Géneros y Sexualidades

DECLARACIÓN

Las mujeres de pie, enfrentando la pandemia y la crisis

Declaración de la agrupación de mujeres y diversidad sexogenérica Pan y Rosas México ante la pandemia por COVID 19 y la crisis económica.

Pan y Rosas México

México | @PanyRosasMex

Miércoles 13 de mayo | 20:58

Las mujeres hemos resentido la peor parte de la pandemia. Como siempre, el capitalismo muestra su cara más cruenta en las crisis. Sobre nosotras ha caído centralmente el trabajo de cuidados y del hogar, que se exacerba con el cuidado de los contagiados por covid-19 y de quienes tienen que quedarse en casa por la cuarentena, desde los y las niñas hasta los cientos de miles que sufren los despidos. A su vez, somos las primeras en ser despedidas y resentir los recortes en los sectores privados y públicos.

Además, pese a la pandemia, las desapariciones y los feminicidios no cesan, las llamadas de emergencia por violencia en el hogar resultan en cifras escandalosas, mostrando que muchas veces la casa es el lugar más peligroso para las niñas y mujeres.

Somos nosotras las que estamos en la primera línea enfrentando esta crisis, junto a nuestros compañeros de sectores esenciales de la economía, desde las telecomunicaciones, sectores de la industria, la alimentación, los servicios, la limpieza. En el caso del sector salud y de cuidados, conformamos la mayor parte en el gremio y nuestra vida es expuesta por los gobiernos y autoridades, al negarnos los insumos básicos para nuestra protección.

En los últimos años, las mujeres hemos salido por millones a las calles, mostrando que estamos hartas de la violencia y la precarización que aumentan cada día, y ante la cuales no estamos dispuestas a seguir calladas. También hemos salido en reclamo de derechos que nos han sido negados, como el derecho al aborto, legal, seguro libre y gratuito.

Particularmente en México, nos sumamos masivamente a las movilizaciones en el marco de la huelga internacional de mujeres, convocada el pasado 8M. Este potencialidad que hemos visto en las calles, debe ser la fuerza que junto a la de la clase trabajadora, nos permita enfrentar la pandemia. Es necesario que la rabia que hemos visto en las calles, avance en cuestionar que el verdadero virus es el capitalismo y que las mujeres no podemos pagar esta crisis.

Desde la agrupación de mujeres y diversidad sexual Pan y Rosas, presentamos algunos puntos esenciales por los cuales luchar para que la crisis la paguen quienes la provocaron, los capitalistas. Estas medidas tendrán que ser impuestas por la movilización, arrancándole al gobierno medidas que ataquen progresivamente las ganancias de los empresarios, invirtiendo las prioridades. Por eso, hace falta empujar un movimiento de mujeres combativo, que junto a la clase trabajadora y los sectores que enfrentan al gobierno, sus planes y a los capitalistas, impongan un programa obrero y popular para enfrentar esta crisis.

1. Prohibición de los despidos, licencias pagadas al 100% y suspensión de actividades económicas no esenciales. ¡Nuestras vidas valen más que sus ganancias!

Las patronales han sido criminales con las y los trabajadores. Tan sólo entre marzo y abril se registraron oficialmente más de 700 mil despidos de trabajadores formales, sin contar los despidos de sectores precarios e informales, que se cuentan por decenas de miles. La Coparmex declaró que al terminar este mes se esperan, al menos, un millón de despidos. El gobierno, mientras tanto, aunque ha tomado nota de esta situación, no ha prohibido los despidos y sigue beneficiando a los grandes empresarios.

Mientras unos dejan en el desamparo a miles de familias, otros obligan a trabajar en sectores que siguen funcionando, sin ninguna medida sanitaria, exponiendo la vida de las trabajadoras, los trabajadores y sus familias para producir mercancías no esenciales, como bolsos de diseñador, televisores o autos. Incluso se ha obligado a mujeres embarazadas a presentarse a laborar en plena crisis sanitaria.

En Ciudad Juárez, la mitad de los decesos por COVID-19 corresponden a personas trabajadoras de la industria maquiladora, un sector que se caracteriza por la alta composición femenina de la fuerza de trabajo, y el covid-19 se expande siguiendo las rutas comerciales, las rutas de la clase obrera. La única manera de garantizar la implementación de las condiciones sanitarias mínimas requeridas para mantener funcionando los centros de trabajo, será poniendo en pie comisiones seguridad e higiene, controladas por la organización democrática de la base trabajadora de manera independiente de la patronal y de la burocracia sindical, allí donde hay sindicatos.

