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Red Internacional

La reciente reunión entre Vox y el PAN desató una crisis política en el partido mexicano pues la dirigencia se deslindó de la actividad de parte de sus senadores y de la “Carta de Madrid” que impulsa Santiago Abascal, quien abiertamente declara su lucha contra el “comunismo”.

Jueves 9 de septiembre | 00:32

El Partido Acción Nacional (PAN) nació en 1939. Fue la convergencia de los sectores más conservadores de la sociedad mexicana opuestos a los gobiernos nacionalistas burgueses emanados de la Revolución de 1910. En su seno, se organizaron los elementos de ultraderecha vinculados al franquismo y el partido Nazi. Luego de la derrota de las potencias del Eje, el PAN trató de desvincular su imagen de los partidos fascistas y asumir una perfil humanista y católico, que defendía a la familia tradicional y sus valores contra el “comunismo” y la “izquierda en el gobierno”.

Con esta historia detrás y abrazando un discurso neoliberal y tecnocrático, el PAN llegó a la presidencia de México en el año 2000 gracias a una alternancia pactada desde 1994, que tenía como objetivo ser una válvula de escape de todo el descontento popular y desviar este último a la vía electoral. Los gobiernos panistas gobernaron por 12 años, para luego perder con el PRI. Posteriormente, vino la derrota electoral priista del 6 de julio de 2018. A partir de ese año el PAN ha intentado ser la principal oposición al gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Sin embargo, no ha podido recuperar su anterior fortaleza.

La crisis política del PAN se profundizó luego de las elecciones de junio del presente año, a pesar de haber obtenido la coalición opositora una mejora relativa en sus votos respecto al 2018, aunque sin superar al Morena. En este contexto, parte de los senadores del blanquiazul tomaron una decisión a todas luces equivocada si lo que pretenden es ampliar su base electoral capitalizando el desgaste del gobierno: recibieron y aplaudieron a Santiago Abascal, dirigente del partido de ultraderecha española y conocido por tener un discurso abiertamente xenófobo contra inmigrantes y defensor de los crímenes de la dictadura franquista. La cita se concretó por 25 senadores del PAN y otros del PRI para firmar una la “Carta de Madrid”, un documento en el que se comprometen a luchar contra el “comunismo.”

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Y es por eso que, acto seguido de la reunión con Abascal, la dirección del partido se deslindó de la invitación del cabecilla de Vox y aseguraron que dicha reunión fue a titulo “personal”. Enseguida, se desató una crisis pues otros órganos dirigentes también criticaron el accionar de sus senadores, al grado, de despedir al asesor del PAN quien propuso traer al dirigente ultraderechista. No obstante, también hubo panistas que reivindicaron el convite. Esto no es tanto el resultado de que haya sectores más “democráticos” en el PAN, sino más bien que hay quienes piensan las consecuencias políticas de esto, considerando además que el propio AMLO salió a aprovechar la situación para golpear sobre el blanquiazul.

El fantasma del comunismo recorre el mundo

Una de las principales consignas de Vox es la lucha contra el “comunismo”, situación que nos recuerda los momentos de mayor represión contra los militantes de izquierda de mediados del siglo XX. Para estos personajes inefables, cualquier política social distributiva por tímida que sea, la exigencia de derechos sexuales, la defensa de los derechos de los migrantes es sinónimo de comunismo. Los militantes de izquierda anticapitalista y socialistas reivindicamos todos estos derechos y somos los más consecuentes en la lucha por los mismos. A la par, combatimos contra los derechistas que pretenden hacer retroceder las conquistas democráticas e impedir nuevas, con un discurso reaccionario y oscurantista.

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A la par, decimos que acusar al gobierno de AMLO o cualquier otro de los progresismos de comunistas es una falacia y una completa distorsión histórica. Por ende, el gobierno de la 4T no es comunista, ni cerca está de desearlo si quiera: López Obrador garantiza las ganancias de los empresarios y las trasnacionales, así como sus propiedades y el acceso a los recursos estratégicos por parte de aquellos.Frente al discurso derechista y reaccionario de la derecha panista, como ante la política del Morena que preserva los intereses capitalistas mientras posa de “progresista”, necesitamos una estrategia y una organización que luche por los intereses, las demandas y las aspiraciones de las y los trabajadores, las mujeres y la juventud.”




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