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Red Internacional

Tanto la derecha como el gobierno se montan sobre las demandas de las mujeres a través de sus figuras femeninas, pero ¿realmente nos representan?

Hace dos años, en los días previos al 8 de marzo, Olga Sánchez Cordero, entonces secretaria de Gobernación, afirmaba que la Cuarta Transformación era una "transformación" feminista. Y es que no se puede negar que en el gobierno de la 4T algunas mujeres han tenido un papel casi protagónico ─solo por detrás de la figura de López Obrador─.

En los últimos años, al menos 9 mujeres han ocupado las gobernaturas de distintos estados de la república. Claudia Sheinbaum ─una de las figuras más fuertes para las elecciones presidenciales del 2024─, en la CDMX, Marina del Pilar Avila en Baja California, Layda Sansores en Campeche, Indira Vizcaíno en Colima, Evelyn Salgado en Guerrero, María Elena Lezama en Quintana Roo y Lorena Cuéllar en Tlaxcala; todas ellas impulsadas por Morena.

También la derecha avanza con sus mujeres al frente, pues ostenta al menos dos gubernaturas, la de Maria Teresa Jiménez en Aguascalientes y la de María Eugenia Campos en Chihuahua, ambas panistas.

De acuerdo con la revista Forbes, 12 mujeres cercanas al presidente (entre ellas Olga Sánchez Cordero, Maria Luisa Alcalde, Alejandra Frausto, Nadine Gasman, Patricia Trujillo, Rocío Nahle y Maria Luisa Albores) están consideradas dentro de las 100 mujeres más poderosas en nuestro país.

Pese a que en la actualidad, gracias a la lucha de las mujeres, algunas han logrado romper el techo de cristal y han accedido a cargos públicos importantes, esto no se ha visto reflejado en una mejoría de las condiciones de vida de las mayoría de nosotras pues seguimos padeciendo la violencia, los feminicidios y la precarización laboral. Tan sólo el año pasado se registraron 3 mil 754 muertes violentas de mujeres y las desapariciones de mujeres se ha incrementado en un 10 % desde el 2018.

Esto no es casual, pues más allá de su género, las mujeres que ostentan cargos públicos ─no sólo las gobernadoras, sino también las secretarias de Estado, las directoras y subdirectoras de distintas dependencias, etc.─, defienden una política que pone por delante intereses que nada tienen que ver con los de las mujeres trabajadoras, jóvenes y estudiantes en nuestro país, mientras mantienen un discurso de “lucha” por los derechos de las mujeres y dicen estar de nuestro lado.

La politica de precarización laboral de la 4T tiene rostro de mujer

Muchas de nosotras, principalmente las que laboramos en el sector estatal, hemos enfrentado en carne propia la política de austeridad republicana del gobierno de la 4T, donde han sido precisamente mujeres quienes las han venido implementando. He aquí algunos ejemplos:

  • Sutnotimex y SanJuana Martínez: Violaciones al contrato colectivo de trabajo, despidos injustificados ─principalmente de mujeres, incluyendo a una trabajadora embarazada a quien sacaron a empujones de su centro de trabajo─, y tratos déspotas hacia las y los trabajadores, fueron algunas de las arbitrariedades cometidas por SanJuana Martínez a quien en distintas ocasiones el presidente López Obrador dio su respaldo. A más de tres años del inicio de la huelga las trabajadoras han enfrentado hambre, frío, muerte de familiares y amigos, así como enfermedades graves mientras que la funcionaria ─que se dice a sí misma feminista─ continúa cobrando un salario de 130 mil pesos mensuales.
  • Delfina Gómez, la SEP y el EdoMex: La candidata estrella para la gobernatura del Estado de México fue acusada de corrupción por descontar el 10 % del salario de los empleados de la alcaldía de Texcoco. En su paso por la SEP, fue quien forzó el regreso inseguro a clases presenciales y quien fortaleció los mecanismos de USICAMM (Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y Maestros) que profundizan la precarización laboral de los docentes de educación básica. Desde el gobierno de la 4T nos vendieron que “como maestra” estaría cercana a las necesidades de las escuelas, pero ella no modificó ni un ápice de las condiciones precarias en que las maestras y maestros llevamos adelante la labor educativa y, en medio de la implementación del Nuevo Marco Currícular ─y las críticas en su contra─ se retiró para contender por la gobernatura del Estado de México.
  • Raquel Sosa y las Universidades del Bienestar Benito Juárez: Esta funcionaria ─quien goza de un sueldo de 91 mil pesos mensuales─ se ha caracterizado por violentar los derechos laborales de los alumnos y maestros, a quienes incluso se niega a reconocer como trabajadores. Amedrenta, amenaza y despide a quienes defienden sus derechos. Los profesores y profesoras que laboran en esta institución, en su mayoría mujeres, han denunciado en varias ocasiones que han sido obligados a firmar convenios de prestaciones de servicios educativos ─figura con la cual niega cualquier derecho laboral a los docentes─ e inlcuso recibió una demanda colectiva de más de 100 docentes despedidos de las UBBJ.
  • Programas sociales, Rosaura Ruíz y Claudia Sheinbaum: Uno de los programas sociales más importantes del gobierno de la CDMX es el de PILARES. Se abrieron 25 por toda la ciudad de México, los cuales, según la jefa de gobierno, atienden a más de 100 mil jóvenes a través de talleres, cursos, actividades deportivas y la asignación de becas a niños y jóvenes.