Estas podrán definir cuáles son las medidas necesarias para proteger a quienes permanezcan en actividades productivas -así como a sus familias-, y exigir que el gobierno y los empresarios que garanticen los insumos necesarios para salvaguardar las vidas obreras. También podrán vigilar la implementación de las medidas sanitarias necesarias, así como los horarios y ritmos de producción para evitar la exposición de trabajadores al contagio, o cuándo habrá condiciones ópticas para reanudar actividades. De la mano de esto, es necesario impulsar comisiones de género, que peleen por conquistar toda mejora laboral posible, por ejemplo guarderías y comedores gratuitos para las y los trabajadores y sus hijos, atención médica garantizada dentro de las plantas o centros de trabajo, licencias de maternidad/paternidad y salas de lactancia.

Las suspensiones sin goce de sueldo o la reducción de salarios han sido otras de las vías en las que los patrones buscan mantener sus obscenas fortunas a costa de la vida de quienes las han producido. Esto, para las mujeres, trae mayores problemas, pues cada vez un mayor porcentaje de las familias tienen como cabeza a una madre soltera, de cuyo ingreso dependen varias personas más. Por otro lado, debido a la brecha salarial, pues en México las mujeres percibimos entre el 18 y el 50% menos que los varones, lo que hace imposible la independencia económica de quienes tienen a cargo a más miembros de sus familias, obligando a que las mujeres permanezcan en el hogar de sus parejas o cónyuges aún en situaciones de violencia de género.

Por eso es exigimos la prohibición efectiva de los despidos, que sea obligatorio el pago de licencias al 100% y que se cumpla la suspensión de actividades no esenciales. Y que cada empresa que deje en la calle a familias obreras, que viole disposiciones de suspensión de actividades o recorte salarios, sea expropiada sin indemnización y puesta a producir bajo control de sus trabajadores en función de cubrir las necesidades más acuciantes de la sociedad (insumos médicos y productos de primera necesidad), bajo estrictas condiciones de seguridad e higiene para las y los trabajadores.

2. Plan de emergencia contra la violencia hacia mujeres. ¡Ni una menos!

Ante la situación de violencia que vivimos las mujeres pobres y trabajadoras en México, y que se ha incrementado durante la pandemia, hace falta implementar un plan de emergencia que ataque integralmente las condiciones que vulneran a millones de mujeres en todo el país, mexicanas y migrantes.

A la violencia patriarcal, se suma la explotación capitalista, que precariza nuestros trabajos y pauperiza nuestras vidas. Por eso, peleamos por toda mejora laboral y derecho que podamos arrancarle al gobierno y las patronales. Frente a la violencia patriarcal y feminicida, que se ha aumentado con la cuarentena, peleamos por un régimen de subsidios para las víctimas, para cortar con la dependencia económica.

Es necesaria la creación de hogares/refugios transitorios —a partir de la expropiación de los grandes hoteles y de las propiedades ociosas de la Iglesia— y un plan de créditos baratos de vivienda a corto plazo, para que las mujeres puedan salir de las casas en las que están expuestas a la violencia. Además, hay que garantizar para todas las mujeres mayores de 15 años que no tengan ingresos o cuyos salarios no alcancen a cubrir los servicios básicos de vivienda, un “salario de cuarentena", suficiente para cubrir las necesidades y el costo de la canasta básica, y que este aumente según la inflación.

Además, hay que garantizar transporte seguro y alumbrado público, así como medidas de acompañamiento de quienes se desplazan a horas muy tempranas o tardes para laborar, enfrentándose al vacío panorama que en la vía pública ha generado la cuarentena. Vinculado a esto, para garantizar nuestra seguridad y enfrentar el feminicidio, exigimos la desmilitarización inmediata del país, y la garantía de seguridad de la población a través de la autoorganización y autodefensa organizada por los grandes sindicatos, centros de trabajo y asambleas barriales.

3. Plan de emergencia para nuestras hermanas migrantes. ¡La clase obrera es una y sin fronteras!

La crisis migratoria ya era grave previo a la pandemia, pero ahora se recrudece. El hacinamiento en estaciones migratorias, la represión de las protestas que ha despertado el trato inhumano de la policía migratoria, guardia nacional y ejército hacia la población migrante, además del abandono de quienes son deportadxs desde Estados Unidos son intolerables y colocan a las personas migrantes en una situación de extrema vulnerabilidad ante el COVID-19. En esta ofensiva, las mujeres y población LGBT+ se llevan la peor parte, enfrentando además la violencia sexual, el intercambio forzado por cuerpos represivos para obtener insumos a cambio de servicios sexuales, y la violencia del crimen organizado, coludido con las redes de trata y prostitución.

