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Red Internacional

La pandemia y las clases a distancia habían retrasado las elecciones sindicales en las más de 60 secciones que componen nuestra organización. Los charros que ahora lo dirigen aseguran que, con las modificaciones estatutarias impuestas por la reforma laboral, el SNTE se “democratizará”. ¿Será cierto?

Miércoles 3 de noviembre de 2021 | 21:47

En el 2020, el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) publicó el nuevo reglamento de elecciones sindicales para renovar a los representantes de las secciones que integran el sindicato; sin embargo, la dirigencia nacional -encabezada por Alfonso Cepeda- aseguró que este proceso no se pudo llevar adelante por la pandemia y las restricciones de la movilidad en el sector educativo.

Ahora, tras la imposición del regreso presencial por parte del gobierno federal y los gobiernos estatales, se llevó a cabo la renovación de los Comités Ejecutivos Seccionales (CES) con el aval de los charros del SNTE, en algunos estados como Baja California (secciones 2 y 37), Tlaxcala (sección 31) y Nuevo León (sección 21).

Estos procesos se caracterizaron por los escasos días que tuvieron los docentes y trabajadores de base en esos estados, para poder informarse acerca de la elección y para poder ejercer a partir de ello su derecho a votar de manera libre, informada y consciente, optando por alguna de las planillas registradas o por presentar una propia.

En el caso de Nuevo León, la convocatoria fue publicada en la página oficial del SNTE el pasado 18 de octubre y la elección se realizó el 21 del mismo mes, apenas tres días después. En Baja California, su proceso electoral se realizó con el semáforo epidemiológico en color naranja y fue convocado el 17 de octubre, sólo 4 días antes de que se realizó la elección.

Adicionalmente, el reglamento establece que los cargos directivos en los CES solo pueden ser ocupados por personas que llevan más de 5 años en el sindicato y que ya hayan tenido un cargo sindical.

Evidentemente, los tiempos y requisitos de estas elecciones están diseñados para favorecer al charrismo sindical y posibilitarle mantener el control de la mayoría de las secciones. Esto a pesar de ser repudiado por la amplia mayoría de la base magisterial, por seguir siendo cómplice de los ataques contra los derechos laborales de los trabajadores de la educación y contra la educación pública, que continúan bajo el gobierno de la 4T.

Lo que menos le conviene a los gobiernos federal y estatales es que surjan nuevas dirigencias en el magisterio realmente democráticas, independientes y combativas, que cuenten con respaldo de las bases y que cuestionen sus planes.

Elecciones sindicales y reforma laboral

Lo novedoso de estos procesos -los cuales continuarán en las demás secciones del país-, es la implementación del “voto universal, directo y secreto” para la elección de los dirigentes, cuando antes eran nombrados en los congresos seccionales por los delegados.

El fundamento legal para este cambio proviene de la reforma laboral del 2019, promovida por el actual gobierno federal, que estableció la obligación para todos los sindicatos de elegir a sus dirigentes mediante el “voto universal, directo y secreto”. Esto fue acatado inmediatamente por los líderes del SNTE, que modificaron los estatutos del sindicato para ponerlos a tono con lo establecido en la reforma laboral de la 4T, sin consultar, ni por error, a las bases.

A la luz de las experiencias impulsadas por el charrismo sindical durante décadas, muchas trabajadoras y trabajadores podrían considerar que la modificación de los mecanismos de elección de los líderes sindicales representa, en sí mismo, un paso adelante en la democratización de las organizaciones de los trabajadores. Sin embargo, esto no garantiza una verdadera democracia sindical. Aún más, estos cambios, al ser impuestos “desde arriba” y a espaldas de la base, significaron una mayor intromisión del Estado en la vida interna de nuestras organizaciones y, por lo tanto, menos autonomía, democracia y libertad sindical, a favor del charrismo.

Yendo más a fondo, se basa en la ilusión de que, el voto universal como mecanismo fundamental de la democracia, en sí mismo garantizará un funcionamiento democrático, mientras que, en la realidad, por los perversos mecanismo impuestos para estos procesos, solo podremos elegir entre unos u otros sectores del charrismo sindical, y luego, no tendremos ninguna participación real en la vida cotidiana de nuestro sindicato, e incluso, si estamos en desacuerdo con lo que los charros definen, seremos reprimidos de diversas formas, en las calles y en las escuelas, como ha ocurrido hasta el momento.

Algo parecido ocurrirá con las elecciones sindicales para los trabajadores de base del SNTE, en las que es prácticamente imposible postular planillas democráticas, quedando como “opciones” las distintas variantes de los charros. Más allá de las elecciones, mientras no contemos con asambleas que controlen cotidianamente a nuestros representantes y les impongan el mandato de las bases, nuestro sindicato seguirá en manos de burócratas que no nos representan.

Para sacar a los charros del SNTE, organización desde la base

El acatamiento sin chistar del regreso a clases presenciales; la negociación del miserable aumento salarial; el aval a las políticas del gobierno de la 4T, que continúan precarizando a los trabajadores de la educación y degradando la educación pública; ponen en evidencia el papel entreguista y traidor del charrismo sindical.

Al llevar a cabo la renovación de las dirigencias seccionales con el nuevo mecanismo de elección, la cuestionada dirigencia del SNTE busca parecer democrático e imponer a sus allegados en la mayoría de las secciones, para tratar de mantener el control del sindicato en la futura elección del Comité Ejecutivo Nacional (programada para el 2024), basada en el aparato gansteril y clientelar con el que cuenta.

Sin embargo, no todo está dicho. Las y los docentes de la Agrupación Nuestra Clase opinamos que los sindicatos pueden y deben ser recuperadas por los trabajadores, para en verdaderas herramientas para luchar por nuestros derechos.

A partir del impulso de asambleas por escuela para definir delegados democráticos, hasta encuentros seccionales y nacionales, con delegados de base y con todas las corrientes sindicales que se reclaman democráticas, para definir qué tipo de sindicato necesitamos y cómo arrebatárselo a los charros.

La dirigencia de la CNTE, que se reivindica democrática, debería poner sus fuerzas al servicio de esta lucha y llamar a todo el magisterio nacional a organizarnos, unirnos y movilizarnos por una verdadera democratización del SNTE y por todos nuestros derechos.

Si coincides con esta perspectiva, contáctanos y organízate con nosotros.




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