intelectuales partidarios de López Obrador soñaran con que el Morena podía repetir ese camino en México.

Efectivamente, aunque hay muchas diferencias –tanto en sus características como en su génesis– también hay similitudes. Una de ellas, sin duda, que tienen en común una perspectiva política opuesta a enfrentar la subordinación de los respectivos países a los dictados imperialistas: en Europa, a la troika liderada por Alemania, y en Latinoamérica, al imperialismo estadounidense.

De forma similar al gobierno de Tsipras, López Obrador no es partidario de dejar de pagar la deuda externa y romper los pactos y acuerdos que –como el TLC y otros más– subordinan económica, política y hasta militarmente al país a los EE.UU. Entonces, ¿cuál es el ejemplo a seguir para quienes lo proponían?

El resultado de esta política –que se limita a buscar la “democratización” y reforma del régimen político y la “humanización” del capitalismo– no puede ser otro más que mantener las cadenas que atan a nuestros pueblos a la dominación imperialista, perpetuando y profundizándose la miseria, la opresión y explotación.

En Grecia vemos una clara imagen de las consecuencias de esto. En México se hace evidente en las terribles consecuencias sociales de la “integración” a los Estados Unidos: la narcoguerra, la trata, el feminicidio, entre otras.
Por eso, frente a quienes decían que el ejemplo de Syriza puede ser seguido por Morena y que a eso debía apostarse, es fundamental una perspectiva que apunte a romper con el imperialismo, que se expresa –en primer lugar– en la deuda externa y los acuerdos que como el Tratado de Libre Comercio garantizan la expoliación del país por parte de las trasnacionales yanquis.

Esto como parte de una perspectiva socialista y revolucionaria, como decimos aquí respecto a Grecia. En México, implica luchar contra la opresión imperialista, en la perspectiva de lograr un gobierno de los trabajadores y el pueblo. Ésta es la vía para comenzar a resolver, de una vez por todas, las aspiraciones de todos aquellos explotados y oprimidos por el imperialismo y sus socios locales.






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