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La sucesión de Rector hace que todo se agite

En la UNAM se avecina la elección de rector, nuevamente 15 “notables” decidirán quién gobernará la universidad los próximos 4 años. A pesar de las disputas entre los grupos políticos de la universidad, el pacto es mantener a raya al movimiento estudiantil.

Viernes 18 de octubre | 13:21

En la UNAM se avecina la elección de rector, nuevamente 15 “notables” decidirán quién gobernará la universidad los próximos 4 años. Si bien existen disputas de los diferentes grupos de poder en la universidad, entre los médicos vinculados al PRI que han mantenido la rectoría durante años y hoy apoyan la reelección de Graue y el grupo de ingenieros y el de abogados, que hoy postula a Salazar, contra las alas del Morena que ostentan varias direcciones de facultades y hoy proyectan a Angélica Cuéllar.

Sin embargo, el pacto entre estos grupos es garantizar la pasividad del movimiento estudiantil y evitar a toda costa un nuevo estallido que active a las decenas de miles de estudiantes que vimos marchar el 5 de septiembre del 2018 contra la antidemocracia en nuestras escuelas.

Esta necesidad de mantener a raya a los estudiantes y evitar que se organicen se vuelve más urgente en el marco de una coyuntura de paros y asambleas surgidas a raíz de un año más de lucha por la aparición con vida de los 43 normalistas de Ayotzinapa y de la movilización a 51 años del 2 de octubre y continuados a partir de la violencia sexual y patriarcal que vivimos las compañeras en nuestros centros de estudio.

Esto demuestra que hay una nueva generación de estudiantes dispuestos a movilizarse, cuyo principal desafío es recuperar la tradición democrática y de autoorganización masiva e independiente de las autoridades que ha forjado en medio siglo el movimiento estudiantil mexicano.

Estas asambleas, paros y movilizaciones expresan un profundo desconecto principalmente de estudiantes de bachillerato en escuelas periféricas contra el abuso policía y el hostigamiento de parte de los cuerpos jurídicos de institutos y escuelas, que se profundizó con el despliegue de fuerzas represivas el 2 de octubre a pesar del discurso progresista de la 4T.

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Además, en esta coyuntura brincan las 30 universidades que a nivel nacional entraron esta la semana pasada en paro para denunciar el estado de bancarrota en el que se encuentran desde el año pasado, producto del desvío de fondos y la corrupción, así como del bajo presupuesto destinado a la educación pública por parte del gobierno.

El sector educativo es la piedra más grande en el zapato del gobierno de AMLO, cuya expresión más álgida, la huelga del SITUAM, se pasea aún como recuerdo fresco en los paros que mantienen estas instituciones.

Mientras la educación pública enfrenta una de sus peores crisis presupuestarias y el porcentaje de jóvenes excluidos de la educación superior aumenta a 9 de cada 10, el gobierno sigue aumentando el presupuesto a la Guardia Nacional y a las fuerzas represivas, así como pagando la deuda externa, que en Argentina, Costa Rica y principalmente Ecuador ha generado un amplio repudio por implicar el despojo del FMI.

El caso de la CDMX no es diferente, se destinarán 40 mil millones de pesos para la policía y ahora un nuevo protocolo para el uso de fuerzas armadas en movilizaciones que se estrenó con el despliegue de la UTAP (el renacido cuerpo de granaderos) el pasado 2 de octubre, dejando un saldo de menores de edad golpeados por la policía y detenidos arbitrariamente.

Esta represión tiene su eco en las escuelas, como son el caso del compañero David Diez de la Fes Acatlán (militante del MTS ahorcado por el jefe de seguridad de la misma facultad), o el caso de la compañera Sharon, levantada por vigilancia UNAM en CU, entregada al MP donde se le sembró marihuana para posteriormente ser procesada en el reclusorio de Santa Martha Acatitla.

En esta sucesión de Rector, no olvidamos

Desde que Graue llegó a la rectoría instaló un discurso criminalizador contra "los grupos antisistema y radicales" responsabilizándolos de la inseguridad y la violencia que vivimos en la universidad.

Es a la rectoría a quien le beneficia que no haya organizaciones de izquierda independientes al régimen universitario, o que el movimiento estudiantil no se desarrolle ni masifique.

Por eso es altamente preocupante que al interior del movimiento estudiantil se repliquen métodos antidemocráticos, porriles o discursos de odio, como la pinta que apareció tras el paro del 2 de octubre en la FFyL con la leyenda "Muerte al MTS, AJA y Pan y Rosas", que se atribuyeron un grupo de separatistas de la facultad más preocupadas por fabricar denuncias falsas —como el caso de nuestro compañero Claudio Escobar, integrante del MTS y la AJA—, que por enfrentar al patriarcado, las autoridades, el gobierno y los empresarios que lo sostienen.

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Más preocupante aún es que al interior de las asambleas y paros se reproduzcan prácticas impositivas y antidemocráticas por reducidos sectores de activistas, en muchos casos por separatistas, como decretar paros o la extensión de los mismos, aplicar "protocolos de género" que nunca fueron discutidos ni votados en asambleas y reproducen lógicas punitivas, como intentar dirimir desacuerdos políticos a través de la calumnia y amenazas.

Estos mecanismos lo que hacen es suplantar a la comunidad estudiantil y los espacios democráticos que ésta puede tener para fortalecer y masificar la lucha contra la violencia patriarcal, la antidemocracia y la represión.

Es necesario diferenciar los intereses de las autoridades de la preocupación por defender la educación pública y gratuita y desarrollar un movimiento que enfrente la criminalización de la juventud y el ataque a nuestros derechos, contra la violencia desatada por la militarización del país y que forje una unidad con los y las trabajadoras en lucha.

En este sentido es que proponemos el impulso de una consulta contra la antidemocracia en la UNAM, que permita profundizar y organizar el descontento así como evidenciar que somos miles quienes repudiamos el régimen medieval que mantiene nuestra educación al servicio de un puñado de empresarios y de los partidos políticos del régimen.

Leer más: ¡Impulsemos una consulta contra la antidemocracia en la UNAM!

Desde el MTS y la Agrupación Juvenil Anticapitalista consideramos que para hacerle frente a la represión, a la privatización de nuestra educación y para conseguir ser nosotros y nosotras junto a trabajadorxs y maestrxs quienes decidamos el rumbo de esta universidad, es necesario construir un movimiento estudiantil independiente de las autoridades y del Estado, combativo y democrático.

Es innegable que a nivel internacional las mujeres, la juventud y los trabajadores salen a luchar y enfrentarse a sus gobiernos, el punto más álgido ha sido Ecuador, donde lxs oprimidxs y explotadxs lograron frenar los planes del FMI y enfrentaron en las calles la represión de Lenín Moreno.

Por eso es que quienes militamos en el MTS e impulsamos la AJA y Pan y Rosas pensamos que las mujeres los trabajadores y la juventud, junto a los sectores más desposeídos debemos jugar un rol destacado en cada pelea por derrocar el sistema de opresión y explotación que hoy en nuestra universidad se expresa en la imposición del rector.






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