Cultura

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La tradición de narrar con imágenes: orígenes del manga japonés

Durante los últimos años los productos culturales japoneses han gobernado en el escenario internacional. No solamente es una industria millonaria para las casas editoriales, sumando alrededor de 5.5 billones de dólares durante el año de la pandemia y representando el 25% del material impreso en Japón.

Martes 4 de mayo | 13:25

Inclusive se puede mencionar que el gobierno japonés apostó a la producción de anime y manga como estrategia para salir de la crisis económica de la década de los noventa, así como de la recesión entre 2007 y 2009.

Por aquellos años, el gobierno japonés decidió lanzar la política pública de Cool Japan, una estrategia basada en soft power o poder blando (influencia cultural y diplomática sobre el escenario global por medio de sus producciones culturales, turismo, historia, arte, etc) que pretende establecer a Japón como una potencia dominante en los mercados y en la diplomacia a partir de la importancia de sus contenidos.

Cada transición del sistema-mundo capitalista tiene, además de países al interior de las cadenas productivas globales en tanto centros industrializados, centros de distribución u otorgadores de mano de obra barata y recursos naturales; vemos una aceleración en la producción de contenidos de los países dominantes de dichas cadenas de producción.

Entender sus contenidos y productos culturales es entender la manera que los hegemones ven el mundo y la visión que buscan reproducir en los países subordinados. En términos de la asiatización del mundo con hegemones como China, Corea del Sur y ciertamente Japón, un diagnóstico de sus procesos productivos viene precisamente de la manera en que producen estos contenidos.

En una serie de artículos analizaré al manga en estos términos, como una mercancía que reproduce visiones del mundo y si queremos entender los proceso de producción de vida social en Japón, una buena forma de hacerlo es por medio del manga.

Puesto de manera simple, el manga es un término para referirse a la historieta japonesa respectivamente, sin embargo, los términos son difusos y vale la pena hacer ciertas clarificaciones con respecto a estilos, estéticas y obras que comprenden.

Debemos considerar que el manga, si bien tiene un estilo definido, se ha diversificado tanto en estilos como en obras comprendidas. Basta pensar en Meteorix 5.9 No Aprobado de Jorge Break en una suerte de meximanga. El surgimiento y popularización de los manhwas coreanos, así como de los manhuas chinos, ponen en entredicho las visiones tradicionales del manga y si podemos pensarlo en términos de un producto cultural exclusivamente japonés.

Pues bien, el manga tiene sus orígenes en los pergaminos ilustrados llamados emakimono que datan del periodo Nara (710-794). Estos pergaminos son un sistema de narración horizontal que combina ilustraciones y textos.

Una de las épicas más importantes en la literatura japonesa, el Genji Monogatari o Historia de Genji, está recopilada en uno de estos pergaminos que datan del siglo XI o XII. Ya en el periodo Heian (794-1185), los emakimono se volvieron muy populares volviéndose dispositivos narrativos propios de la cultura de la época. Se narraron hechos históricos como las Guerras Genpei (1180-1185) y obras literarias como el Nezami Monogatari Emaki del siglo XII.

También podemos mencionar los pergaminos ilustrados que no eran propiamente narrativos como influencia del manga. Un ejemplo de esto son las obras del monje budista Kakuyu (1053-1140) también conocido como Toba Soujou, quien realizó caricaturas políticas satíricas y pergaminos ilustrados destinados para la enseñanza del budismo Tendai.

La tradición de narrar con imágenes continuaría con los ehon o libros ilustrados, los cuales pueden o no contar una historia. Estos nacerían en el periodo Edo (1603-1867). De hecho, uno de los estilos de los libros ilustrados del periodo Edo, es el llamado Toba-e o imagen de Toba, haciendo referencia a Toba Soujou o Kakuyu. La idea del estilo es imitar el estilo del monje budista y particularmente su obra más famosa Chouju-giga.

