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Red Internacional

En las últimas semanas, el nuevo marco curricular de la 4T ha sido el nuevo “caballito de batalla” de la derecha y los empresarios contra el gobierno. Como en otros temas, pretenden montarse sobre las demandas legítimas del magisterio. ¿Qué opinión tenemos las maestras y maestros al respecto?

Sulem Estrada, maestra de secundariaAgrupación Magisterial Nuestra Clase y Pan y Rosas

Jueves 19 de mayo | 00:01

El nuevo marco curricular, elaborado y “discutido” al margen de los docentes, abrió un nuevo debate que la derecha mexicana pretende aprovechar para posicionarse. Desplegados en distintos periódicos, entrevistas, declaraciones, posicionamientos con “cuestionamientos” que van desde calificar de ocurrencia la supuesta intención de desaparecer los grados escolares y sustituirlos por fases, hasta la acusación de ideologizar y adoctrinar la educación pública -como si la educación actual estuviera libre de “ideologías”-.

En medio del “debate”, como simples espectadores, permanecen los docentes a quienes nadie les da voz y que son, junto a madres y padres de familia, los más interesados en las propuestas en materia de educación y los cambios curriculares. Y no es casual que seamos convidados de piedra, pues somos los únicos que podemos llevar adelante una verdadera transformación educativa.

La mayoría de los docentes tenemos mucho que decir frente a la nueva propuesta curricular. Muchas voces de maestros y maestras, así como de expertos en materia educativa, comenzamos a plantear los claroscuros y las incongruencias entre el texto del nuevo marco y la política educativa que lleva ya dos años implementando el gobierno de la 4T.

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Lejos de estar abierto a las críticas, visiones, opiniones y posicionamientos de las maestras y maestros, que repudiamos a la derecha rancia que impuso la reforma educativa y el modelo neoliberal en la educación -que ha encontrado continuidad bajo el gobierno de la 4T-, las autoridades educativas no sólo han hecho oídos sordos, sino que además han llevado adelante una campaña contra todas las voces críticas hacia el nuevo marco curricular tachándolas de “derecha educativa”.

De la misma manera en que hicieron con la reforma energética, el gobierno y la derecha polarizan a la opinión pública para que ésta se posicione en un aparente a favor o en contra que termina avalando lo “menos peor” en detrimento de lo que verdaderamente necesitamos.

Transformación educativa y derechos del magisterio

El gobierno de la 4T presenta el nuevo marco curricular como la trasformación educativa que necesita el país. De la mano de la supuesta cancelación de la reforma educativa peñista, que se quedó solo en el discurso, pues se mantuvo la misma esencia neoliberal en la reforma de AMLO, pretenden hacer creer que la educación está avanzando. Sin embargo, las maestras y maestros sabemos que no es así.
El ataque a nuestros derechos laborales aumenta cada día de la mano de una mayor pauperización de la vida de la clase trabajadora de conjunto, lo que pone a nuestros alumnos y alumnas en situaciones de vulnerabilidad cada vez más profundas. Sin atacar esto no hay transformación educativa posible.

Hoy, las maestras y maestros enfrentamos una disminución de nuestro salario, pues el aumento que se anunció con bombo y platillo y que generó espectativas entre las maestras y maestros, no es tal para la gran mayoría de los docentes. Solamente 123,259 maestros de 1,181,351, es decir, menos del 10 % de las maestras y maestros del país recibirán el 7.5 % de “aumento”, que tomando en cuenta los altos niveles de inflación que llegan hasta el 7.7 %, en realidad estarán teniendo una depreciación al salario del .2 %; mientras que la mayoría en el gremio, 504,618 docentes, recibirán un “aumento” de 6.5 %, lo que en realidad es una depreciación al salario de 1.3 %.

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La transformación educativa no pueden ser solo discursos aparentemente
progresivos, sino que debe estar articulada con una mejora inmediata de las condiciones materiales en las que se lleva a cabo la educación.

Luchemos en defensa de la educación y nuestros derechos

Urge luchar por un aumento al presupuesto educativo que se traduzca en mejorar las condiciones de las escuelas, dotarlas de todo lo necesario para funcionar correctamente, alimentación para las alumnas y alumnos, contratación de personal docente, médicos, psicólogos, trabajadores sociales, orientadores, etc. con plenos derechos laborales y un aumento al salario equivalente al costo de la canasta básica y que incremente de acuerdo a la inflación -por mencionar lo mínimo indispensable-.

Todo esto se podría conseguir con un impuesto progresivo a las grandes fortunas y a las transnacionales que operan en nuestro país y con los recursos que hoy se destinan a pagar la deuda externa y la guardia nacional que reprime migrantes.

Asimismo, urge poner a discusión y debate de las maestras y maestros, padres, madres y alumnos la propuesta curricular para que todas y todos podamos involucrarnos en la elaboración de los contenidos y métodos que realmente respondan a nuestras necesidades como trabajadores.

Ya se ha demostrado una y otra vez que no se puede seguir esperando un cambio favorable de este gobierno que dice revalorizar al magisterio y ha hecho todo lo contrario. Ningún gobierno nos ha regalado nada en el pasado, ni nos lo va a regalar ahora, todo lo que tenemos lo hemos conquistado con lucha.

El magisterio debe prepararse para, junto a los sectores más explotados y oprimidos de la sociedad, arrebatarle al gobierno cada una de las conquistas que hemos perdido y luchar por más.




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