Lo que ni Rosaura Ruíz, extitular de la Secretaría de Educación Ciencia, Tecnología e Innovación de la Ciudad de México (SECTEI) ni Claudia Sheinbaum dicen, es que esta atención la realiza un ejército de jóvenes ─en su mayoría mujeres─ altamente precarizadas, pues a pesar de tener un jefe, un horario y un espacio de trabajo no son consideradas trabajadoras sino beneficiarias del mismo programa social que atienden. Por lo tanto no cuentan con ningún derecho laboral salvo la remuneración económica ─cada vez más disminuida─ que reciben por su labor.

Asimismo, como titular de SECTEI, Rosaura Ruiz ha declarado en diversas ocasiones que los trabajadores del Instituto de Educación Media Superior (IEMS) deben conformarse con aceptar “la política salarial nacional”, cuando éstos han estallado la huelga en defensa de sus magros ingresos y por sus derechos laborales. Por lo visto, la funcionaria no opina lo mismo sobre el sueldo de los altos funcionarios del IEMS, pues su directora general, Silvia Jurado Cuellar, recibe un salario mensual de 134,328 pesos, según han denunciado los mismos trabajadores.

Las mujeres debemos organizarnos de forma independiente y combativa

Estos casos son solo una muestra de la política que el gobierno de la 4T está implementando colocando mujeres ─muchas de las cuales se autodenominan feministas─ al frente de las dependencias que más precarizan a sus trabajadoras.

Pero, como planteamos aquí el “feminismo” de la 4T y sus representantes buscan institucionalizar las demandas de las mujeres y quitarles todo filo combativo, incluso haciendo concesiones mínimas para pasivizar al movimiento de mujeres. Pues nuestras demandas son una asigntaura pendiente que no pueden resolver por su condición estructural.

Al mismo tiempo la derecha busca posicionarse sobre el descontento que se está desarrolllando por las medidas de la 4T para recomponerse frente a las elecciones del 2024, planteando incluso que la marea rosa ─haciendo alusión al color que usaron en la última movilización en “defensa del INE”─ se combine con la marea morada este 8M.

Pero, como planteamos acá nosotras sabemos que ambos bandos buscan aprovechar nuestras demandas y convertir nuestras fuerzas en botín político y electoral mientras están de acuerdo en mantener la precarización laboral, la militarización del país y las demás condiciones estructurales que favorecen la violencia contra nosotras.

Es por ello que frente a este escenario, desde la agrupación de mujeres y disidencias LGBTIQAP+, Pan y Rosas, consideramos que es necesitamos organizarnos de forma independiente de los partidos del régimen, confiando en nuestras propias fuerzas y teniendo como aliados, al conjunto de las y los trabajadores. Un primer paso para lograr esta organización y unidad lo queremos dar este 4 de marzo en la Reunión entre trabajadoras y estudiantes, convocada desde la Asamblea de Trabajadores en Lucha, para organizar un bloque combativo e independiente que marche en unidad este 8 de marzo.

Inscríbete aquí Te esperamos.


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