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Red Internacional

Hipocresía capitalista.Las empresas ecocidas y el nuevo “Pabellón nacional de la biodiversidad”.

El pasado 5 de octubre se inauguró el “Pabellón nacional de la biodiversidad”, donde figuras públicas y empresariales se reunieron para celebrar un proyecto en favor de “la divulgación de la ciencia y la biodiversidad nacional”. ¿Qué hay detrás de este proyecto?

Viernes 8 de octubre | 00:08

El nuevo Pabellón Nacional de la Biodiversidad es un proyecto con múltiples finalidades, pues servirá tanto para la investigación como un museo que divulgará conocimientos de ciencias biológicas y de la biodiversidad; en él se alojan colecciones de especies nacionales del Instituto de Biología de la UNAM.

El proyecto, desde inicios del 2019, se promocionó como una donación del empresario Carlos Slim para “apoyar” la investigación y divulgación científica de la UNAM. Tuvo un costo aproximado de 9,7 y 12,1 millones de dólares (200 y 250 MDP) y se ubica a un lado del Museo de Arte Contemporáneo dentro de Ciudad Universitaria. Se inauguró el pasado 5 de octubre, donde estuvieron presentes la jefa de gobierno de la CDMX, Claudia Sheinbaum, el rector de la UNAM, Enrique Graue, y el propio Carlos Slim.

En la misma inauguración, la jefa de Gobierno celebró el proyecto diciendo que “es una gran oportunidad para la difusión de la ciencia y el conocimiento en general”, además de ser una buena alternativa para la conservación de la biodiversidad nacional. Sin embargo, se esconde una profunda contradicción por parte de las empresas que participaron en la construcción del proyecto como fue el caso de “Grupo Carso”, ya que este tiene fuertes implicaciones en la devastación del medio ambiente por medio de la explotación minera y otros proyectos ecocidas en el país.

La hipocresía de Slim

No es un secreto que casi muchas concesiones mineras cedidas a empresas mexicanas en el terreno de la minería (una de las industrias más contaminantes), le pertenecen a “Grupo Carso”, haciéndolo responsable, no sólo de la devastación ambiental, sino también de despojo de tierras, persecución de defensores del medio ambiente y uso irracional del agua (mucha de ella indispensable para poblaciones indígenas).

La minería no es la única actividad ecocida de “Grupo Carso”, pues también ha estado presente en otros proyectos como la autopista Jala (Nayarit-Puerto Vallarta); con sus 183 kilómetros amenaza a una población extensa de jaguares y otras especies endémicas. Ambientalistas de la zona han denunciado por mucho tiempo la deforestación provocada por la maquinaria pesada y la complicidad que tiene esta autopista con grandes hoteleras y la industria turística en general.

No olvidemos también la íntima relación de “Grupo Carso” con el aeropuerto internacional de Texcoco, un megaproyecto en el que diversas empresas buscaban sacar provecho a costa de los pobladores de la zona, entre ellos el pueblo de Atenco y su brutal represión por parte del gobierno de Enrique Peña Nieto.

Véase : Aeropuerto, ¿para quién?

Por otro lado, actualmente el presidente Andrés Manuel mantiene una fuerte relación con esta empresa para sacar adelante el Tren Maya, duramente criticado por despojos y represión a pueblos indígenas, defensores del medio ambiente y un pésimo estudio de impacto ecológico.

Véase: Slim gana licitación de Tren Maya: beneficios de ser “amigo” del presidente

Esto sin mencionar la línea 12 del metro, pues, desde mucho antes del colapso de las vías, varios medios denunciaban fraude, lavado de dinero y corrupción por parte de “Grupo Carso” y otras empresas que participaron en la construcción de dicha línea.

El pabellón nacional de la biodiversidad es un proyecto que Carlos Slim, y la casta empresarial en general, de la mano con la burocracia de la UNAM (el rector y allegados), sacan adelante con un objetivo claro: lavarse las manos de su devastación ecocida en todo el país para disfrazar sus verdaderos intereses.

El gobierno de Claudia Sheinbaum, así como lo hizo Mancera con el cáncer de las grandes inmobiliarias en la CDMX, glorifica estas donaciones de las empresas para esconder los verdaderos daños que le hacen al medio ambiente. Es el capitalismo y el ansia de ganancia empresarial lo que acaba con el planeta y “Grupo Carso” esconde esta verdad con proyectos como el Pabellón.

Empresas en la universidad ¿un paso a la privatización de la educación?

Como decíamos, el costo de este proyecto ronda los 10 y 12 millones de dólares (200 y 250 MDP). La fortuna de Carlos Slim ronda los 75 mil 900 Millones de dólares, que en pesos mexicanos es una cifra de 19 dígitos, una fortuna imposible de imaginar. La donación no es nada comparado con la fortuna del empresario.

El patrimonio de Carlos Slim es, en realidad, producto de la explotación de miles de trabajadores (expresado con la huelga de Amatech y la precariedad de trabajadores de call center), pues él acapara el mercado de las telefonías en toda América latina, un negocio muy rentable en esta era digital donde el internet es fundamental en estas épocas (aún más en nuestros tiempos de pandemia).

Véase: Huelga en Call Center de Grupo Carso: exigen aumento salarial

Mientras el pueblo pobre y trabajador sufre los estragos del COVID, Carlos Slim se llena los bolsillos con su servicio telefónico y de internet. Y con la modalidad en línea la venta de internet en el país creció considerablemente. Sin embargo, son muy pocos los que tienen acceso a este servicio, provocando la más grande deserción escolar de los últimos tiempos.

Slim oculta su verdadero rostro arrojando “migajas” al estudiantado pobre, intentando aparecer como un empresario “filantrópico” y preocupado por el medio ambiente. A tiempo que es responsable de la precariedad laboral que vivimos millones de jóvenes de la que él se beneficia y del saqueo empresarial.

Desde la Agrupación Juvenil Anticapitalista, denunciamos sistema burocrático y antidemocrático de la UNAM. Los altos directivos guardan una íntima relación con el sector empresarial para velar por sus propios intereses.

Las autoridades ceden ante Grupo Salinas y Grupo Carso para que escondan su verdadero rostro sin consultar con la comunidad universitaria. No nos oponemos a la inversión en materia de divulgación científica de forma pública y gratuita para todxs, pero sí cuestionamos este tipo de acciones hipócritas que buscan lavarles la cara a los millonarios explotadores.

Nosotros no quitamos el dedo del renglón y cuestionamos ¿quiénes deciden en la universidad y a favor de quienes lo hacen?

Véase: Trasfondo de la precarización docente en la UNAM

Lo anterior sin mencionar el desvío de recursos en la universidad y muchos actos de corrupción, evidenciados por movimientos magisteriales como el de “La UNAM no paga”.

Exigimos impuestos a las grandes fortunas como la de Carlos Slim para que haya una inversión más grande al sector educativo, y, así, se creen muchos otros pabellones de la biodiversidad gestionados por trabajadores, estudiantes y científicos, además de más escuelas y universidades, públicas y gratuitas, para todxs y que estén bajo el control de las y los trabajadores, maestras, maestros, investigadores y el estudiantado.

Somos nosotros quienes debemos tomar las decisiones en la universidad y no los directivos, responsables de la precariedad que vive la comunidad universitaria.

Por educación pública y gratuita para todo el pueblo pobre y trabajador.
Por muchos más pabellones bajo el control de la comunidad universitaria.
Impuestos a las grandes fortunas en beneficio del bienestar social.
Aumento al presupuesto educativo para que nadie quede fuera.




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