A finales del siglo XVIII habían surgido autores reconocibles con fama nacional como Santou Kyouden (1761-1816) y su libro ilustrado Shinji no Yukikai de 1798. Ya a principios del siglo XIX, influenciado por Santou y el estilo Toba-e; surgen las obras seminales Manga hyakujo de Aikawa Minwa en 1814 y los Hokusai Manga, colección de bosquejos del artista japonés Hokusai (1760-1849), conocido principalmente por las ilustraciones de formato ukiyo-e.

El Dehodai Mucharon de 1822 fue otra influencia importante en los mangas actuales, este consistía en un libro ilustrado por el maestro del ukiyo-e Hiroshige (1797-1858). En esta pieza, hay una integración entre texto e imágenes que darían pie al ritmo narrativo del manga tal y como lo conocemos. Ya no hay una separación entre imagen y texto como puede suponer los primeros ejemplos de ehon o los antiguos pergaminos. Por el contrario, el Dehodai representa la asimilación de gráfica y texto en una sola obra que establecería el camino a seguir.

Sin embargo, las obras mencionadas no usan el término manga en el sentido de historieta como lo entendemos. Manga, etimológicamente hablando, significa imágenes o dibujos caprichosos; haciendo referencia a la noción de dibujos informales con ciertas pretensiones cómicas. Fue el propio Hokusai quien propondría el nombre de manga, aunque fue Kitazawa Rakuten (1876-1955) el primero que usó la palabra en el sentido contemporáneo de historieta.

Kitazawa fue un pintor del estilo nihonga que también incursionó en la historieta, tratando imitar las tiras cómicas e historietas europeas traídos por los extranjeros durante la apertura forzosa de Japón a partir de 1853. Además incursionó en la caricatura política con un estilo sumamente crítico del gobierno, aunque después del fracaso de un complot socialista y anarquista para asesinar al Emperador Meiji, Kitazawa cambió de tonos políticos volviéndose mucho más conservadores y menos satírico.

Kitazawa habría de entrenar a artistas pioneros del siglo XX como Shimokawa Oten (1892-1973), muchas veces considerado el padre de la animación japonesa y Okamoto Ippo (1886-1948), el gran transformador del manga al incorporar un estilo de dibujo occidental con refinadas formas de escrituras japones. Okamoto cambió la visión del manga como dibujo burdo o sin importancia a un dibujo sofisticado, llegando a lo que Will Eisner, considerado el padre de la historieta estadounidense; llamó como arte secuencial. Tanto Kitazawa como sus allumnos Shimokawa y Okamoto fueron grandes influencias en Tezuka Osamu, creador del manga moderno, quien fue creador de mangas como Astro Boy, Kimba, el León Blanco; Black Jack y Buddha. El trabajo de Tezuka refleja versatilidad al crear mangas infantiles al mismo tiempo que mangas dirigidos para adultos. Misma versatilidad no podría haber sido alcanzada sin la transformación de Okamoto y la incorporación occidental de Kitazawa.

Como corolario, simplemente me gustaría mencionar que no todos los especialistas y estudiosos del manga están de acuerdo con la continuidad entre toda la tradición visual japonesa. Si bien autores como Frederik L. Schodt, Ito Kinko, Adam L. Kern y Eric Nash consideran una continuidad en un solo discurso estético (inclusive al grado de llegar a indicar que el Chouju-giga es el primer manga), hay autores que entienden a este producto cultural como un fenómeno propio de la postguerra y la ocupación estadounidense, en suma, un acontecimiento de las transformaciones del capitalismo industrializado japonés.

Con lo abordado hasta ahora se puntearon ciertas aristas que se desprenden de los comienzos del manga japonés, un recuento rápido de su evolución, los caminos que ha tomado y algunas discusiones que continuaremos planteando, pues el manga como un producto cultural capitalista, también puede ocuparse con el fin de señalar, denunciar y/o expresar alguna situación de injusticia. Es acá donde cabría la pregunta: ¿existen mangas contestatarios o políticos que irrumpan el orden actual? Aspiraremos a responder ésa y otras preguntas en futuras entregas para que estén al pendiente.






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