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Red Internacional

1° de mayo. Las mujeres al frente en la lucha contra la precarización y la violencia

Por un 1° de mayo combativo, independiente y antiimperialista. Las mujeres y disidencias nos sumamos a los reclamos contra la precarización laboral y los despidos, y para unir fuerzas contra la violencia y por todos nuestros derechos.

Joss Espinosa@Joss_font

Miércoles 27 de abril | 16:48

Después de dos años de pandemia las condiciones laborales no han mejorado, nuevamente, quienes viven la peor parte son las mujeres de la clase trabajadora, que son contratadas en los empleos más precarios, con menos salarios, o son las primeras en ser despedidas. A esto se suman las dobles o triples jornadas laborales que significan el trabajo de cuidados y reproductivo, que recae mayoritariamente en las mujeres.

Las mujeres componen el 40 % de la población económicamente activa; de estas el 71 % recibe ingresos menores a 5 salarios mínimos, el 44.7 % no cuenta con acceso a la salud, y el 44.1 % no tiene un contrato.

Pero las condiciones de precarización tienen consecuencias aún más profundas, pues de la mano de la falta de derechos laborales y los bajos salarios, vemos una escalada de la violencia hacia las mujeres y disidencias a nivel nacional.

Las desapariciones, los feminicidios y la violencia en general van en aumento, y no de forma casual, precisamente quienes más padecen esta violencia son las mujeres de la clase trabajadora, de los sectores populares, las más pobres.

El fenómeno del feminicidio inició en un contexto particular en el que se combinaban elementos de precarización y militarización; Ciudad Juárez mostró lo letal de esa combinación para las mujeres. Rápidamente esto se extendió como un cáncer en contextos similares, barrios populares, con zonas industriales. Todo esto en un contexto de total impunidad, en el que las instituciones de “justicia” son omisas o ponen trabas para la resolución de los casos de feminicidio y desapariciones.

Recientemente, el caso de feminicidio de Debanhi ha causado una enorme indignación a nivel nacional, con múltiples movilizaciones se denunció que lo que pasa en Nuevo León no es un caso aislado, y que el movimiento de mujeres que ha salido de forma masiva a denunciar la violencia, aun tiene mucho por lo que luchar. Pero este caso además evidenció nuevamente la responsabilidad y complicidad de las instituciones, pues se denuncia que la Fiscalía fue quien manipuló el caso.

En este contexto, los partidos de todos los colores aseguran “estar a favor de las mujeres”, la derecha cínica intenta tomar nuestras demandas para golear al gobierno, pensando que olvidamos que fueron precisamente los sexenios del PAN y el PRI, quienes implementaron medidas que aumentaron la militarización y la precarización y con ello, el fenómeno del feminicidio, ahora se llenan la boca diciendo que hay que implementar medidas para las mujeres, cuando ellos también son responsables de la crisis de violencia tan grave que atravesamos.

Por otro lado, el gobierno de AMLO ha intentado hacer la vista a un lado ante esta grave situación. Su discurso intenta imponer una brecha entre feministas buenas y malas, que solo apuntan a la deslegitimación del movimiento de mujeres, así como a su criminalización. Mientras mantiene la línea de seguridad de militarización, ahora de la mano de la Guardia Nacional.

El caso más reciente de represión se dio contra el plantón Triqui, que se encontraba en Av Juárez, el cual fue desalojado; un plantón que era sostenido mayoritariamente por mujeres, las cuales, además de ser golpeadas, fueron amenazadas por Estela Damián, directora del DIF, con ser separadas de sus hijes si no se retiraban.

En este 1° de mayo, es importante visibilizar que, las mujeres hemos sido parte importante de los procesos de lucha contra los despidos y la precarización, como lo muestran las luchas del Sutnotimex, del sector cultural, salud y educación. Pero es aun más importante visibilizar que las demandas en contra el feminicidio y las desapariciones, así como por derechos elementales como el aborto, no son ajenas a la lucha de la clase trabajadora, pues como ya mencionabamos son precisamente las mujeres de dicho sector quienes mayoritariamente se ven afectadas por la crisis de violencia.

La gran mayoría de las mujeres no están sindicalizadas, y aquellas que lo están no encuentran en los sindicatos una verdadera herramienta de lucha para defender sus derecho laborales y menos aún para enfrentar la violencia y conquistar otros derechos. Esto debe cambiar, ante la grave situación de violencia que vivimos los sindicatos, iniciando por aquellos que se reivindican democráticos, no pueden simplemente mirar a otro lado, es indispensable que los mismos estén al servicio de nuestras luchas, para ello es necesario arrancarlos de las manos de las burocracias sindicales y el charrismo.

El movimiento de mujeres cada vez toma más fuerza, no solo en las calles, sino que, comienza a visibilizarse en los centros de trabajo y estudio, las condiciones de desigualdad y violencia que vivimos cotidianamente. pero también debe vincular su lucha a las demandas por condiciones dignas de trabajo y de vida. De ahí que, nos parece urgente articular esas demandas, tanto para fortalecer al movimiento de mujeres, como las luchas de trabajadoras y trabajadores en curso.

Tomemos las calles este 1° de mayo, contra la precarización y los despidos, por un alto a los feminicidios y por el derecho al aborto legal, seguro, libre y gratuito en todo el país. Marcha con Pan y Rosas México




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