Es necesario exigir la libertad de todas y todos los migrantes detenidos, así como plenos derechos para todes, incluyendo el derecho a la salud, a refugios dignos y en condiciones sanitarias óptimas. Exigimos además, subsidios equivalentes al costo de la canasta familiar, y el cese a la represión y el hostigamiento hacia los migrantes, que hoy está encabezado por la Guardia Nacional, y la desaparición de ésta y todas las corporaciones policíaco-militares al servicio de la represión y las deportaciones. La lucha por plenos derechos para las personas migrantes debe ser abrazada por los sindicatos, las organizaciones obreras, populares y políticas, así como por el conjunto de la clase trabajadora a ambos lados de las fronteras.

4. Centralización y nacionalización inmediata del sistema de salud y aumento del 10% del PIB al presupuesto. ¡Cuidemos a quienes nos cuidan!

Especialistas en salud pública han planteado como un problema grave la fragmentación del sistema sanitario en México, la falta de comunicación y organización eficiente entre instituciones del sector. A esto sumamos las consecuencias del desmantelamiento que implicó el neoliberalismo, y la privatización del derecho a la salud, encarnadas especialmente por los hospitales privados.

El convenio entre el gobierno y la Asociación Nacional de Hospitales Privados y el Consorcio Mexicano de Hospitales con el que se ponen a disposición cerca de 3 mil camas para la atención de partos principalmente, se muestra como una “ayuda” de los empresarios. Sin embargo, en los hechos, implicará la transferencia de millones de pesos a las arcas de quienes convierten el derecho a la salud en un negocio. La división entre la salud pública y privada la resienten tanto personal médico como personas usuarias, puesto que al convertir la salud en un negocio, la atención, los servicios y las condiciones laborales siguen siendo de primera para unos pocos, y de tercera para las grandes mayorías.

El problema no solo es la crisis sanitaria, si no años de desmantelamiento del sector salud, que hoy deja a la deriva la vida de millones de trabajadores que son atendidos en estos centros, con un gobierno que cínicamente declaró que priorizará las vidas de jóvenes sobre las de adultos mayores, con menos esperanza de vida.

Ese abandono hoy tiene a las y los trabajadores de la salud -un gremio conformado en un 50% por mujeres médicas y 75% enfermeras y técnicas de la salud- enfrentando la pandemia con insumos de mala calidad, insuficientes y en muchísimos casos sin insumos mínimos, desabasto que obliga a trabajadores a poner de sus salarios para protegerse y seguir laborando. Con ello exponen la vida de las trabajadoras que en primera línea enfrentan el COVID-19, quienes, además, ya sufrían la carga extenuante de largas jornadas laborales y bajos salarios, y también las vidas de sus familiares.

Por esto, es necesaria la centralización y estatización del sector salud para que funcione bajo control de sus trabajadores y trabajadoras, pues son quienes conocen en carne propia los déficits y necesidades del sector, a diferencia de los dueños de los hospitales y directivos que funcionan priorizando las ganancias. Exigimos la basificación de todo el personal, y la reducción de las jornadas laborales sin que esto afecte sus salarios, que deberían cubrir el costo de vida y de la canasta básica, así como aumentar según la inflación. Si se reparte el trabajo disponible entre todos los técnicos y profesionales de la salud sin reducir el salario, podrían trabajador todos y trabajar menos.

Para eso, es necesario el aumento inmediato del presupuesto. ¡Todos los recursos para enfrentar la pandemia! ¡Basta de enriquecer a los millonarios! Que el gobierno implemente impuestos progresivos a las grandes ganancias para financiar un sistema universal de salud público y digno y deje de pagar la ilegítima deuda externa valuada en más de 200 millones de dólares que hoy podrían utilizarse para enfrentar la crisis sanitaria.

Solo así, además, podremos garantizar la cobertura integral de todas las enfermedades y de procedimientos como la interrupción del embarazo de manera legal, gratuita y segura en todas las clínicas y hospitales del país; tratamientos de hormonas y demás que requieren medicamento especializado, una demanda fundamental cuando los sectores conservadores buscan atacar nuestro derecho a decidir sobre nuestros cuerpos y vidas.

5. ¡Tests masivos y gratuitos ya! Una pandemia no puede enfrentarse con los ojos cerrados

La comunidad científica ha planteado que para ubicar y aislar los brotes de contagio, es clave el testeo en todas las personas con síntomas y todas las personas que estuvieron en contacto con personas contagiadas.

