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Red Internacional

La pobreza alcanzó al 36,5 % en el primer semestre del año. La indigencia se ubicó en el 8,8 %. Mientras el Gobierno concede beneficios a las patronales como el dólar soja y cumple con las exigencias del FMI los sectores populares padecen el ajuste.

Miércoles 28 de septiembre | Edición del día

El índice de pobreza de las personas llegó al 36,5 % en el primer semestre del año, informó este miércoles el Indec. Esto significa que hay alrededor de 17,3 millones de pobres en todo el país.

Además, el índice de indigencia, que comprende a las personas cuyos ingresos no alcanzan para comprar el mínimo de comida para la subsistencia, alcanzó el 8,8 % en los primeros seis meses del año. Hay casi 4,2 millones de indigentes en el país. La pobreza y la indigencia aún están por encima de los niveles de 2016 y de 2019.

En el caso de los hogares, la pobreza llegó al 27,7 % en el primer semestre del año, en el mismo período del 2021 fue del 31,2 %.

En tanto, la pobreza infantil, menores de 14 años, alcanzó el 50,9 %.

Los mayores niveles de pobreza por personas se registraron en Gran Resistencia (49,9%), Concordia (49,2%), Partidos del Gran Buenos Aires (42%), y San Nicolás-Villa Constitución (40,7%).

La decadencia del capitalismo

La baja de la pobreza es transitoria, la aceleración de la inflación de los últimos meses, y en especial del incremento de los alimentos, volverá a sumergir a millones en la pobreza. Además, de la inflación, el FMI condiciona las políticas del Gobierno para que las metas cierren, muchas de esas medidas como los tarifazos echan más nafta al fuego. El Gobierno presentó un Presupuesto de ajuste para cumplir con las exigencias del organismo internacional.

Desde la dictadura a la actualidad la decadencia que imponen la clase capitalista y sus partidos políticos se manifiesta en el aumento de la pobreza y el empeoramiento de las condiciones de vida de las mayorías populares. La pobreza en 1970 era del 4,6 % y llegó a un piso estructural del 25 % que sube en momentos de crisis como con la hiperinflación, o en 2002 con la devaluación de Eduardo Duhalde alcanzó el 55 %.

El Estado creó varias políticas asistenciales que administran la pobreza, es una muestra que el capitalismo no puede dar una salida de fondo a la pobreza ni la desocupación. La decadencia también se manifiesta en el deterioro del empleo con plenos derechos y el derrumbe del salario real.

Ante esta situación alarmante, es necesario poner en debate la reducción de la jornada laboral y el reparto de las horas de trabajo para que podamos trabajar menos, y trabajar todas y todos con un salario que permita llegar a fin de mes.

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