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Red Internacional

Tras los hechos represivos del domingo 31 de julio, en el que pibas y pibes fueron salvajemente golpeados y detenidos por la Policía local por llevar adelante un evento cultural, las calles y la Plaza Pringles de la capital puntana fueron copadas por una juventud que se organiza y lucha contra las políticas represivas del Gobierno de Alberto Rodríguez Saá. ¡El arte NO es delito! ¡Basta de represión policial! ¡Basta de perseguir y criminalizar a las pibas y los pibes, al movimiento de mujeres y a las organizaciones sociales!

Lunes 8 de agosto | Edición del día

Tras los hechos represivos del domingo 31 de julio, en el que pibas y pibes fueron salvajemente golpeados y detenidos por la Policía local por llevar adelante un evento cultural, las calles y la Plaza Pringles de la capital puntana fueron copadas por una juventud que se organiza y lucha contra las políticas represivas del Gobierno de Alberto Rodríguez Saá.

¡El arte NO es delito! ¡Basta de represión policial! ¡Basta de perseguir y criminalizar a las pibas y los pibes, al movimiento de mujeres y a las organizaciones sociales!, fueron las principales demandas de dos acciones anti-represivas consecutivas: la Marcha de la Gorra, que se llevó a cabo el jueves 4 de agosto; y el Festival El Arte No es Delito, realizado el viernes 5 de agosto.

Ambos eventos nuclearon a cientos de pibas y pibes que, con mucha bronca e indignación, denunciaron el accionar policial y la hipocresía gubernamental reflejada en los discursos del Ministro de "Seguridad", Luciano Anastasi, quien tuvo el descaro de "pedirle disculpas" a las pibas y los pibes que sufrieron en carne propia el abuso policial del domingo 31/07; y del actual Gobernador, Alberto Rodríguez Saá, quien con machetes detrás de cámara repetía una y otra vez que "el arte no es delito".

Sin embargo, la juventud, principalmente, la de los barrios populares y la que se expresa a través del arte, no come vidrio y sabe que lo que sucedió ese domingo no fue un hecho aislado, sino que fue un nuevo caso de brutalidad represiva policial que se sumó al largo prontuario de la Policía de San Luis. Entre ellos, el caso de Florencia Magalí Morales (asesinada en la celda de una comisaría); el caso de Franco Maranguello (pibe menor de edad, también asesinado en la celda de una comisaría); el femicidio de Marylin Cejas en manos de un policía o de varios de ellos que todavía andan sueltos; el asesinato a quemarropa de Leandro Daniel Bustos, quien - en la puerta de su casa - fue baleado por policías de la provincia; entre otros.

La escalada represiva a nivel nacional y, particularmente, en la Provincia de San Luis, tiene que ver con las políticas de los Gobiernos, que buscan ejecutar un disciplinamiento y control social a puro garrote y mano dura, con el objetivo de imponer un ajuste brutal sobre salarios, salud, educación, trabajo y vivienda, afectando la vida de millones de familias trabajadoras. Todo ello por orden expresa del Fondo Monetario Internacional (FMI), los grandes empresarios, los magnates del "campo" y las iglesias, quienes pretenden que las consecuencias de la crisis económica y social sean pagadas por el pueblo trabajador.

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Ante la pregunta popular de ¿quién nos cuida de la Policía?, respondemos enfáticamente: ¡NOSOTRXS MISMXS!; organizándonos en cada lugar de trabajo, de estudio y en nuestros barrios; denunciando públicamente cada hecho de abuso policial; y tomando las calles y plazas con acciones y movilizaciones anti-represivas.

Todo esto, a través del impulso y la creación de una Coordinadora Anti-Represiva que luche contra las políticas represivas de ayer y de hoy. ¡Las calles y plazas son nuestras! ¡El arte NO es delito! ¡El rap NO es delito! ¡Lxs jóvenes somos la rebeldía y el flow!.




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