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Red Internacional

Estos son los datos y hechos de dominio público que convierten en calumnia los dichos del delegado del gobierno federal, Juan Carlos Loera, cuando califica de “Fake new” la privatización del “Chami”.

Martes 7 de enero de 2020 | 17:39

Bajo el dicho de que dos hectáreas del parque Chamizal tenían la plaga del escarabajo, en el año 2016, la Dirección de Parques y Jardines decidió de manera arbitraria cometer un ecocidio: talaron 15 olmos y en vez de reforestar el área instalaron canchas de cemento para usos múltiples. Dijeron que no afectaba al parque la tala de árboles en dos hectáreas, ya que este contaba con más.

La empresaria juarense y funcionaria del gobierno estatal, Alejandra de la Vega, le abona a esta privatización del Chamizal. Desde el 2016 se dio a conocer que pretendía construir un estadio de futbol que, de llevarse a cabo, hubiese estado bajo su control.

El gobernador del estado de Chihuahua, Javier Corral, cobijó esta iniciativa que hubiese sido financiada con dinero público, bajo la justificación de que el estadio es para fomentar el deporte en la ciudad y a favor de la comunidad juarense, cuando a todas luces es un negocio privado.

Aunque esta iniciativa no prosperó, en una anterior entrega sobre este tema para La Izquierda Diario denunciamos la entrega en comodato de un predio de 15 mil 800 m2 a esta empresaria del futbol.

Fue en entrevista que Juan Carlos Loera de la Rosa, delegado del gobierno federal en el estado de Chihuahua, calificó de “fake new” la privatización del parque Chamizal, diciendo que “existen personas que no les gusta que el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador este ayudando a la gente que realmente lo necesita e inventa datos”.

No sólo Loera despotricó contra las personas y colectivos ambientalistas que han manifestado su inconformidad, pues el gobernador de Chihuahua, Javier Corral, calificó de “campañas ociosas” las iniciativas de ciudadanos juarenses para manifestar su desacuerdo ante un proyecto de remodelación del “Chami” que abarca la participación de la iniciativa privada para lucrar con este pedazo de suelo devuelto por los EEUU a México tras décadas de disputa internacional.

Los juarenses han manifestado su rechazo a que un bien público sea privatizado.

Las autoridades han demostrado que no les importa acabar hectárea tras hectárea con el que es considerado uno de los pulmones de la ciudad de las maquilas.

La lista de agravios contra el patrimonio de los juarenses, encarnado en el Chamizal, ha ido en aumento y cada vez se ven menos árboles en el parque Chamizal.

Traigamos a memoria la tala de árboles que le hicieron al Chamizal en la Avenida Heroico Colegio Militar para construir la plaza de la mexicanidad que, posteriormente, sería privatizada y utilizada como centro de espectáculos cuya venta de boletos corre a cargo de una empresa ligada a la familia del actual alcalde de la ciudad.

Recordamos el llamado “Punto”, también en terrenos del Chamizal, espacio donde durante la visita del Papa Francisco se realizó su ceremonia, quedando como un espacio religioso.

Otro ejemplo es la privatización de espacios del Corredor Bertha Chu e incluso el espacio de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, que al paso de los años ha ido restringiendo el acceso al público en general cuando es una universidad pública, construida en el Chamizal.

Estos son los datos y hechos de dominio público que convierten en calumnia los dichos del delegado del gobierno federal, Juan Carlos Loera, cuando califica de “Fake new” la privatización del “Chami”. La entrega paulatina de este parque nacional data ya varios años.




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