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Red Internacional

MOVIMIENTO ESTUDIANTIL.La policía auxiliar llega al IPN

Desde el 16 de abril la Policía Auxiliar de la Ciudad de México será la encargada de la “seguridad y la custodia” de las instalaciones del IPN. La decisión contrasta con la demanda histórica de la comunidad politécnica por sacar a los organizamos policiales de sus instalaciones.

Lunes 20 de abril de 2020 | 22:23

Tras terminar en marzo de este año el contrato que mantenía a la Policía Bancaria e Industrial (PBI) a cargo de “la seguridad” y la custodia de las instalaciones del Instituto Politécnico Nacional, la Secretaría General del instituto, anunció que a partir del 16 de abril será la Policía Auxiliar de la Ciudad de México la encargada de las tareas de seguridad en las instalaciones del politécnico.

En un comunicado fechado el 15 de abril, se informa que después de analizar distintas opciones, la Policía Auxiliar fue quien “presentó la mejor propuesta en equipamiento, capital humano altamente capacitado para brindar protección integral y seguridad” a través de “radio patrullas y moto patrullas, equipos de radiocomunicación, células especiales de atención en temas de género y derechos humanos y apoyo y despliegue ante cualquier eventualidad”

Indigna el cinismo con el que se pretende colocar a la Policía Auxiliar como un “gran dejemplo de atención a temas de género”, cuando hace tan solo unos meses la policía capitalina se vio envuelta en un escándalo producto de la violación de una menor de edad por parte de policías de la SSC, lo que hacia el mes de agosto de 2019 desató potentes movilizaciones de mujeres en la capital del país. http://www.laizquierdadiario.com/Arriba-la-diamantina-abajo-la-policia

Por otro lado, la oferta de mejor personal y mayor equipamiento, significa que la policía ahora tendrá mayores herramientas para reprimir a los trabajadores, los académicos y los estudiantes del IPN. Y es que un recorrido rápido por el papel que los cuerpos policiales han jugado en la historia reciente del politécnico da muestra de cómo los policías en lugar de estar para brindar “mayor seguridad” son una herramienta que las distintas administraciones y el gobierno han utilizados para golpear a los sectores organizados y activistas.

La policía en el IPN, una larga historia de represión

La manera en que se expresa lo anterior es distinta y a muchos niveles, por ejemplo, desde la persecución y el amedrentamiento contra los estudiantes que venden dulces en las escuelas http://www.laizquierdadiario.mx/Basta-de-hostigamiento-en-el-Politecnico-Fuera-la-PBI-del-Instituto , pasando por el uso de la policía para hostigar a sectores de trabajadores y profesores que se organizan por mejores condiciones laborales.

Casos testigo de lo anterior son los despidos políticos del profesor Rene Torres Bejarano que en 2016 fue despedido por organizase, en más de una ocasión siendo hostigado y agredido por la PBI al grado de negarle la entrada a las instalaciones y sacarlo violentamente de la zona de Zacatenco y Área Central.

También es importante desracar el despido de Cuauhtli Ramírez que fuera representante sindical del CECyT 6 y activista del Bloque de Delegaciones Democráticas del IPN que organiza a los trabajadores administrativos del politécnico.
Como una constante que va más allá de los cambios en la Dirección General, el talante represivo y de persecución se mantiene. Basta recordar que durante las movilizaciones y protestas alrededor del #8M de este año, un grupo de estudiantes del politécnico fueron agredidas por la PBI al realizar una protesta en las instalaciones del Área Central en Zacatenco con un saldo de 18 estudiantes detenidas.

Para sectores amplios de los estudiantes y activistas, la PBI también es sinónimo de persecución y hostigamiento. Particularmente en las vocacionales, dadas las condiciones de la edad y del mayor control que existe en estas escuelas, la PBI de la mano con algunos directivos, se apuesta a obstaculizar la organización de los estudiantes, prohibiendo espacios, amenazando con sanciones, prohibiendo la entrada a los planteles, hablando a sus casas, etc.

Siempre que esos esfuerzos son insuficientes, hay todo un protocolo en el que los policías informas al dedillo sobre quiénes son los estudiantes que se ubican al frente de un proceso, cuantos estudiantes se están organizando, en dónde se reúnen, de qué semestres, etc. y cuando eso no basta, la autoridad nunca ha temido hacer mancuerna con el porrismo al que cotidianamente se le da cobertura desde los cuerpos policiacos como la PBI y ahora será una tarea delegada a la Policía Auxiliar.

Fuera la policía del IPN: Una demanda histórica

La decisión que adopta la Dirección General del IPN va en el sentido opuesto a lo que expresó el potente movimiento estudiantil que paralizó el instituto durante los últimos tres meses de 2014, en aquella ocasión, la salida de la PBI y de todo organismo policial de las instalaciones del politécnico formó parte de los 8 puntos del pliego petitorio que organizó a decenas de miles de estudiantes.

En 2014 el punto cinco del pliego petitorio exigía la salida de la PBI y que ésta fuera sustituida por una estructura de vigilancia gestionada desde los trabajadores sindicalizados del instituto. Sin embargo, tras el repliegue del movimiento estudiantil, el acuerdo firmado entre los representantes de la Asamblea General Politécnica y las autoridades del gobierno, aplazó la puesta en marcha de esta medida, no obstante, la contratación de la Policía Auxiliar va en contra del acuerdo en el que las autoridades se comprometían a no contratar ningún nuevo servicio de seguridad, público o privado.

El pasar de los años y la promesa de que en un Congreso Nacional Politécnico este y muchos otros temas serán puestos a discusión, ha aplazado indefinidamente que los cuerpos policiacos sigan funcionando como el brazo de la autoridad destinado a reprimir, amedrentar y perseguir a los estudiantes y trabajadores del IPN.

En lugar de gastar miles de millones en un jugoso contrato con la Policía Auxiliar, todos esos recursos deberían orientarse a ampliar la matrícula, equipar los laboratorios, actualizar las bibliotecas, mejorar las instalaciones, basificar a nuestros profesores, garantizar plenos derechos laborales etc.

Para derrotar el intento de perpetuar esta estructura represiva dentro del IPN es necesario articular un gran movimiento de la comunidad, que logre sacar de las instalaciones a los porros y la policía. De la mano con los trabajadores académicos y no académicos, se debe establecer mecanismos democráticos de discusión y organización para encontrar salidas colectivas al problema. Colocando de manera protagónica la lucha contra la violencia hacia las mujeres puesto que de ninguna manera puede desligarse de los problemas actuales de violencia e inseguridad tanto dentro como fuera de las escuelas




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