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Red Internacional

Comienza junio y con él una nueva conmemoración de la revuelta de Stonewall. Personajes públicos, algunos gobiernos e incluso las grandes multinacionales se apropian de los colores de la bandera LGBTIQA+, en una pose “gayfriendly” para lograr la simpatía de la diversidad en función de sus propios intereses. Sin embargo, esta revuelta es una historia de lucha y resistencia de les oprimides en contra de la represión y el abuso policial, por la conquista de respeto, validación como ser humane y reivindicación de derechos.

Sábado 11 de junio | Edición del día

El 28 de junio de 1969 en Nueva York, un grupo de gays, lesbianas, travestis y trans se enfrentó a una redada policial en el bar Stonewall, un clandestino que era punto de reunión para la diversidad y disidencia. Fueron 3 noches de lucha callejera contra las fuerzas represivas, en un contexto donde era usual el acoso policial a les LGBTIQA+, con el completo respaldo del gobierno de EEUU que levantaba constantemente políticas y cmapañas en contra de la homosexualidad y otras orientaciones e identidades de género, criminalizándolas y tildándolas de “perveresiones” y “enfermedades mentales”.

Mientras tanto, en resto del mundo, las democracias capitalistas penaban la homosexualidad incluso con pena de muerte, dándo clado de cultivo a las terapias de reconversión. La Segunda Guerra Mundial había provocado muchos cambios en la vida, las mujeres habían ingresado en masa al mundo del trabajo, explotaron las ciudades y muchas personas vivían por primera vez de forma independiente fuera del seno de sus familias. A la vez, la posguerra fue un momento de reforzamiento de estereotipos y prejuicios. Esa combinación iba a ser la antesala de los movimientos sociales y políticos que estallarían en la década siguiente. Con la inspiración del movimiento de derechos civiles, en las calles movilizadas contra la guerra en Vietnam, el racismo y por la liberación de las mujeres, además del reciente Mayo Francés, nació el movimiento de liberación sexual.

La madrugada del 28 de junio en Stonewall: la chispa que encendió la pradera

En los años ‘60 se penaba fuertemente la homosexualidad. Si eras gay o lesbiana no podías ser empleado público, se consideraban pervertidos, inestables y por eso permeable al comunismo (considerando el contexto de Guerra Fría). Las personas homosexuales no podían mostrarse públicamente con una pareja del mismo género y los bares tenían prohibido servirles alcohol. Muchos bares a los cuales acudía la diversidad eran clandestinos y administrados por la mafia, entre ellos el Stonewall.

La mafia tenía un arreglo con la policía para poder vender alcohol sin licencia y no cumplir las medidas de seguridad e higiene básicas. A pesar de eso, el Stonewall era el bar más barato y el único donde se podía bailar.

A pesar del acuerdo, la madrugada del 28 de junio la policía llegó sin avisar y empezó una redada. Hubo golpes y detenciones, desvestían a la gente en los baños para comprobar que el género coincidiera con su vestimenta, aplicando una ley que avalaba esto (se debía llevar mínimo 3 prendas de ropa “acordes” a su sexo). Esto empujó a que les LGBTIQA+ que estaban en el lugar protestaran levantando barricadas, resistiendo a la represión policial.

La Policía termina encerrada con un periodista del Village Voice en el Stonewall, en un episodio confuso los mafiosos casi prenden fuego el bar. Al día siguiente el diario Village Voice alimenta la revuelta porque cuenta una versión a favor de la policía. Esto fue un catalizador para las noches siguientes de protesta. Activistas como Marsha P. Johnson o Sylvia Rivera fueron algunas de las protagonistas que participaron en la manifestación.

Un año después se hizo una marcha de día. Se llamó “Día de la liberación de la calle Christopher” (donde está el Stonewall). La consigna principal fue “Dilo fuerte, gay es orgullo”. Del proceso de Stonewall y de los distintos debates que se dieron surgieron organizaciones como los Frente de Liberación Homosexual (GLF), la Alianza Activista Gay (GAA) y Acción de Travestis Callejeras Revolucionarias (STAR) en Estados Unidos.

Junio mes del orgullo: siguiendo el legado de Stonewall, la lucha continúa

Desde entonces, se conmemora alrededor del mundo esta fecha. Grandes multinacionales y gobiernos han hecho un gran esfuerzo por quitarle el valor histórico, mostrándose como “gayfriendly”, alentando el carácter de celebración por encima del de lucha. Es así como, por ejemplo, Starbucks “celebra” el día del orgullo mientras comete actos antisindicales y discriminatorios contra trabajadores de la diversidad.

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En Hey Latam, un call center ubicado en la ciudad de Rosario, Argentina, a principios del 2021 los trabajadores, en su mayoría de la diversidad, pelearon meses por sus puestos de trabajo, con movilizaciones, asambleas y hasta la puesta en pie de una cooperativa. Se organizaron para defenderse contra los despidos y decidieron ocupar el call center para ponerlo bajo su propia gestión.

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Publicidades como zapatillas Nike o Adidas, series con historias de vida LGBTIQ+ en Netflix o Amazon Prime o cruceros gay paradisíacos son parte del “mercado rosa”, que no es más que productos y servicios creados “para la diversidad” pero que tienen el único objetivo de agrandar las fortunas de los empresarios. Según una investigación de Witeck Communications estimó que en 2015 el poder de compra de las personas LGBTIQ+ en Estados Unidos fue equivalente a 917 mil millones de dólares, el doble del Producto Bruto Interno (PBI) total de Argentina.

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Continuar con el legado de lucha de Stonewall es una tarea necesaria. Alrededor del mundo, 69 países criminalizan la homosexualidad en sus leyes, según su último informe Homofobia de Estado 2020, lo que equivale al 35% del total. En la mayoría, 124, es legal; y en 28 hay leyes que permiten el matrimonio igualitario, junto a otros 34 con algún tipo de unión civil. Y aún en los países donde la homosexualidad y trasngenerismo es “permitido”, no existe garantía alguna de que las personas LGBTIQA+ reciban educación, salud, vivienda y trabajo en igualdad de derecho que las personas heterosexuales cisgénero. Menos aún, no existe protección alguna para la disidencia en cuanto a violencia machista y crímenes de odio.

En Chile, no existen cupos laborales trans, ni un plan de salud específico e integral para las personas LGBTIQA+, tampoco hay implementación de ESI (Educación Sexual Integral), así como tampoco plan o ley que salvaguarde a las personas de la diversidad que estén sufriendo violencia, abandono y pobreza. Es necesario recordar a Estefano, joven trans, lleva 2 meses en previsión preventiva por defenderse de un ataque de odio, en un proceso legal lleno de irregularidades. Y también a Amalia joven trans femenina que en marzo de este año quedó en riesgo vital luego de un ataque transodiante en Santiago. Y estos son sólo algunos de los más recientes.

Desde Pan y Rosas, hacemos el llamado a la autorganización, a conmemorar el sentido de lucha del 28 de Junio y de la revuelta de Stonewall. A seguir el ejemplo y construir fervientemente alrededor del mundo la fuerza que permita terminar con este sistema patriarcal y capitalista que oprime y explota, que juntes, trabajadorxs, estudiantxs, mujeres y pueblos originarios levanten la lucha por destruir esta sociedad construida a conveniencia de les más ricos en desmedro de les más pobres.

"Desde tiempos inmemorables, mis hermanas y hermanos se liberaron de esta mierda de sistema que las ha estado oprimiendo" Sylvia Rivera




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