Además, de manera preventiva y para proteger la vida de las y los trabajadores, es de suma importancia el testeo frecuente de los y las trabajadoras de la salud, así como de todas las personas que siguen trabajando en sectores esenciales.
Sin embargo, las autoridades del sector salud, han decidido únicamente recluir a los sectores que presentan síntomas, sin hacer las pruebas, incluso para las y los trabajadores de la salud. Por ello, exigimos se invierta en la aplicación de testeos masivos gratuitos para toda la población, incluyendo quienes están en primera línea enfrentando la pandemia.

6. Pensiones dignas a las todas las personas mayores, “salarios de cuarentena” para las y los trabajadores informales

El neoliberalismo en México no sólo explica el desmantelamiento de derechos elementales como la salud, también la difícil situación que enfrentan millones de trabajadores en su retiro al no poder acceder a pensiones o al percibir pensiones miserables. Incluso el apoyo que otorga el gobierno, aunque en muchos casos es el único ingreso de miles de adultos mayores, es muy insuficiente, pues asciende a los dos mil 500 pesos bimestrales.

En medio de una crisis que deja en mayor vulnerabilidad a los y las adultas mayores -mayoría entre la población de la tercera edad-, se vuelve urgente garantizar pensiones dignas para toda esta población. Creemos que estas pensiones deben cubrir mínimamente el costo de la canasta familiar, aproximadamente $16 mil pesos, cubriendo todas las necesidades básicas: salud, alimentación nutritiva y suficiente, vivienda digna, vestido, etcétera. Con crisis sanitaria o sin crisis sanitaria, ¡que nada les falte a quienes enfrentan la vejez!

En un país en el que el 57% de las y los trabajadores son “informales”, es decir que más de 30 millones de personas viven al día -la gran mayoría mujeres-, se vuelve urgente garantizar “salarios de cuarentena” que cubran el costo de la canasta básica y aumenten según la inflación, que deberían estar garantizados también para toda persona mayor de 16 años que resida en territorio mexicano, como una medida fundamental para superar la crisis económica profundizada con el desempleo que genera la pandemia

¡Pensiones y subsidios para que ninguna familia tenga carencias en la cuarentena! Ataquemos las fortunas multimillonarias de quienes se enriquecen con esta pandemia y con la explotación de millones de trabajadores y trabajadoras.

7. Control de precios, apertura de libros de contabilidad y créditos baratos para pequeños comerciantes

En tiempos de crisis, los grandes capitalistas especulan, concentrando las mercancías y elevando los precios, medida común impuesta por los monopolios. A pesar de ganar millones de la explotación de la clase trabajadora, en cuanto hay crisis argumentan la quiebra y falta de liquidez para descargar la crisis sobre nuestras espaldas. Las consecuencias de esta especulación y del aumento de precios las enfrentamos sobre todo las mujeres, quienes administramos la miseria en nuestros hogares.

Es necesario imponer el control de precios para evitar la especulación en tiempos de necesidad, en congelamiento de los mismos y el regreso a los precios antes de la crisis, a través de comités conformados por productores y consumidores, y exigir la apertura de los libros de contabilidad de toda empresa que argumente la quiebra para ver realmente las prioridades de inversión y gasto de los capitalistas, como un primer paso para avanzar en poner a producir bajo control de las y los trabajadores y expropiar toda empresa que cierre, despida o quiebre. Y las empresas que lucren con nuestras necesidades y especulen con los precios, deben ser puestas bajo control de sus trabajadores y comités de usuarios.

Vinculado a esto, es necesario implementar créditos baratos que permitan que pequeños comerciantes garanticen estas medidas para sus trabajadores y trabajadoras, evitando despedirlos por quiebra, y también para los pequeños productores y pueblos originarios y campesinos que cultivan el campo, quienes enfrentan la voracidad del agrobussiness y el despojo capitalista.

Para estos sectores, el gobierno anuncio créditos y los banqueros prorrogas para sus clientes, sin embargo, esto es insuficiente considerando los 299 millones de pesos de ganancias de los banqueros simplemente generadas por intereses. Es necesario que se condonen las deudas, por créditos hipotecarios, de nómina y consumo. Para hacer real los planes de créditos baratos, a los bancos que se enriquecen a costa de la clase trabajadora y que exponen hoy a sus empleados, como Banco Azteca y Bancoppel, así como la nacionalización de la banca extranjera. Esto en perspectiva de la estatización y centralización de la banca, y que esté bajo control de sus trabajadores, respetando los depósitos de nómina, de profesionistas independientes, de pequeños productores y comerciantes.

