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Red Internacional

La violencia, la pobreza, el acceso limitado a los derechos sociales, como a una educación integral, afecta la vida de las niñas, niños y adolescentes de Latinoamérica obligándolos a tomar la difícil decisión de migrar hacia otros países para mejorar sus condiciones de vida.

Diana Bruja PalaciosMaestra de secundaria, Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase

Lunes 21 de febrero | 20:51

En estos dos años de pandemia, en América Latina y el Caribe se ha visto una enorme ola migratoria sin precedentes donde niñas, niños y adolescentes (NNA) viajan con su familia, pero también solos; lo que conlleva un enorme peligro ante la omisión de las autoridades para garantizar su seguridad y protección tanto en sus lugares de origen (Guatemala, Honduras, El Salvador, Haití, Venezuela, entre otros) como en los países de tránsito (como México) y de llegada (Estados Unidos).

Las políticas antimigratorias impuestas desde la Casa Blanca a los países oprimidos por el imperialismo como México, Guatemala, Honduras y El Salvador, conlleva a más detenciones de NNA migrantes por parte de la infame Guardia Nacional, cuerpos represivos del Estado y funcionarios del Instituto Nacional de Migración, con un incremento de hasta el 400 % en 2021 en su paso por México, que son 48 mil 707 de enero a octubre, en relación al mismo periodo del año anterior que registró 9 mil 692 casos en total, según datos del informe realizado por la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim).

Cabe señalar, que en 2021 fueron expulsados 19 mil 793 migrantes menores de 19 años de EE. UU. hacia territorio mexicano, lo que significa un incremento del 105.4 % respecto al periodo anterior. En el mismo rango de edad, fueron expulsados 8 mil 181 NNA hacia países como Guatemala, Honduras y El Salvador; lo que representa un aumento del 12 %, aproximadamente.

Un dato significativo es que, en el primer trimestre del año fiscal 2022, que abarca del 1 de octubre al 31 de diciembre de 2021, la Border Patrol del sector de El Río, Texas, encontró 2 mil 280 NNA no acompañados en comparación con los 1 305 del mismo periodo del año anterior. En abril de 2021 ya superaban los 24 mil NNA migrantes no acompañados en custodia de EE. UU.; este año, hasta el 10 de febrero, el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS, por sus siglas en inglés) contabilizó poco menos de 10 mil por primera vez desde marzo del año pasado.

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Altos índices de NNA que perdieron a sus padres o tutores por el virus

La orfandad provoca daños en nuestros niños, niñas y adolescentes en cuanto al respaldo financiero, emocional y psicológico, de cuidado o afecto, guía y atención; incluso la UNICEF se ha pronunciado al respecto, señalando la cifra de 4 millones de huérfanos por el virus a nivel mundial.

México lidera las cifras donde los NNA enfrentaron la muerte de uno o ambos padres por el COVID-19, con un total de 131 mil 325 sin padre, madre o ambos según datos analizados por Hillis et. al., mientras que hay 141 mil 132 que perdieron a su cuidador principal como puede ser abuela, abuelo o ambos.

Los países con mayor cantidad de NNA que perdieron a sus padres o tutores legales, tan sólo para el mes de abril de 2021 fueron Sudáfrica, Perú, Estados Unidos, India, Brasil y México; con una cantidad que va de 94 mil 625 a 141 mil 332, según la misma investigación de Hillis et. al.

Esto, aunado a que el encierro riguroso por la crisis sanitaria durante dos años que ha durado la pandemia, así como la profundización de la crisis económica provocó que sus padres o tutores migraran siendo los primeros en viajar o que fallecieran por COVID-19; en el primer caso, los NNA migran solos para reunirse con sus familiares que andan por países como México o que ya se encuentran en los de llegada como Estados Unidos, en el segundo caso lo hacen para huir de la violencia y pobreza que viven en sus países de origen.

En el camino a su destino quedan totalmente expuestos a la trata, el secuestro, la desaparición forzada, la explotación, la violencia o hasta la muerte; además de que corren el riesgo de padecer hambre, frío, enfermedades en pandemia o de ser detenidos y expulsados vulnerando sus derechos sociales, económicos y humanos ante la omisión y negligencia de los gobiernos subordinados de Centroamérica, Sudamérica y el Caribe, que llevan adelante las políticas antimigratorias mandatadas por el imperialismo estadounidense.

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No podemos seguir permitiendo que las niñas, los niños y adolescentes migrantes, en su mayoría hijos de trabajadores o el pueblo pobre, sean vulnerables a situaciones donde se violentan sus derechos, como a ser detenidos tan sólo por transitar sin documentos, exponiéndolos al crimen organizado o al tráfico de personas, a padecer violencia y discriminación, a ser expulsados, a mantenerlos en refugios que parecen verdaderos campos de concentración en condiciones de hacinamiento y más contagios, a pasar hambre y frío.

¡Este 8 de marzo exijamos paso libre por el mundo y derechos sociales, económicos, culturales y humanos para toda la niñez, sobre todo lo más vulnerables que migran!

Ante la política antimigratoria donde los gobiernos de Latinoamérica se apuestan por seguir subordinados ante los mandatos del imperialismo estadounidense, cuya respuesta es —como en México— “seguiremos conteniendo migrantes” con más militares y Guardia Nacional en las fronteras, con más persecuciones, detenciones y expulsiones de NNA migrantes, sirviendo como muro de seguridad para que no lleguen a su destino final que es Estados Unidos.

Las feministas socialistas de Pan y Rosas nos solidarizamos con las mujeres y hombres migrantes de otros países que llegan a nuestra frontera. Exigimos apertura de las fronteras, que regresen los militares a sus cuarteles, porque se libere a todos los menores que se encuentran en centros de detención y albergues. Exigimos el libre tránsito y plenos derechos civiles y políticos para todas y todos los migrantes. Hacemos un llamado al conjunto del movimiento de mujeres a que haga suya esta lucha para que juntas seamos miles en las calles exigiendo derechos sociales, económicos, culturales y humanos para la niñez migrante.

Esto sólo puede ser posible mediante la organización amplia y movilización unitaria en las calles de las trabajadoras y trabajadores y sus sindicatos de Estados Unidos, México y el resto de América Latina junto al resto de oprimidos en todo el continente, y el conjunto de las organizaciones que se reivindiquen democráticas y defensoras de DDHH para salir este 8 de marzo en contra del racismo, la xenofobia y la opresión, por una vida digna para nuestra niñez.




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