8. Reconversión productiva para combatir la pandemia bajo la perspectiva del control obrero de la producción. ¡Sólo la clase obrera puede sacarnos de esta crisis!

Mientras los empresarios arriesgan las vidas de la clase obrera para sostener la producción de bienes no esenciales y el funcionamiento de sectores indispensables de la economía, buscan degradar aún más la vida de millones para conseguir más ganancias apenas se reanuden las actividades, muchas de las cuales hacen pasar por esenciales para acelerar su reactivación. Se necesitan ventiladores, equipos de protección, camas de hospital, desarrollo de tests y vacunas, suministro de alimentos nutritivos y agua potable, no automóviles, ni bolsas de diseñador ni comida chatarra.

También hace falta una distribución equitativa y sin lucro de los bienes e insumos necesarios para la vida cotidiana. Por eso es necesario reconvertir la producción en todas las empresas donde sea posible; garantizando las condiciones de higiene y seguridad de sus trabajadores, hay que reorientar la producción para enfrentar la crisis. Se pueden poner las cadenas productivas y el trabajo de millones al servicio de combatir la pandemia, en vez de garantizar las ganancias de los empresarios. Y para garantizar esto es necesario apelar a la creatividad y la solidaridad de la clase trabajadora: sólo bajo control obrero se puede llevar a cabo un plan como éste, sin que la utilidad de los empresarios sea el factor que rija la producción.

9. Alto a la militarización de la pandemia y regreso inmediato de las fuerzas represivas a sus cuarteles

Las trabajadoras junto a nuestros compañeros podemos coordinar las medidas preventivas y de distanciamiento social. El gobierno federal decretó que el ejército, como parte del plan D-N-III, controlará cientos de hospitales públicos y privados, con la perspectiva de generalizar el control militar del sistema de salud frente al riesgo de protestas ante la falta de insumos y la saturación de hospitales.

Se ha profundizado la presencia del ejército en el país, esta institución no sólo es responsable de graves casos de desaparición forzada (como el caso de los 43 normalistas de Ayotzinapa), está más que probado que su presencia agrava exponencialmente los casos de violencia sobre las mujeres: feminicidios, desapariciones, violaciones, sin olvidar que se han convertido en el muro humano que solicitaba Trump, persiguiendo, asesinando y violando brutalmente los derechos de nuestras hermanas migrantes y sus familias. AMLO publicó un decreto presidencial que mantendrá a los cuerpos militares en las calles hasta el 2024, una verdadera afrenta contra la población, las madres y familiares de víctimas de feminicidio y desaparición forzada.

No podemos permitir que se fortalezcan los rasgos autoritarios del gobierno, el cumplimiento de la cuarentena puede garantizarse con mecanismos no represivos, en primer lugar, asegurando que toda la población pueda permanecer en su casa sin perder el trabajo ni morir de hambre y, posteriormente, organizando colectivamente, de manera democrática e independiente al gobierno, las medidas para respetar la cuarentena. Exigimos la desmilitarización del país, condición que aumentó la violencia feminicida contra las mujeres, la disolución de los cuerpos represivos y que el presupuesto destinado a estos sea implementado en salud y educación.

10. Por un movimiento de mujeres junto a la clase trabajadora

Se vuelve urgente que toda la fuerza que las mujeres hemos mostrado en los últimos años, se organice y se ponga al frente de estas y todas las exigencias que garanticen recursos suficientes para enfrentar las pandemia, así como condiciones de vida y de trabajo digna para nosotras, el conjunto de los trabajadores, la disidencia sexogenérica y la juventud.

Sin embargo, la fuerza del movimiento de mujeres no basta para dar la vuelta a las prioridades. Necesitamos la alianza con los millones de asalariados, de los cuales nosotras somos el 50 %, pues es la clase trabajadora quien levantar un programa de conjunto para resolver las reivindicaciones de la población oprimida por el patriarcado, el racismo, el colonialismo y que es super explotada por el capitalismo.

Por ello, para quienes militamos bajo la perspectiva del feminismo socialista, es estratégica la alianza con los trabajadores y trabajadoras en lucha, y que hoy enfrentan la pandemia junto a nosotras.

Que esta crisis la carguen los patrones con sus obscenas fortunas y no las trabajadoras, las jóvenes o las migrantes. Porque nuestras vidas valen más que sus ganancias, ¡exigimos nuestro derecho al pan pero también a las rosas!






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